Gracias senadora Claudia López por su defensa del Sí, pero...

"Si bien veo valederos sus argumentos, creo conveniente que desarmemos los espíritus, que procuremos encontrar en el diálogo la forma de encontrar la salida"

Por: Arley Fernando Gómez Hernández
octubre 13, 2016
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Gracias senadora Claudia López por su defensa del Sí, pero...

Muy respetada y aguerrida senadora Claudia López, no cabe duda que su posición y comentarios respecto de los resultados del plebiscito del pasado 2 de octubre levantan tremendo polvero cada vez que usted los expone, así ocurrió cuando en la plenaria del Senado les gritó a los senadores del CD “Mitómanos, hipócritas”.
No obstante deseo expresarle que al igual que usted, yo también sentí una profunda decepción al conocer los resultados de esa votación y sobre todo al saber con posterioridad de boca del mismísimo director financiero del CD lo que todos sabíamos pero que nadie reconocía; que esa campaña fue basada en mentiras. Sin embargo dicha decepción me pasó casi de inmediato al conocer la posición de las Farc y escucharles decir que su herramienta de lucha seguiría siendo la palabra y no las armas.

Ese sentimiento de decepción me pasó aún más cuando escucho hablar a Uribe de la posibilidad de reunirse con el presidente Santos, cuando escucho a Pastrana hablar de reconciliarse con Samper, cuando veo el intercambio amable de mensajes por Twitter entre Martín Santos y los hijos del ex presidente Uribe, cuando escucho a Francisco Santos decirle Doctor (porque lo es) a Timochenko, cuando vuelvo a escucharle a Pachito las intenciones de reconciliarse con su primo el presidente y cuando veo a tanta gente que a mi al rededor sienten que el haber ganado el No fue algo que finalmente nos trajo paz interior.

No sé si a usted le parezca incómodo hablar de Dios, pero quiero confesarle que no hace muchos días estuve haciendo una peregrinación en España por el camino de Santiago de Compostela y en cada iglesia que encontraba abierta me arrodillaba y le pedía a Dios, no que ganara el Sí, sino que nuestras almas se llenarán de paz para que nuestro país pudiera reconciliarse entre sí, tal cual sé que muchas personas lo hicieron a lo ancho y largo de nuestro país y veo que ese Dios en el que creo, nos escuchó.

Hoy reconozco que ese vaivén de sensaciones, casi todas favorables, que hoy estamos viviendo, no habrían pasado si gana el Sí y más si lo hace por la diferencia con la que ganó el No. Tendríamos unos acuerdos refrendados, pero tendríamos unas familias, una sociedad y un país divididos, lo que posiblemente traería más violencia.

Si bien veo valederos sus argumentos, creo conveniente que desarmemos los espíritus, que encontremos una salida a este escollo, que procuremos encontrar en el diálogo constructivo y no en las palabras hirientes, altisonantes y ofensivas la forma de encontrar la salida.

Creo suponer que no son buenos los días los que están pasando los promotores del No al saber que la estrategia de querer enlodar el nombre del presidente Santos para que este no recibiera el premio Nóbel no les funcionó, como tampoco el hecho de no tener un plan B para resolver el berenjenal en el que nos encontramos y que la mitad de los colombianos y sobre todo las víctimas, estos si en su mayoría revestidos de mucha paz interior, si quieren que termine.

Hay que reconocer, como demócrata que sé que es usted, que con engaños o sin ellos, el No ganó y esa es una expresión popular que hay que respetar. Como también hay que reconocer que no era simplemente el hecho de que un partido promoviera el No lo que hizo que la mitad de quienes votaron esa opción estuvieran decididos a hacerlo, porque es bien sabido no sólo el rechazo enorme que las Farc han acumulado en decenas de años, sino que también estaba el cúmulo de descrédito, justo o no, que el propio presidente tenía y que jugó un enorme papel en esta decisión.Si las farc piensan entrar en el juego de la política deben entender que así es la democracia, que de eso, justamente, se trata. Que si quieren jugar a hacer política deben reconocer que cuando se pierde, es el que gana quien tiene la batuta y no pueden salir al otro día a tomarse e interpretar las leyes a su acomodo, lo que es justamente la causa de muchas de nuestras violencias. El camino que van a recorrer no es fácil y ya tienen un escollo que deben superar. Hay que negociar y hay que hacerlo justamente con esos enemigos, que hoy, por gracia de Dios, ya no lo son tanto.

Ellos (los de las Farc) saben, ahora más que nunca, que no pueden condenar a esas víctimas, como las de Bojayá, a vivir un nuevo calvario, más aún ahora que ellos no sólo los respaldaron en un 96%, sino que secaron en sus camisas las lágrimas de dolor, pero también de perdón, que este conflicto les ha dejado. Aún deben conservar en sus mentes el calor de sus abrazos, el olor de sus cuerpos y el sabor salado de las lagrimas que, quizás, juntos dejaron brotar por sus mejillas.

Usted debe ser parte de la solución y no del problema.

Cordura por favor, sólo le pido eso.

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