Opinión

“Golpe de Estado” en el Museo de Arte Moderno de Cartagena

Yolanda Pupo, directora del museo por muchos años, decidió hacerse a un lado, ante lo que llamó “golpe de Estado” de la nueva junta directiva. Habla el curador Eduardo Hernández

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mayo 13, 2020
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“Golpe de Estado” en el Museo de Arte Moderno de Cartagena
Las entidades distritales y departamentales siguen ausentes del MAMC que merece toda la atención como parte del patrimonio cultural de la región

En el año 2009, hace 11 años, el artista plástico y gestor cultural, Manuel Zúñiga se preguntaba por la relevancia del Museo de Arte Moderno de Cartagena, MAMC. En aquel entonces, lo planteó como una contradicción que se presentaba como bandera de la igualdad. En su artículo escribió: “Si bien el museo no niega a nadie sus servicios, su poca presencia en el imaginario de la ciudad lo convierte en una especie de lujo innecesario, aunque suene insólito, ya que a pesar de su valor patrimonial per sé, este no pesó lo suficiente por ejemplo, como para que el actual gobierno local lo tuviese en cuenta, quedando excluido, ni siquiera nombrado, en el documento de 108 páginas del actual Plan de Desarrollo Distrital 2008 - 2011 Por una sola Cartagena.

En aquel entonces era el Gobierno de Judiht Pinedo, hoy lo es de William Dau, pero en el medio de esos dos mandatos pasan desmanes y despropósitos de toda laya, en los que la cultura, pero en especial el MAMC, no parecen interesar a nuestros mandatarios.

Así, el MAMC ha estado a la suerte de juntas y amigos que si bien han mantenido dinámicas de trabajos, que, más para bien que para mal, han posibilitado una agenda, cuya responsabilidad curatorial ha recaído en Eduardo Hernández, una actividad que ha desarrollado por más de 30 años.

Para conocer la situación actual del MAMC nos acercamos a Eduardo Hernández, quien además muestra la relevancia del museo y la importancia de monitorear el accionar de la nueva junta directiva.

Las entidades distritales y departamentales siguen ausentes en un espacio que merece mucha atención como parte del patrimonio cultural de la región.

 

Como curador que has sido del MAMC, ¿qué puedes contarnos sobre sus colecciones, dónde están, quién las cuida, cuáles son sus valores, en qué condiciones están?

Las colecciones del Museo de Arte Moderno de Cartagena se han ido conformando, inicialmente gracias a la donación de artistas pintores latinoamericanos y a la gestión de José Gómez Sicre; apoyado y seguido por la gestión del maestro Enrique Grau; por donación de artistas o sus herederos como es el caso de los fondos de las colecciones de obras de los maestros Eduardo Ramírez Villamizar, Cecilia Porras, Enrique Grau, Alejandro Obregón y Hernán Díaz. También por la donación de personas naturales o jurídicas, pero principalmente a generosidad y confianza de los artistas, que han creído en el museo y han donado sus obras a la colección, donde se encuentran hoy representados.

Las colecciones del Museo de Arte Moderno de Cartagena en su conjunto ofrecen relatos acerca de los procesos de la modernidad en el Arte en América Latina, con énfasis en el arte colombiano contemporáneo y en el arte producido en la región del Caribe, que se exhiben en forma permanente y se rotan conforme al guion de cada exhibición.

Por las condiciones de humedad de la ciudad, y contar con una sede construida en el siglo XVI, las recomendaciones de conservadores expertos siempre han sido mantener el mayor número posible de obras en exhibición. Aunque el museo tiene un almacén de obras, este no se ha adecuado técnicamente por falta de recursos, se han adelantado gestiones con el Banco de la Republica quien apoya en la restauración y mantenimiento de las obras a través del grupo Conservar, dirigido por el restaurador Salín Osta Lefranc.

Aunque el museo carece de un formal plan de manejo de colecciones, sí cuenta con una importante colección que fue objeto de un excelente catálogo publicado, con producción de la Sociedad de Amigos del Museo de Arte Moderno de Cartagena, que presidía Francia Escobar de Zarate, en una edición de lujo realizada por Villegas editores, publicación que se hizo acreedora a un premio editorial internacional en la categoría de libros de arte; también las colecciones han sido objeto de estudio para trabajos investigativos realizados en la maestría en Historia del Arte que imparte la Universidad de Antioquia en convenio con Unibac en la ciudad, constituyéndose en valor agregado a la misma. Las  obras en las colecciones del Museo de Arte Moderno de Cartagena suman  un total de 300 piezas.

La dirección del Museo, estuvo por muchos años bajo la responsabilidad, casi que exclusiva de Yolanda Pupo, qué logros podrías tú establecer en estos años, igualmente, qué críticas podrías hacer a su gestión. 

La dirección del museo desde los años 70 está a cargo de Yolanda Pupo de Mogollón, quien siempre ha sido fiel a su espíritu liberal. Dentro de sus logros es digno destacar el interés por  mantener el museo abierto siempre, frente a cualquier adversidad, como sucedió cuando resistió la presión de administraciones locales y departamentales para incluir cuotas burocráticas en la nómina a cambio de recursos, situación que obligó en su momento a una modificación estatutaria de la institución. Por mucho tiempo apoyó que el museo fuera de entrada libre, para permitir el acceso de todas las personas a sus programas y actividades, igualmente, fomentó el conocimiento de la obra de artistas de Cartagena y la región, cuya obra era desconocida en la ciudad, mediante muestras retrospectivas. Fomentó actividades formativas de extensión y capacitación a docentes del área de artística del departamento y del distrito. Como directora siempre ha apoyado proyectos culturales importantes como los Salones Regionales y Nacionales que se han realizado en la ciudad.

Como toda persona tiene también debilidades y reconoce en su dificultad para la gestión de recursos la principal, especialmente en una ciudad que no reconoce el valor de la inversión en arte y cultura. La falta de una visión administrativa y estratégica técnica, es otra  debilidad manifiesta que ha retrasado la adaptación del museo al mundo contemporáneo, que se hace evidente ante las exigencias del presente. El maestro Enrique Grau era su apoyo en diligencias de gestión y a su muerte en el 2004 se sintió huérfana y sin respaldo.

Considero que la crítica a una gestión, luego de haber dedicado la vida a un buen propósito es también necesaria para poder ver justamente culminados los esfuerzos con la satisfacción del deber cumplido, por lo que es fundamental contratar una administración técnica con un enfoque estratégico y sostenible del museo, que cumpla entre otras cosas, con certificación de calidad de los procesos. Esto hará entonces al museo confiable para la inversión y garantizara un flujo adecuado de recursos.

¿Cómo ha sido la relación del MAMC con los alcaldes de la ciudad? 

Como exprese antes, un conflicto definitivo que motivó el distanciamiento del museo con la administración distrital, sucedió a mediados de los 80, cuando la junta era presidida por el alcalde de la ciudad, y aun así, resistió la presión de la administración para incluir cuotas burocráticas en la nómina a cambio de recursos, situación que obligó en su momento a una modificación de estatutos, porque ante la regular inasistencia del alcalde a las reuniones, donde ocupaba la presidencia de la Junta Directiva, se modificó el reglamento y el cargo paso a ser de elección.

En febrero pasado hubo cambio de junta directiva, y también de presidente, ¿Cómo ha sido ese proceso?, ¿qué ha pasado?, ¿conoce la ciudad lo que pasa al interior del museo?

El cambio de presidente sucedió en diciembre de 2019. En la Asamblea anual que se convocó,  irregularmente, en marzo de 2020 se revocó la junta anterior, se nombró nueva junta directiva y se anunció una nueva y apurada modificación de los estatutos.

Ante estos cambios, la directora decidió hacerse a un lado, y algunos miembros de la junta también, incluso tú como curador, ¿cuáles fueron las motivaciones?

La directora aún permanece en el cargo, aunque el día de la Asamblea General se encontraba fuera del país, por lo que asistió en forma virtual y fue testigo de un espectáculo bochornoso, que alcanzo a denominarlo como un “golpe de Estado”. En mi caso tomé la decisión de renunciar, luego de la Asamblea, donde se pasaron por alto  aspectos de norma, incumplimientos que la hacen demandable y al observar que era incorrecto, el presidente me respondió que “tendría que tener un buen abogado para lograrlo”, pero sobre todo fue observar que el estilo de administración mostraba particulares intenciones, y como expresó ante los reclamos de los miembros excluidos: “Cada torero torea con su cuadrilla”, comprendí en ese momento que no deseaba hacer parte de su “pandilla”, y opté entonces no cohonestar y decidí presentar mi carta de renuncia al cargo de curador del MAM.

Has mencionado el incumplimiento de aspectos legales, ¿se tomarán acciones legales para denunciar los supuestos abusos de la presidencia actual?

Sí, se está diligenciando legalmente demandar la asamblea y por extralimitación de funciones al presidente, así como a la junta elegida por el no cumplimiento de requisitos y normas del derecho comercial.

¿Cuál crees tú que debe ser el papel de las entidades de cultura del distrito, ha habido alguna acción al respecto?

Las relaciones del Museo con entidades públicas de educación y cultura no han sido afortunadas, alguna vez por no aceptar cuotas burocráticas, otra por no pagar coimas, otras por diferencias políticas o de criterios, pero la mayoría de las veces han funcionado, aunque casi siempre hemos tenido gobernantes que no entienden el valor y los aportes de la cultura a la sociedad y actúan consecuentemente. Fueron algunas de las razones para separar la administración pública del museo, que estaba en cabeza del Alcalde mayor de la ciudad.

Siempre he pensado que el museo además de estar inserto en las guías, y circuitos turísticos de la ciudad, debe estar inserto en nuestra memoria histórica, porque en Cartagena  hablamos del patrimonio colonial, del pasado hispánico, pero el lugar que completa el relato del siglo XX y da cuenta del advenimiento de la contemporaneidad en la ciudad y el país, está en el Museo de Arte Moderno, y además el museo guarda también la memoria de nuestro tiempo para las generaciones futuras.

Visto así, el Museo, al hacer parte del sistema de cultura debe merecer apoyo y articularse a entidades departamentales y distritales, y trabajar juntos en el logro de los objetivos comunes que la ciudad escoja,  y mediante el activo intercambio de servicios, y el apoyo mutuo en proyectos estratégicos e incluyentes, debemos y podemos contribuir al fortalecimiento de nuestra identidad, que va más allá de las murallas.

¿Cuál, en tu opinión, podría ser el interés de esta nueva junta, y qué se podría esperar del MAMC como institución de la cultura local?

Pienso que en la nueva junta convergen algunos intereses evidentes y otros tácitos, algunos también producto del ego y de subjetivas posiciones personales; la influencia del contexto económico y la tan cacareada ley de industria naranja, quizá hagan ver al museo como una posibilidad de buenos negocios y despierte un sentimiento de codicia; esto es inevitable frente a la cultura del mercado en que nos hemos montado, lo importante es tener claro hacia dónde vamos, pero sin perder el sentido de la misión del museo, es decir “sin venderle el alma al diablo”. Pero también la apropiación de un símbolo de cultura y de prestigio como es un museo, agrega valor y bonhomía, cuando se trata de legitimación social, y otras vanidades.

Del museo esperamos una entidad actualizada, potencializada en el manejo de datos  y de la información que contiene, que amplía, que investiga, y está inscrito en redes de conocimiento y cultura, pero especialmente centrado en el compromiso adquirido como componente fundamental en el proceso de formación artística de nuestra juventud, y que contribuya a construir y a divulgar nuestras identidades, además de ser un espacio de encuentro real con el arte. Eso sí, si el virus lo permite…

Las entidades distritales y departamentales siguen ausentes del museo que merece toda la atención como parte del patrimonio cultural de la región

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