Opinión

Hagamos historia, revoquemos a Peñalosa

Algunas razones que sustentan el proceso de revocatoria del alcalde de Bogotá

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julio 15, 2017
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Hagamos historia, revoquemos a Peñalosa
Por doloroso que sea para Peñalosa, la revocatoria no se trata de “la revancha de la izquierda” como la han intentado presentar algunos medios de comunicación

 

El Comité Unidos Revocamos a Peñalosa presentó ante la Registraduría más de 700 000 firmas de ciudadanos solicitando la convocatoria a una revocatoria del mandato del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. La Ley exige por lo menos, 271 000 firmas válidas para convocar dicho proceso. Tras un análisis exhaustivo por parte de la registraduría fueron validadas 473 700 firmas para convocar la revocatoria, es decir, 200 000 más de las que exigía la ley. Algunas de las razones que sustentan este proceso se presentan a continuación.

Daños irreparables. La administración de Enrique Peñalosa está causando daños gravísimos e irreparables para la ciudad. Para comenzar, Peñalosa tiró a la basura más de $130 000 millones que costaron los estudios para la construcción de un Metro Subterráneo y, sin tener estudios técnicos que le den la razón, decidió remplazarlo por un metro elevado que servirá de alimentador de la troncal de Transmilenio de la Avenida Caracas. ¡El mundo al revés! trenes alimentando buses cuando la lógica señala que en los sistemas de transporte multimodal debe ser el metro el eje principal del transporte de la Capital por tener mayor velocidad y capacidad. Para privilegiar el negocio privado de Transmilenio, Peñalosa destinará $28 billones para la construcción de nuevas troncales y solo 9 billones para el Metro. El metro subterráneo costaba $15 billones, es decir, destina a Transmilenio casi el doble de lo que costaría el metro que merece la ciudad.

Cinco de las nuevas troncales de Transmilenio atravesarán la Reserva Thomas Van Der Hammen, destruyendo así un pulmón de Bogotá que hace parte de la estructura ecológica principal de la ciudad y conecta los cerros orientales con los humedales del noroccidente. Venderá el 20 % de la Empresa de Energía de Bogotá y la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y destinará el 52% de dichas privatizaciones a la construcción de más troncales de Transmilenio. Todo, insisto, para privilegiar el negocio privado de Transmilenio. (Ver vídeo).

A lo anterior se suma el cierre de 196 servicios hospitalarios durante su gobierno, agravando la crisis de salud de Bogotá, por ejemplo, aumentó la mortalidad por neumonía en un 60 %, la rubeola congénita un 23 %, un 84 % la Hepatitis A, un 13 % la sífilis congénita y peor aún, tras más de una década de disminución de las muertes de menores de un año, en 2016 por primera vez aumentó. El cierre de los servicios de ginecobstetricia y de pediatría en buena parte de la red hospitalaria del distrito se ha pagado en vidas humanas. (Ver vídeo)

Todos estos daños han sido ocasionados por quien hasta el 5 de enero de 2016 –siendo alcalde- ejercía como director del ITDP, una organización internacional, financiada, entre otros, por Volvo y dedicada a la promoción de sistemas de transporte basados en Buses de Transito Rápido, lo que aquí conocemos como Transmilenio.

La revocatoria: única alternativa para salvar a Bogotá. No siempre que un alcalde o gobernador lesione los derechos de los ciudadanos debe apelarse a la revocatoria, pues la democracia supone la existencia de pesos y contrapesos al poder del gobernante, es decir, si existen mecanismos para impedir esos daños a través del concejo, los organismos de control u otros poderes públicos, puede prescindirse de la revocatoria. Sin embargo, en el caso de Peñalosa no existe otra alternativa, pues de los 45 concejales, 36 hacen parte de la coalición peñalosista; los órganos de control no han actuado para impedir, por ejemplo, la pérdida patrimonial que supuso tirar a la basura los estudios del metro subterráneo y el Fiscal Néstor Humberto Martínez se ha hecho la de la vista gorda frente a la denuncia penal contra el alcalde por afirmar tener títulos de maestría y doctorado que no tiene.

Una vez se conoció la decisión de la Registraduría de avalar las firmas para convocar la revocatoria, Santos, Uribe y Vargas Lleras estrecharon una alianza en defensa de Peñalosa ¡Los mismos de siempre con las mismas! Los grandes poderes políticos y económicos detrás del alcalde han intentado sabotear la democracia a través del Concejo Nacional Electoral, un órgano de bolsillo de los partidos tradicionales.

Por doloroso que sea para Peñalosa, la revocatoria no se trata de “la revancha de la izquierda” como la han intentado presentar algunos medios de comunicación. No. Es la batalla de las mayorías ciudadanas contra los de siempre. La verdad total de la revocatoria es que ciudadanos de todos los orígenes políticos, incluidos muchos arrepentidos de haber votado por Peñalosa, están viendo en la revocatoria la oportunidad para decir ¡No más a los mismos con las mismas!

En Colombia jamás ha tenido éxito una revocatoria, esta generación pasará a la historia como la primera en lograrlo y demostrará a quienes han mal gobernado cien años este país que no pueden hacer lo que quieran, que el pueblo es soberano.

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