Opinión

“Hagámoslo bien, mi vida”

Heriberto Fiorillo suelta la frase con una sonrisa complaciente, mientras se acomoda su sombrero alón de paja toquilla y revisa cada detalle del Carnaval Internacional de las Artes de Barraquilla

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febrero 24, 2021
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“Hagámoslo bien, mi vida”
La versión del Carnaval Internacional de las Artes, que Fiorillo ha organizado 15 años, será esta vez a través de plataformas digitales

Hay una frase que Heriberto Fiorillo pronuncia cuando siente que algo debe mejorar en la organización del Carnaval Internacional de las Artes de Barraquilla. La frase la he escuchado en diversas entonaciones. Van desde la más elevada amabilidad hasta los matices que revelan su grado de su incertidumbre, preocupación o molestia.

“Si lo vamos a hacer una sola vez, hagámoslo bien”, la suelta con una sonrisa complaciente, mientras se acomoda su sombrero azul alón de paja toquilla.

”Eche… Si lo vamos a hacer una sola vez, hagámoslo bien, nojoda…”, puede explotar en otro momento, mientras se sube el cinturón, para luego soltar una sonrisilla que pide aprobación, luego de una actuación magistral.

Heriberto Fiorillo no solo lo ha hecho bien una vez, lo ha hecho catorce veces, y en marzo uno, arrancará la décima quinta versión del Carnaval Internacional de las Artes. Una precoz quinceañera que se pregunta por la vida cultural de una ciudad encementada y bella pero con su teatro insigne cerrado desde 2016. Se dice que será reabierto en 2022. ¿Cómo una ciudad que se reconoce creativa cierra su teatro 7… 8 años?

Este XV Carnaval Internacional de las Artes se autorreferencia con una premisa combativa, puede que suene trillada, pero que no podía ser otra: “Este año, estamos más reflexivos que nunca”. Se empalma con un slogan certero, inteligente, que durante tres lustros consecutivos se pregona en Barranquilla, como una conciencia perturbadora: La reflexión como espectáculo.

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Las tarimas se han quedado solas y tras bambalinas no transitan ni los murciélagos. En medio de ese panorama está el hombre que piensa que la creación, la cultura, las artes son las únicas profecías posibles

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Las apuestas que como gestor cultural ha hecho Heriberto Fiorillo se cruzan con sus habilidades con la palabra. Al revisar algunos de sus trabajos, releo la columna Traigo de todo de su libro Entre líneas. Afirma que la originalidad es muy difícil, y que de la recursividad dependerá nuestra supervivencia. Aunque en contexto, Heriberto Fiorillo se refiera a los escritores, las condiciones vividas desde hoy encuentran en esas líneas la bruma de esperanzas, momentos en que el espectáculo agoniza, en que las tarimas se han quedado solas y tras bambalinas no transitan ni los murciélagos. En medio de ese panorama está el hombre que piensa que la creación, la cultura, las artes son las únicas profecías posibles.

En estos 15 años, el cierre del Teatro Amira de la Rosa representó una reinvención en tiempos en que el término no estaba ni desgastado ni desprestigiado. Igual podría decirse de su lealtad con el Hotel del Prado, lugar donde siguió hospedando a los invitados, evocando un esplendor añejo, inexistentes. Un lugar que era atendido por fieles y leales presencias fantasmales que en últimas evitaron lo que no se pudo con el teatro Amira de la Rosa.

Heriberto Fiorillo abrió otros espacios, adaptó otros lugares, reunió a un equipo de trabajo para que cuidara cada detalle, se empeñó en buscar nuevos patrocinadores para abrir (gratis) un carnaval en el que se piensa, se opina, se debate, se confronta y se goza.

Heriberto Fiorillo se ríe en las sesiones de comedia, pregunta en los diálogos con escritores, baila en los conciertos en vivo, aprecia en detalle una obra de arte o una caricatura, conversa con un director de cine y entra a la sala en busca de una silla en medio de la oscuridad. Él sabe hacerse un espectador más en un evento él mismo ha diseñado el minuto a minuto, en que los azares no existen.

La versión de este año del Carnaval Internacional de las Artes será a través de plataformas digitales y algunos barranquilleros podrán disfrutar de intervenciones artísticas al aire libre.

Heriberto Fiorillo ha dicho que cuando joven intentó convertirse en bolerista. Lo puedo imaginar del tipo Daniel Santos con un sombrero ala corta, una camisa color caimito con trinitarias rosas al fondo, un pantalón de lino blanco y unos zapatos miel de corte fino. Su voz potente y generosa cantando: “Si lo vamos a hacer una vez, hagámoslo bien, mi vida….”, El público rompe en aplausos… Buscan a su pareja y bailan apretados hasta el final del concierto.

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