Escalofriantes relatos sobre ejecuciones extrajudiciales en Venezuela

En su último informe, Human Rights Watch cuenta cómo las Fuerzas Especiales asesinan a sangre fría a jóvenes inocentes con la complacencia del Estado

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septiembre 19, 2019
Escalofriantes relatos sobre ejecuciones extrajudiciales en Venezuela

Human Rights Watch recogió cinco testimonios de venezolanos que relataron cómo sus seres queridos fueron asesinados por agentes de las FAES. La ONG dijo que en los últimos tres años "casi 18.000 personas" murieron a manos de las fuerzas de seguridad.

Las ejecuciones extrajudiciales en Venezuela escaparon del silencioso círculo en que se perpetraban para empezar a ser documentadas por varios organismos como la ONU, desde la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), y más recientemente por Human Rights Watch (HRW).

La ONG informó este 18 de septiembre que "las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la policía venezolana han cometido ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias en comunidades de bajos recursos que dejaron de apoyar al Gobierno de Nicolás Maduro". Además, lanzó un número escalofriante: dijo que desde 2016, "casi 18.000" personas han muerto a manos de agentes de las FAES, por lo que el Gobierno categoriza como "resistencia a la autoridad".

Muchos de estos fallecimientos constituirían ejecuciones extrajudiciales, según HRW, que especificó que determinar el número exacto es difícil, ya que las autoridades no realizan investigaciones exhaustivas ni llevan "a las personas responsables ante la Justicia, ni protegen a personas víctimas y testigos", aseguró citando a la ACNUDH.

HRW estableció un modus operandi a través de los testimonios de las víctimas, que ofrece una clara pero cruda imagen de cómo funcionarían estas ejecuciones. Estas son algunas de las historias, relatos que coinciden con otros que recogió la ONU en su demoledor informe del pasado abril. La ONG utilizó seudónimos para proteger a las familias.

A Juan Diego "solo le estaban tomando un testimonio" pero terminó asesinado

En esta escalofriante historia hay tres personajes principales: a la madre se le llama Ana Lucía Rodríguez y al hijo, Juan Diego Rodríguez. El tercero pronto aparecerá en escena. Ana Lucía le contó a Human Rights Watch que un día de enero de este año ella se encontraba con su hija, los hijos de su hija y Juan Diego.

Era cerca de la 1:00 p.m. cuando escuchó que alguien movía con insistencia la manija de su puerta. Se trataba de un agente de la FAES, que entró vestido de negro y con el rostro cubierto. El hombre le dijo que buscaban a un sujeto que se había escondido en su barrio.

Más tarde se enteraría por boca de un vecino que otro agente de la FAES le había mostrado la foto de un grupo de jóvenes en donde aparecía su hijo, Juan Diego, y que habían preguntado por él. Pero para entonces, Ana Lucía se encontraba con un hombre armado en su casa, que la sacó junto a su hija y los niños al porche. Ella lloraba, mientras uno de los agentes le preguntó que con qué se ganaba la vida su hijo: ella le respondió que reparaba computadores. Uno de los hombres le dijo que saliera fuera de su casa, mientras ella y su hija lloraban.

"Otro agente le aseguró que los que estaban adentro solamente estaban tomando una declaración a su hijo", dijo Ana Lucía a HRW. De pronto apareció un agente de la FAES pero de un rango mayor y se dirigió a la habitación de Juan Diego, que estaba cerrada con seguro. La madre habló con el hijo para que abriera, pero solo con la condición de que los agentes no le hicieran daño. Uno de los hombres le dijo que se fuera a la casa de un vecino, que solo se trataba de una declaración. Una vez allá, le informaron que su hijo era buscado por "20 cargos de narcotráfico".

"Se escucharon seis disparos", expresó Ana Lucía.

En estos casos, según reportó la ACNUDH, los agentes acostumbran a alterar la escena del crimen para que no se conocieran las verdaderas causas y esto coincidió con el relato de Ana Lucía. Los hombres de la FAES sacaron una foto del cuerpo sin vida de su hijo al lado de un arma.

Una foto de la supuesta arma se publicó posteriormente en noticias que Human Rights Watch vio en los medios de comunicación, en las que se aludía a Rodríguez como delincuente”, relata la ONG. Después se llevaron su cuerpo a un hospital, continuó la madre, donde la autopsia indicó que una bala le llegó al corazón y otra dio en su costado derecho. HRW, que tuvo acceso al acta de defunción, aseguró que “indicaba como motivo de la muerte un “shock cardiogénico” y una “lesión cardíaca” causada por arma de fuego.

Ana Lucía declaró lo sucedido ante las autoridades, a pesar de que muchos venezolanos no lo hacen por miedo a sufrir represalias, pero asegura que hasta agosto todavía no la habían citado en la Fiscalía para hablar. La madre, ahora solo con su hija y nietos, reclama Justicia. "No es posible que puedan decidir quiénes viven y quiénes mueren", dijo a HRW.

Rafael Rodríguez, víctima de una emboscada mortal

Hace aproximadamente un año, Rafael regresaba a eso de las 5 a.m a la casa de su suegra en Caracas. Había pasado la noche celebrando su cumpleaños con sus amigos. Su madre relata, que según testigos, los hechos sucedieron así: su hijo estaba subiendo los escalones para llegar a la vivienda, cuando un grupo de 15 agentes lo interceptó y luego de decirle que buscaban a un delincuente llamado 'El Negro', le dispararon directo al pecho. Cuenta su madre que, aunque nunca le entregaron la autopsia, supo que la bala le había perforado el corazón y que murió en el hospital.

Después, este grupo de la FAES lo llevó hasta un centro de salud próximo, según relataron otras personas a su madre. Pero otro grupo se quedó y entró a la casa de un vecino donde los agentes tomaron café, usaron el baño y descansaron. Después fingieron un enfrentamiento frente a la casa de la suegra de Rodríguez, donde se disponía a entrar, dispararon, simularon entre unos y otros que no dejaran escapar a alguien y que iba por el tejado. Se marcharon.

A su madre le contaron que los agentes, una vez en el hospital, no dejaron que los médicos tocaran su cuerpo. Ella presentó una denuncia formal ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Venezuela, conocido como CICPC. La fiscal del caso le dijo que su hijo era un criminal. Luego la Fiscalía le informó que había emitido dos órdenes de captura contra Rafael por homicidio y robo, pero no le permitieron verla.

A su hijo se le revisaron sus antecedentes penales, pero estaban en blanco. Cuando fue a pedir explicaciones, la fiscal le dijo que su hijo probablemente sobornó a alguien para limpiar su expediente y así la vida de Rafael se esfumó de repente y en la más completa deshonra para la Justicia.

Maduro defiende a la FAES a pesar de estar en el centro de la polémica

En su defensa, señala HRW, las autoridades venezolanas explicaron a la Oficina del ACNUDH que "cinco agentes de las FAES fueron condenados por diversos cargos, incluido el de tentativa de homicidio, en relación con delitos cometidos en 2018". Además, aseguró que 388 agentes estaban siendo investigados por delitos ocurridos en los últimos dos años.

La ACNUDH relató en su informe del pasado abril que documentó casos de ejecuciones realizadas por las FAES en barrios pobres. Todos bajo el siguiente patrón: siempre van de negro, con el rostro cubierto por pasamontañas. Se transportan en camionetas sin placas y portando armas largas. Una vez en las casas, separan a los jóvenes que presuntamente están inmersos en protestas contra el Ejecutivo de sus familiares y los asesinan. También detalló que algunas mujeres sufren violencia sexual en esos escenarios.

El Gobierno no tardó en reaccionar ante el reporte y lo tildó de selectivo y parcializado, al asegurar que obvió la información que le dio a la Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH., Michelle Bachelet. El Gobierno negó la existencia de ejecuciones extrajudiciales. Pero las víctimas que hablaron con HRW aseguran que esas redadas ocurren con regularidad desde hace años en muchos barrios de Caracas y del interior del país.

Quienes fallecen a manos de estas fuerzas especiales, las autoridades los clasifica como“resistencia a la autoridad”, una categoría que creó para esto. La FAES, una unidad de respuesta rápida creada en 2017 para combatir el crimen organizado, se ha convertido según estos informes en unidades sobre las que pesan serias acusaciones, pero el presidente Nicolás Maduro las defiende.

El 17 de julio pasado Maduro exclamó: "¡Que viva el FAES!" y ofreció su completo respaldo "para el FAES en su labor diaria", recogió HRW.

*Artículo originalmente publicado en France24, bajo el título de "Los relatos de HRW sobre ejecuciones extrajudiciales en Venezuela"

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