Hidroituango: ¿el asesino del río Cauca?

Solo para dimensionar: la magnitud del proyecto ha llevado a la deforestación de 4.500 hectáreas de bosque seco tropical, afectando diferentes especies de flora y fauna

Por: Karol Espinoza
Febrero 09, 2019
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Hidroituango: ¿el asesino del río Cauca?
Foto: Twitter @Corantioquia

La construcción de Hidroituango se ha considerado como uno de los proyectos hidroeléctricos más grandes en Colombia. Esta construcción se realizó sobre el río Cauca, a la altura del municipio de Ituango, situado en el norte del departamento de Antioquia.

Pero antes de señalar el caos que se desató hace unos días por el cierre de compuertas, vámonos al inicio de este proyecto. Su construcción inició en 2010 y sus principales socios son el departamento de Antioquia y Empresas Públicas de Medellín (EPM).

Esta obra se comenzó a realizar sin importar la fuerte oposición de la población, que había atravesado por una fuerte presencia de grupos paramilitares y había sido víctima de masacres cometidas por ellos. La oposición se refería al daño inminente que traería la construcción de este proyecto, pues acabarían con la memoria de los territorios y, no lo menos importante, se afectaría gravemente el río Cauca, al que se desviaría y, como consecuencia, se pondrían en riesgo no solo los ecosistemas sino también las poblaciones alrededor del río.

Pero esperen, leamos un poco más sobre estas fosas comunes que mencionaban los defensores de DD. HH. En un aparte titulado “Las huellas del conflicto” de la columna “La lucha de los activistas ambientales en Colombia contra Hidroituango” publicado por la agencia Anadolu (AA). Isabel Cristina Zuleta, defensora de DDHH, sostuvo que en el río Cauca y sus riberas “pueden estar los desaparecidos de gran parte de Colombia. Eso es lo que no nos quieren escuchar. Por eso también nos persiguen”.

Según cifras recopiladas por Ríos Vivos de diversas fuentes oficiales, en los municipios afectados por Hidroituango hubo 62 masacres y 372 víctimas mortales en el periodo entre 1986 y 2016. Las cifras de desaparición forzada son más disímiles, varían entre 621 y 643. Entre estas masacres, encontramos la masacre de El Aro.

En 1997, un grupo de paramilitares ingresó durante 5 días al corregimiento de El Aro, del municipio de Ituango, y ejecutó a 15 personas. Ocurrió durante la gobernación de Álvaro Uribe Vélez.

En el Aro, se decía que las Farc tenían el control absoluto de la población de este corregimiento. Los paramilitares decidieron entonces que harían una masacre para mandarle un mensaje al grupo guerrillero y al pueblo, que, decían, los apoyaba.

Años después de la masacre de El Aro, el paramilitar Salvatore Mancuso declaró sobre la participación de algunos miembros del Ejército en la masacre y del supuesto sobrevuelo, durante lo ocurrido, de un helicóptero de la Gobernación en la zona. Siendo ya exgobernador, Uribe Vélez desmintió esa versión, pero, otro paramilitar, Francisco Villalba, la corroboró. (Pdta: No se les olvide la famosa frase: ¡¿Cuál masacre de El Aro?!)

Desde que se presentó la idea de represar las aguas del Cauca en Ituango, una organización de derechos humanos pidió que se aplazara el llenado de la represa hasta que se abrieran las fosas que allí habría con los restos de desaparecidos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) discutía el tema cuando se supo que, por cuenta de un accidente, la represa ya estaba llena.

Cuando el río comenzó a inundar la represa, la CIDH sesionaba para escuchar los reclamos de una organización que lleva décadas pidiendo que no se llene hasta que en sus riberas no concluya la búsqueda de las víctimas de 73 masacres, en 25 años de conflicto armado.

La noticia del colapso de los túneles llegó cuando ya se había iniciado la sesión. El Ministerio de Justicia intentó explicar que, como la inundación ya había ocurrido, no habría tema por discutir. “La inundación ha sido un fenómeno de la naturaleza, un represamiento no planeado desde el estado”, viceministra de Justicia, Marcela Zuluaga.

Nos hemos podido dar cuenta, que el impacto social y humanitario que ha generado la construcción de este proyecto hidroeléctrico, ha sido inmenso. Pero no solo ha surgido un impacto social y humanitario, también ecológico y quizás, el más importante.

El 7 de mayo de 2018, se presentó un derrumbe en Hidroituango que taponó uno de los túneles de desviación por donde EPM estaba drenando el agua del río Cauca. Se produjo entonces una emergencia en la que los 1.500 trabajadores de la hidroeléctrica tuvieron que salir de donde estaban. La decisión de EPM de inundar el cuarto de máquinas para controlar esta emergencia y así dar paso de agua del río Cauca, representó unos 150 millones de dólares.

El impacto ambiental ha sido alarmante. Rodolfo García, ingeniero y docente de la Universidad Nacional, afirma que los impactos ambientales podrían durar 50 años.

Los estudios científicos resaltan otro impacto ambiental, esta vez, sobre las especies de peces migratorios que, al nadar aguas arriba, encuentran barreras. El hecho de hacer fluir el agua de manera artificial conduce fácilmente a que se pierda por completo gran parte de los procesos ecológicos que dependen de la dinámica de la cuenca.

La magnitud del proyecto hidroeléctrico ha llevado a la deforestación de 4.500 hectáreas de bosque seco tropical afectando diferentes especies de flora y fauna. De acuerdo con el libro Biodiversidad 2015 del Instituto Alexander Von Humboldt, solo queda el 8 por ciento de los 9 millones de hectáreas de ese ecosistema.

Veamos en imágenes ese impacto ambiental.

El cierre de compuertas de los túneles que Hidroituango está realizando no es más que una amenaza a la naturaleza de nuestro país, exactamente, a uno de los ríos más importantes de Colombia. Jorge Londoño de la Cuesta, gerente de EPM, explicó que el caudal del río se verá disminuido, por lo menos, durante tres días. ¿Se imaginan eso? ¡3 días!

El principal impacto se ve reflejado sobre la fauna y los peces. Por la disminución abrupta del cauce del río, los peces quedan atrapados en las orillas y se produce la muerte de esta fauna. Según el gerente, se han ubicado 700 pescadores en la zona para el rescate de la fauna y dice que este impacto se podrá reponer, compensar, y se podrán hacer planes de repoblamiento de tal manera que el río recupere sus condiciones naturales.

¿Alguien podría decirle al señor gerente que, según expertos, los impactos ambientales podrían durar 50 años?

Los daños que este proyecto ha causado, son irreversibles. Ustedes vean las imágenes y lean para que saquen sus conclusiones.

* Recuerden que toda la información aquí enunciada, puede ser ampliada con las fuentes que dejo al final:

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