Farc: retos y dilemas de un partido en transición

Ninguna fuerza política heredera de un grupo guerrillero ha sobrevivido mucho tiempo en el país, ¿será que con esta habrá una excepción?

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
Diciembre 12, 2018
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Farc: retos y dilemas de un partido en transición
Foto: Facebook Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

Con la conformación de la Alianza Democrática M-19 se vivió en el país la más recordada transición de un grupo guerrillero a partido político. En sus dos primeros años a los emes no les fue nada mal; lograron una buena representación en la constituyente y en las elecciones legislativas de 1991 se convirtieron en la tercera fuerza política. A diferencia de las Farc o la Corriente de Renovación al M-19 no se le otorgó una representación directa en el Congreso. Los emes se midieron sin ninguna concesión en las urnas mientras su potencial electoral disminuía, sus liderazgos se atomizaban y se convertía en una fuerza política casi inexistente para 1994. En menos de tres años el partido heredero de una guerrilla que existió por cerca de dos décadas se hundía estrepitosamente. Tal vez por esa circunstancia histórica en La Habana las Farc pactó un régimen de transición por ocho años, una personería jurídica excepcional y diez curules en el Congreso por dos periodos, es decir, se establecieron condiciones más favorables para que el partido que surgiera de las Farc tuviera una transición más “tranquila”.

A poco más de un año de su creación y de cara a las próximas elecciones estos son sus principales retos y dilemas:

Un partido en transición en un sistema sin transición

En el punto 2 del Acuerdo Final sobre Participación política se acordaron una serie de medidas para implementar una reforma que permitiera la creación de nuevos partidos, diseñar una renovada arquitectura electoral y acabar progresivamente con el clientelismo. Esa reforma se alcanzó a discutir; sin embargo, se hundió en el Congreso tras ser convertida en un auténtico Frankenstein. Un capítulo más en la larga historia de un Congreso que no se quiere auto-reformar. Ahora, el partido Farc debe construir su legitimidad electoral en medio de un sistema profundamente corrupto, desigual, inequitativo, proclive a favorecer las grandes maquinarias, carteles de contratación, caciques regionales y mafias electorales. Ya lo decía la senadora Victoria Sandino en una entrevista a Colombia 2020 tras las elecciones legislativas del pasado 11 de marzo al concluir: “el sistema electoral colombiano, que está hecho a la medida de los corruptos, del clientelismo, y que está hecho para no funcionar.” Si el sistema no se reforma o entra en transición la Farc permanecerá en desventaja frente a los partidos y fuerzas políticas regionales dependientes de esas viejas y corruptas costumbres políticas.

Caudal electoral en saldo rojo

Farc solo cuenta con ocho congresistas activos y con el enorme reto de construir una infraestructura electoral que le permita ocupar espacios políticos de carácter regional. Algo que según se ha evidenciado en las últimas semanas dependerá, en gran medida, de la capacidad de concertación de sus congresistas. Actualmente los comunes integran una bancada alternativa (Polo, Verdes, UP, MAIS y Colombia Humana) desde la cual han impulsado varios proyectos de ley, debates de control político y audiencias públicas; participación que les ha permitido integrarse en propiedad a la dinámica legislativa de la izquierda. ¿Se podrá traducir eso en eventuales coaliciones interpartidistas de cara a las locales de 2019?. Si se parte de sus resultados en las recientes elecciones legislativas fácilmente se concluye que “la rosita” no tiene la capacidad de sumarle muchos votos a una coalición. Frente a esto surgen los siguientes interrogantes: ¿Será posible que para las elecciones locales su base social se convierta en parte de su plataforma electoral?, ¿Le restaron muchos votos a sus listados a Cámara y Senado las curules directas, el temor al hundimiento del Polo y el fenómeno Petro? Solo en 2019 se podrá evidenciar la verdadera capacidad electoral de la Farc y diagnosticar su curva de crecimiento. Si no logra salir del saldo rojo en el cual quedó tras su primera experiencia electoral (sacó el 0,35% de la votación total) podría estar condenado a no sobrevivir a la transición.

Sin plata para elecciones locales

Algo pasó en La Habana porque en el punto 3 del acuerdo, donde se negoció el componente de reincorporación política, no se acordó una financiación excepcional y transitoria para las elecciones locales. El acuerdo solo estableció una financiación anticipada para las elecciones presidenciales y legislativas (y eso que solo para Senado). ¿Por qué? Tal vez se dio por sentado que con la reforma política producto del acuerdo se lograría una financiación 100% pública para todas las elecciones. A pesar que la reforma política que actualmente se encuentra en trámite contempla un modelo de financiación pública, puede que por los tiempos legislativos y las reglamentaciones necesarias no esté lista para el próximo año. ¿De dónde sacará el partido la plata para esas elecciones? No creo que le lleguen cuantiosas donaciones de privados o anticipos de entidades financieras. Este inédito escenario obligará a los comunes a priorizar las coaliciones programáticas, proyectar fuertes campañas de opinión, concertar con sectores sociales o simplemente no participar (en el peor de los casos) aduciendo falta de garantías.

Volviendo a la Alianza Democrática M-19 y entendiendo que las circunstancias sociales no son las mismas; su declive como proyecto político sí dejó una experiencia histórica que evidencia la complejidad de construir un partido en medio de un sistema electoral corrupto y en esencia clientelista. Ahora, en una de las últimas transiciones de ese tipo que se surten en el mundo se han adoptado garantías mínimas de reincorporación que no aseguran per se la permanencia de la Farc como proyecto político en el mediano plazo. Eso dependerá de la capacidad política de sus dirigentes, la solidez de su estructura organizativa regional, una reforma política integral y limpiar una imagen intensamente desprestigiada. Ningún partido heredero de un grupo guerrillero ha sobrevivido mucho tiempo en el país. ¿Por qué la Farc habría de ser una excepción?

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