Fuad Char y Julio Comesaña: una relación de amor y odio

Nadie como el técnico uruguayo conoce al patriarca de la dinastía más poderosa de Barranquilla. Aunque ha salido 9 veces del club siempre regresa, y siempre gana

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junio 13, 2019
Fuad Char y Julio Comesaña: una relación de amor y odio

Se conocieron en junio de 1973. Julio Comesaña venía del Cúcuta, el equipo que por sus problemas económicos tuvo que entregar buena parte de su nómina. El uruguayo tenía 25 años y estaba en la plenitud de su carrera. Fuad Char recién había adquirido la mayoría de las acciones del Junior. Con Barranquilla fue un amor a primera vista. Con Fuad también, aunque no fue muy bien correspondido. Solo duró dos años en la Arenosa. En 1975 se devolvió a Uruguay a jugar en el Danubio. Fue la primera vez que se despediría de Barranquilla. Regresaría dos años después a ser campeón en el mítico Junior de Dulio Miranda, y Juan Sebastián Verón. Un equipo que hizo historia.

Comesaña se convirtió en uno de sus jugadores favoritos. No sólo era aguerrido sino que entendía de táctica y con él se podía conversar de fútbol en su oficina mientras pasaban el maní con tragos de whisky. A comienzos de los ochenta se fue a Medellín en donde se retiraría a los 35 años. Empezó su carrera como técnico en esa ciudad hasta que Fuad volvería a llevarlo a la Arenosa.

Los hinchas del Junior empezaron a amar a “Pelo de burra”, como le dicen desde esa época, cuando de manera angustiosa ganaron el título con este gol en el último segundo del Nene McKensie después de un impresionante pase del Pibe Valderrama.

Junior conseguía su tercera estrella después de un ayuno de trece años. No fue fácil, Medellín ganaba y era campeón sin objeciones con un equipo de enseuño, encabezado por el Pibe, Valenciano y Pachequito. Fuad Char invirtió una millonada para hacer realidad un anhelo de la afición, algo que parecía inalcanzable: ser campeón de la Libertadores. Y estuvieron a punto. Tuvieron la mala suerte de cruzarse contra el Vélez Sarfield que dirigía Carlos Bianchi y en donde tapaba José Luis Chilavert en semifinales. En Barranquilla ganó 2-1 el equipo Tiburón:

En la vuelta Vélez se impuso por el mismo marcador y tuvieron que ir a penales donde Junior perdió:

Desde ese momento Julio Comesaña se fue y volvió nueve veces. Hace seis meses, en diciembre del 2018, estuvo a punto de agarrar el sol con las manos. Aunque ganó la Liga colombiana la campaña dejó un sabor agridulce: perder otra vez por penales. Se fue por problemas con Fuad Char. Después de una amistad de 46 años hay más y menos. Ambos son soberbios y tercos. Por eso Fuad Char muchas veces no ha tenido empacho de decir públicamente que Comesaña ha fracasado a pesar del esfuerzo económico que significa cada campaña. El año pasado criticó abiertamente que Comesaña no hubiera renovado el grupo “Siempre puso a los mismos siete jugadores”. Cansado de no tener el reconocimiento esperado y a pesar de la excelente relación con el presidente del club, su hijo Antonio Char quien siempre le ha dado todo lo que ha querido a Comesaña. A los dos los une una amistad inquebrantable y, paradójicamente, es ahora más cercano a él que a su viejo amigo.

Tentado por una oferta de Argentina Julio se fue a Colón de Santafé. Fue un fracaso absoluto. A Barranquilla llegó Luis Fernando Suarez pero todos sus pergaminos no bastaron para evitar el fracaso en la Libertadores donde ocuparon el último lugar de su grupo. A la renuncia de Suarez vino la previsible llegada de Comesaña, el hombre que ama a Barranquilla y que entiende como ningún otro al clan familiar Char. En su regreso hace un mes nadie daba un peso por el Junior sin embargo Fuad sabía que sólo Julio podría tener en sus manos la varita mágica para que ocurriera el milagro.

Y ocurrió, otra vez por penales y en Bogotá. Hoy Julio recibirá el abrazo de toda una ciudad que piensa incluso darle una estatua y una rotonda, así lo afirmó el empresario barranquillero y COO de la empresa Tecnoglass. Nadie cabe duda que Julio es la persona más importante que ha pasado por el Junior, por eso hoy estará en la oficina de Fuad, recordando el pasado y comiendo mani con whisky.

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