Fuego amigo

"La pérdida de consciencia será una ganancia para el gobierno y la ultraderecha, pues tendrán un amplio sector de la población que, de inconforme, pasará a ser su aliado"

Por: Juan Bautista Hincapié Meza
mayo 12, 2021
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Fuego amigo
Foto: Las2orillas /Leonel Cordero

Recordemos que esta expresión es muy utilizada cuando, en un conflicto, y con ocasión de este, se afectan, de varias formas, los integrantes de un mismo bando. Estas afectaciones van desde lesiones personales hasta la muerte. Pero, a pesar de lo grave que puedan resultar estos daños, siempre encuentran justificaciones, no solo en quien los provocó, sino también en quien los sufrió y en la opinión general.

Son famosos los casos de “fuego amigo” que se presentaron en la invasión que las tropas estadounidenses hicieron en el Vietnam, entre los años 1964-1975. Allí, el ejército vietnamita logró desestabilizar a las tropas gringas, de tal forma que, como consecuencia de ello, no fueron pocas las veces en que terminaron enfrentadas entre ellas mismas.

En Colombia, bajo el gobierno de Uribe, se presentaron también muchos casos de fuego amigo, provocados entre los paramilitares y el ejército, al mando de algunos comandantes, entre ellos, Mario Montoya. Sin embargo, estos enfrentamientos no rompieron las alianzas que estos dos bandos tenían, y por eso, los paramilitares pudieron obrar a sus anchas, sin que el ejército se los impidiera.

Retomemos: El "fuego amigo” es una acción no premeditada; es una consecuencia imprevista de acciones que adelantan, en un mismo tiempo, dos sectores o partes de un mismo bando.

En las actuales protestas que se presentan en Colombia, de continuar con algunas de las actividades que adelantan los huelguistas, se va a generar, sin proponérselo, “un fuego amigo”. Y digo que se presentará un “fuego amigo”, porque algunas de estas acciones, como el cierre de vías, terminarán afectando a la población más necesitada. Todos sabemos ya del desabastecimiento de víveres que afronta el país, la falta de gasolina, e inclusive, de insumos médicos. Es claro que la escasez de productos conlleva el alza en sus precios; entonces, los sectores populares no podrán tener acceso a los productos por su inexistencia, y, en caso de existir, no podrá adquirirlos por su alto costo.

Esto significa que será el grueso de la población, la que se pretende defender, la que saldrá más afectada, doblemente afectada: por un lado, la afectará las medidas del gobierno, como la reforma a la salud, y, por otro lado, las acciones de los huelguistas mismos. Esto hará que se pierda, no solo la solidaridad con los huelguistas, sino también la consciencia de la necesidad de participar en ella por cualquier medio pacífico.

La pérdida de consciencia será una ganancia para el gobierno y las fuerzas de ultraderecha, pues tendrán un amplio sector de la población que, de inconforme, pasará a ser su aliado.

En concreto: si no se corrigen estas acciones, la propuesta del uribismo de reprimir con violencia las protestas —como ya se está haciendo, de forma abierta y solapada—, encontrará eco en un amplio sector de la población. Ya hay quienes empiezan a añorar la mano dura del uribismo, sin importar que esta, la mano dura, en la mayoría de los casos obró de forma ilegal y clandestina, como lo está haciendo en la actualidad el gobierno.

Todos sabemos que el uribismo no conoce de diálogos, no conoce de concertación; para este sector lo único válido es que se sometan a su dictamen o sufran la represión como forma de validación. Ya conocemos los pronunciamientos de Uribe pidiendo la represión militar de las protestas, secundado por “las Damas de la Guerra”: María Fernanda Cabal y Paloma Valencia. Guerra que, como Uribe, promueven, pero no participan en ella.

En la guerra participa solo la población más pobre, enfrentada entre ella misma: la mitad uniformada, que, con escudos y todo tipo de armas, defiende a los sectores más privilegiados de los colombianos, aun a costa de sus propias vidas, y la otra mitad, con un único escudo: su inconformismo; escudo vulnerable 100%.

En conclusión: es imperativo que, quienes están acudiendo a estas acciones, reconsideren su estrategia para evitar un “fuego amigo”.

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