El español que resucitó a James

Después de un año de ejercicios y exigencias, el preparador fisico Bernardo Requena le dio el nivel de titular de Real Madrid. Zidane se quedó callado

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marzo 07, 2017
El español que resucitó a James

James empezó a desmoralizarse en el Real Madrid cuando Rafa Benítez, su anterior técnico, le recomendó a su preparador físico Paco de Miguel que le doblara los entrenamientos. El colombiano se reventó físicamente. El amistoso contra Perú en agosto del 2015 lo evidenció: James salía lesionado después de una entrada contra un jugador Inca. Los señalamientos cayeron sobre el cuerpo técnico colombiano pero en realidad era una queja reiterada por toda la plantilla: Los jugadores estaban convencidos que De Miguel los reventaba antes de cada partido. Por eso, uno de los retos de Zinedine Zidane al volver como entrenador al club blanco era ponerlos a tono físicamente. Al francés le obsesiona, sobre todo, que el crack James Rodríguez recuperara el nivel que lo convirtió en uno de los mejores del mundo. Por eso, desde su primer entrenamiento, le ordenó a Bernardo Requena, el preparador físico que lo acompaña desde el Castilla, la filial juvenil del Madrid, que hiciera trabajos específicos e individuales con James.

Requena es un doctor en ciencias de la Actividad Física y el Deporte en el Instituto Nacional de Educación Física de Granada que, a sus escasos 39 años, y después de integrar el cuerpo técnico del Sevilla y el Athletic de Bilbao, es considerado uno de los mejores en su profesión. La razón de su fama radica en la investigación que en la última década ha desarrollado sobre la potenciación neuromuscular y sobre la aplicación de la electroestimulación en el entrenamiento de la fuerza. Esa fue una de las razones por las cuales James Rodríguez no dejara de correr en los 90 min que jugó en el partido de ayer. Los entrenamientos de Requena no sólo otorgan fuerza y resistencia sino que rehabilitan. Lo mejor que le puede pasar a un jugador que venga de una serie de lesiones es ponerse en sus manos. Por eso, en el 2007, mientras hacía parte del banquillo del Sevilla, le dieron el premio a Mejor comunicación científica en el Congreso Internacional de Rehabilitación Acelerada de lesiones deportivas por su estudio llamado Efectos de lesiones adicionales sobre el proceso de rehabilitación tras reconstrucción plástica del ligamento cruzado anterior en un futbolista profesional

Las cosas volvían a ponerse difíciles. James, cada vez que parecía recuperar su nivel, caía en una nueva lesión muscular. Su amargura hizo que Zidane ni siquiera lo tuviera en cuenta para la Final de la Copa de Campeones contra el Atlético de Madrid. Los días parecían contados dentro de la institución. Entonces empezó a gestarse el milagro: todos decidieron creerle a Requena, incluido James Rodríguez.

Los días para Requena en Valdebebas, sede del Real Madrid, empiezan a las 7 de la mañana, dos horas antes que James y sus compañeros lleguen a los entrenamientos. En ese lapso se reúne con Zidane y con el doctor Olmo para planear el trabajo del día. En su Tablet reposan los rendimientos de cada uno de sus jugadores. A principios de enero del 2016 cuando llegó con Zidane, el panorama era devastador. El que peor se encontraba físicamente y más expuesto a lesiones era James. Dicen los jugadores del Real Madrid, que la manera como Pedro de Miguel intentó recuperar de las lesiones que al principio de la temporada tuvo el colombiano fueron infames. Por eso, cada vez que Benítez hablaba, el plantel entero, sin que el entrenador español lo notara, se ponía los audífonos y salían a la cancha a hacer lo que les viniera en gana. Ahora, con Zidane y Requena, no sólo hay respeto sino que también hay devoción.

Los días en que Requena exprime más a James son los martes y miércoles. La cancha se llena de rampas por donde los futbolistas suben y de pesas que arrastran con sus piernas. Los jueves Requena enfoca su entrenamiento en la resistencia, haciendo largas sesiones de trote y los viernes ya Zidane los sienta para preparar la parte táctica.

Los días en Valdebebas terminan a las diez de la noche, siempre con Zidane encerrado en su despacho con Requena, el hombre en quien más confía, el hombre del que más depende. La pregunta incesante que le hace el francés a su preparador físico es James, ¿Cuándo estará en su máximo nivel?, Requena, con los informes en su mano le ha asegurado que para mayo no sólo el colombiano, sino el plantel entero, estarán volando.

James, como sus compañeros, confía y están felices con Requena. Desde junio del 2015 pasado los jugadores del Real Madrid se reunieron con Benítez y le exigieron que trajera de la filial juvenil de Madrid al preparador físico. El técnico español, siempre terco, se encogió de hombros y les ordenó, en términos categóricos, que no se metiera en sus asuntos. Seis meses después, con el plantel lesionado y odiándolo, Benítez tuvo que renunciar. Ahora, de la mano de Zizou y Requena, nos aprestaremos a ver no sólo la mejor versión de James sino un juego electrizante como el que solía hacer el Madrid en la época de los galácticos. El domingo pasado contra el Eibar James por instantes volvió a ser uno de los jugadores indispensables para el Madrid. Hoy en el infierno de Nápoles será una de las esperanzas del Madrid para soportar el aluvión italiano.

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