Gineth Fuentes, el último amor de Jota Mario

A los 20 años dejó todo para entregarse al famoso presentador que la doblaba en edad, y lo acompañó en sus cinco días de agonía en Cartagena

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junio 06, 2019
Gineth Fuentes, el último amor de Jota Mario

Al Bizcocho, la hermosa casa que tenían en La Vega, había veces en que los esposos Jota Mario Valencia y Gineth Fuentes recibían a más de 25 personas. La cocina la lideraba Jota Mario quien nutría los platos para sus comensales con esencias que sacaba de su pequeña huerta. Allí la pareja fue feliz a pesar de los 18 años que se llevaban de diferencia.

Jota tenía el inmenso jardín lleno de árboles. Era el gusto supremo de la pareja. Sus preferidos eran una pera de agua y los jazmines con los que adoraba a la virgen que tenían en un altar. El Bizcocho era obra de la pareja. Si bien Jota era el que elegía la forma como se presentaba la casa, Net, como llamaba a su último amor, era la encargada de pintar las camas, los animales en la piscina. Así se pasaban los días. En ese paraíso pasaron los últimos 17 años.

Se conocieron cuando él trabajaba para Caracol en Sábados Felices. Ella había estudiado diseño de arte y era la asistente de dirección de una de las novelas que lanzaría a la fama a Manolo Cardona, Amor a mil. A él le encantó de inmediato. Su primer reflejo fue invitarla a salir. Una obra de teatro de cuyo nombre ninguno de los dos puede acordarse fue la excusa. A Alvaro, el papá de Gineth no veía con buenos ojos que saliera con un hombre mayor, así él fuera el hombre más famoso de Colombia. Igual fueron al teatro y, cuando él la dejó al frente de la puerta de su casa, le dio su primer beso.

Desde ese momento fueron como uña y mugre. Se casaron porque era lo más natural que podía pasar: en una de las visitas que Jota le hacía a sus hijos en Miami le trajo el anillo que compró donde unos judíos que los hacían personalizados. Fue otra excusa que encontró Jota para estar más cerca de ella, para nunca más volverse ir de su casa. Se fueron a vivir a un apartamento en el norte de Bogotá, cerca de Unicentro. Luego compartían su tiempo en la casa de la Vega, la preferido de los dos.

Fueron tantas las anécdotas, los recuerdos, los viajes que hizo con ella, los trenes que perdieron: la vez que pasaron la noche en Madrid porque ella, 15 minutos antes de que saliera el tren para Valencia, su destino final, le dio por entrar al baño y nunca salió a pesar de que como un loco Jota entraba al baño de mujeres a gritar ¡Neth!, ¡Neth! Pero nunca salió.

Estuvieron juntos hasta que el sábado en la noche uno de los terribles dolores de cabeza que le daban a Jota últimamente lo mandó al Hospital Bocagrande de Cartagena. Gineth estuvo ahí como siempre en los últimos años en silencio e incondicional. En redes los rumores se sucedían en los últimos días hasta que este jueves 6 de junio su vida se apagó para siempre. En medio del dolor de haber perdido al amor de su vida, Gineth alcanzó a contar que Jota se fue tranquilo, que no sufrió. Ahora vendrá una pena larguísima que no atenuará nada ni siquiera viajar al paraíso de su casa en La Vega Cundinamarca donde fueron tan felices.

 

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