¿Qué hará Peñalosa ante la inseguridad en Bogotá?

"En primer momento, la estrategia del alcalde para combatir este fenómeno es eficaz"

Por: Cristian Joan Franco
enero 27, 2016
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¿Qué hará Peñalosa ante la inseguridad en Bogotá?

Los problemas sociales suelen ser encrucijadas para los gobernantes y se podría pensar que el desfile del presidente y del alcalde de Bogotá, por calles medianamente inseguras del centro de la capital hace evidente que la seguridad será primordial en la agenda distrital, por el mismo hecho de ser un problema agobiante para las gentes del común. Pero puede que tras el rugido de patrullas y cámaras, se esconda la larga cola de ratón de lo que significa la inseguridad en una ciudad de casi ocho millones de habitantes.

Y claro que a Peñalosa le preocupa la inseguridad, y es natural que eso pase, ya que sobre sus hombres se posa la responsabilidad de contrastar índices de homicidios, robos y demás desastrosas calamidades a darse  desde la calle 97 sur a la calle 234 norte de la capital. La seguridad no será una encrucijada en su Bogotá, él no estará contra la espada o la pared por índices de inseguridad en sus primeros semestres de gobierno, y ¿por qué esto no representara un problema para él?, ¿qué hará que los balances sean positivos para el gobierno de la ciudad?

No será un problema para Peñalosa la seguridad pero tampoco dará una solución real a ella, por como el alcalde de la ciudad entiende la seguridad. Ya ha hecho referencia a multiplicar la presencia de uniformados en Transmilenio, aumentar el pie de fuerza en focos de inseguridad y el uso de cámaras como medida “efectiva” para combatir la inseguridad. Ahora, estas medidas son efectivas a corto plazo, luego que el delincuente ubica zonas blindadas para su fechoría, evita pasar sobre la ratonera para comer el queso.

En primer momento la estrategia de Peñalosa es eficaz, bajan los índices de delincuencia en los focos en donde se concentrará el aumento de pie de fuerza y en algunas estaciones de Transmilenio y lugares vigilados por cámaras. Ahora como es obvio, es imposible que un policía cuide cada esquina de Bogotá, en ese sentido el pie de fuerza tiene límites corroborables y pasa lo mismo con las poco efectivas cámaras, y sin entrar a discutir a fondo sobre que tanto una cámara combate el crimen, es inviable que las cámaras cubran nuestras calles, y se posen sobre las 45.705 manzanas y sobre los 5. 145 barrios.

No será un problema para Peñalosa la seguridad en tanto esta disminuya radicalmente en los focos de su interés. Y no es demagogia decir que nuestro alcalde mayor tiene una visión de ciudad en la cual hay zonas de mayor, menor y mínima importancia, y así es para este, ya que no sobre aclarar que todo político que se presenta a elecciones cuenta con una opinión ideológica sobre cómo deben ser las “cosas”, como debe ser la sociedad, la economía, la salud, la seguridad y demás, y así nuestra máxima autoridad administrativa de la capital se presente como un buen técnico, un ser poco politizado y presto a recuperar Bogotá, la seguridad será un buen ejemplo de que este suda ideología, como también lo es la anunciada reducción del presupuesto de salud en un 40%, tema que será tratado con toda seguridad en otra columna.

Y los lugares de su interés son aquellos sobre los cuales la prensa posa sus ojos, y el run run citadino hace hincapié, y claro que Transmilenio contara con más seguridad y disminuirán los índices, como también los lugares que casi que históricamente han sido inseguros y sobre los cuales se posa el ojo de la opinión pública,  estos  serán nutridos de efectivos de la policía y claro que también se aumentará el pie de fuerza en la Bogotá bonita, aquella en donde viven nuestros estratos cinco y seis, y puede que casualmente en el camino a Mosquera, la tan mencionada expansión de Bogotá será bien custodiada, ¿Intereses en los avalúos de tierras en Mosquera? ¿Amigos del alcalde con tierritas en la hermosa Mosquera? ¿Confianza inversionista?

Ahora, si la seguridad no será una encrucijada para el alcalde mayor, ¿para quién si lo será?, y la respuesta brota casi que de forma natural cuando nos preguntamos, si el ladrón ve que no pudo robar en la estación de la Jiménez o en cualquier otra, por la cámara o el policía ¿dejara de robar? ¿Corregirá su camino, se entregara a la legalidad y al Estado social de derecho que está siempre presente para cobijarlo en sus poco financiadas instituciones?, se me ocurre el dicho hecha la regla hecha la trampa lo cual traduce en el reacomodamiento de la delincuencia en Bogotá, el ajedrez de la in-seguridad.

La delincuencia se desplaza de los lugares donde ahora hay cámaras, patrullas y motos que anuncian el monopolio legítimo de la fuerza a zonas de menor vigilancia, allí donde el panóptico tiene puntos ciegos, el problema que puede estar medianamente concentrado, se difuminara como la gota que se hace partículas, al final de la jornada la inseguridad no será una encrucijada para Peñalosa, ni para sus pedacitos de Bogotá muy bien cuidadas, la delincuencia será un problema para los estratos medios, ya que hacia allá se moverán los amantes de lo ajeno.

Y es que resulta un problema entender la seguridad como una caricatura en la cual la única forma de combatirla es por medios coactivos, siempre hay razones para el brote de la violencia, inseguridad, delincuencia; a la hora de administrar una mega ciudad como Bogotá, es necesario tomar en cuenta múltiples variables que trascienden lo policial y se enmarcan en grandes problemas sociales.

Este diagnóstico parte de contrastar los hechos con las pretensiones del alcalde, y en ningún momento se busca decir que contra la siempre ágil delincuencia no se puede pelear, la intensión es hacer evidente que sin una política pública que ataque las causas y raíces de la delincuencia de forma escalonada, ningún plan de seguridad puede funcionar a mediano y largo plazo, por más cámaras y patrullas instaladas.

Muchos barrios periféricos y semiperiféricos, de menor importancia para la tan cosmopolita y europea visión de la ciudad de la que goza Peñalosa, se calentarán y no por el fenómeno del niño, entender como una caricatura la seguridad hará que las clases medias paguen el re acomodamiento de la delincuencia en la ciudad.

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