Felidia, el corregimiento de Cali libre de COVID-19

Tras meses de llegada la pandemia al Valle, el sentido de disciplina y mancomunidad de Felidia lo han hecho un oasis en uno de los departamentos con mayor indice de contagio

Por: Luis Felipe Romero Camargo
junio 05, 2020
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Felidia, el corregimiento de Cali libre de COVID-19

En medio de la incertidumbre que tiene el mundo ante la pandemia del COVID-19 donde ya cuenta con casi 7 millones de contagiados, el equivalente similar a toda la población del departamento de Antioquia y con casi 400.000 muertes, lo que equivale a todo el casco urbano de Pasto, hay pequeñas historias de lucha en comunidad para tratar de frenar el brote.

De los 35.000 casos positivos para esta enfermedad al jueves 4 de junio en el país, 3000 están ubicados en Santiago de Cali, lo que la convierte en el segundo foco de infección más grande del país después de Bogotá y gracias a eso, el alcalde Jorge Iván Ospina ha decidido prorrogar la cuarentena total hasta mediados de mes a comparación de otras regiones donde ya se reactivó gran parte de la economía el pasado lunes 1 de junio. Pero en unos de los quince corregimientos que componen a la figura de "municipio" a la Sucursal del Cielo, está uno donde por más de dos meses han podido ostentar la marca de tener su territorio "Libre de Covid-19" ya que a la fecha no se reporta ningún contagiado desde que inició el aislamiento preventivo obligatorio el 25 de marzo.

Felidia, un corregimiento ubicado en el extremo occidental de la ciudad y que está a más de 30 minutos del centro de la capital del Valle, hace las veces de "frontera" con el municipio de Dagua ya que es el último tramo que se atraviesa por medio de la carretera al mar. Su agradable altitud (apróximadamente 1500 msnm) y clima hacen que sea el 'escapadero' para los caleños quienes en las orillas del río Cauca los térmotetros pueden marcar incluso los 32 grados centígrados al mediodía. Es un espacio donde priman las fincas y cabañas y solo cuenta con dos vías de acceso que al mismo tiempo han sido las que han permitido controlar estrictamente la llegada de los pobladores: una variante por la vía al mar (principal) y la que se une con el corregimiento de La Leonera que a su vez, termina conéctandose con el casco urbano por la zona de Cristo Rey.

Daniela Vicuña es estudiante de geografía de la Universidad del Valle y su familia vive en este corregimiento. Antes de la pandemia, ella solo subía hasta allá los fines de semana puesto que por sus estudios y trabajo, tenía que vivir en Cali. Ella asegura que el secreto de que en Felidia no hayan casos de coronavirus se debe precisamente a la apropiación por parte de la comunidad de la responsabilidad del distanciamiento social.

"Desde el mes de marzo tienen puestos de control permanentes en la entrada al pueblo donde únicamente se dejan ingresar a las personas que viven permanente aquí. El Sistema de Alertas Tempranas verifica que los interesados en entrar a Felidia sean residentes de allí y proceden a desinfectar los vehículos y a sus miembros antes de tomarles la temperatura. Para hacer compras los supermercados han funcionado regularmente y la policía siempre está solicitando la cédula a las personas para hacer respetar el "Pico y Cédula" que en todo el municipio varía según el día de la semana. No se puede estar sentado en el Parque Principal y desde entonces, solo sale un bus hacia Cali dos veces al día nada más. La semana pasada instalaron un sensor que mide la temperatura de forma automática y de cuerpo completo (ver foto) que se suma al retén permanente que hay en la entrada".

Sin lugar a dudas, este sector de la ciudad deja mal paradas a las personas del casco urbano ya que se observa claramente cómo la comunidad sí se toma en serio esta calamidad pública y mundial, y de qué forma se pueden mediar los efectos de la pandemia a comparación de las excesivas fiestas, reuniones en moteles, conglomeraciones e incluso, partidos de fútbol que se han realizado en Cali durante esta cuarentena incumpliendo la orden presidencial y que hicieron suspender la reapertura de la Galería de Santa Elena, el centro de abastecimiento de alimentos más grande de la ciudad y que dejó en vilo el empleo de 7000 personas que dependen exclusivamente de su trabajo en esa plaza de mercado.

Mismo escenario pasó en el mes de mayo cuando por dos fines de semanas consecutivos se tuvo que decretar ley seca y toque de queda ante el masivo inclumplimiento de la norma a pesar de que según una reciente encuesta, cerca del 88% de los caleños han acatado esta medida de distanciamiento social pero que si no se valora con compromiso en especial en el oriente de la ciudad, podrían vivir un escenario similar al que padecieron los más de un millón de habitantes de la localidad de Kennedy en Bogotá quienes se encuentran en cuarentena total hasta el 15 de junio por no tomar las medidas necesarias.

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