Nelson Cubillos y socios transformaron una casa de la calle 33 en un club de techno que terminó convertido en un festival que reúne multitudes cada año en Corferias

Side-by-side: Cheo Cubillos, founder of Baum Festival, in a white T‑shirt on the left; a crowded night concert under a purple-lit stage on the right. - En una casa clandestina en La Macarena nació Baum, el festival de electrónica que mueve más de .000 millones

El próximo 12 y 13 de febrero de 2027 está prevista la realización de una nueva edición del Baum Festival, uno de los encuentros de música electrónica más reconocidos de Colombia.

La organización espera reunir a miles de asistentes en Corferias, espacio que se transformará durante dos días en una gran pista de baile. Las proyecciones mencionadas para el evento son de 40.000 a 50.0000 visitantes.

La expectativa también se refleja en el movimiento económico asociado al festival. Se han planteado ingresos que rondarían entre $18.000 a y $22.000 millones.

La música electrónica y el techno han pasado de circuitos pequeños a ocupar un lugar visible en la vida cultural colombiana. Artistas nacionales han alcanzado escenarios internacionales: Funk Tribu se convirtió en el primer colombiano en presentarse en el kineticFIELD, y Adriana Lopez ha dejado huella en clubes reconocidos en el viejo continente como Berghain y Tresor.

Buena parte de esa cultura creció en espacios pequeños, autogestionados y asociados con la escena underground de Bogotá y Medellín, y otras ciudades.

La historia del Baum festival

Dense crowd at a large indoor concert tent, with yellow-green stage lighting sweeping over the audience and a distant stage. - En una casa clandestina en La Macarena nació Baum, el festival de electrónica que mueve más de .000 millones
Foto:  @baumfestival

En la calle 33 con carrera sexta, en Bogotá, había una casa cuya fachada no revelaba lo que ocurría en su interior.

Para quien pasara por el barrio, el lugar podía parecer una vivienda más; adentro, sin embargo, funcionaba una pista de baile alrededor de un patio central. Había grafitis psicodélicos, luces fosforescentes y espacios donde se reunían quienes buscaban sonidos alejados de la oferta comercial del reggaetón, la salsa y el vallenato.

Crowd of people at an outdoor nighttime party with colored lights, a central tree, and a large umbrella. - En una casa clandestina en La Macarena nació Baum, el festival de electrónica que mueve más de .000 millones
Foto: @Cheocubillos
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En esa casa se escuchaban estilos como psychedelic, drum and bass (D&B), industrial, hard techno y hardcore. El sitio era conocido como La Casa-33 y allí varios DJ contribuyeron a sentar bases de la cultura electrónica y rave del país.

Más adelante, Nelson “Cheo” Cubillos y sus socios de entonces, entre ellos “Mao”, Mauricio Fonnegra y Hernán Cayetano, compraron la propiedad con la idea de transformarla en un club dedicado a la música y aprovechar la atmósfera particular de la ciudad.

En el club de la calle 33 había un árbol que terminó por inspirar su nombre: Baum es la palabra alemana.. La compra se formalizó en 2013 y sus nuevos propietarios rediseñaron los cuartos y patios de la casa hasta convertirlos en dos escenarios y una terraza.

La decoración adoptó una estética de formas geométricas, iluminación tenue y superficies pensadas para acompañar un sonido potente. En la programación se privilegiaron el techno, el deep house y otras corrientes underground, con el propósito de convocar a una comunidad musical que crecía en Bogotá.

Con el tiempo, Baum se convirtió en un lugar de culto para los seguidores de la electrónica. Cubillos conocía el circuito de los eventos musicales y promovió fiestas que conservaban algo del carácter clandestino de la escena.

La consolidación de la marca Baum

Neon cube sculpture hanging from a tent ceiling over a crowded event space with colorful blue and pink lighting. - En una casa clandestina en La Macarena nació Baum, el festival de electrónica que mueve más de .000 millones
Foto: Archivo Particular

Por la cabina del club pasaron cerca de 400 DJ nacionales e internacionales. Cubillos diferenció a Baum de otras discotecas mediante un espacio oscuro y geométrico, con luces rojas y texturas de terciopelo que remitían a clubes berlineses. A esa arquitectura se sumó una apuesta por la calidad del sonido y una selección cuidadosa de artistas.

El éxito del club llevó a Cubillos y a otros integrantes del equipo a explorar un formato de mayor escala. La experiencia acumulada les permitió identificar un público interesado en la música electrónica y plantear un festival propio.

La primera edición del Baum Festival se celebró el 30 de mayo de 2015 en Multiparque, un espacio al aire libre al norte de Bogotá. Cerca de 8.000 personas asistieron para escuchar, entre otros, a Claptone, de Alemania, y Danny Tenaglia, de Estados Unidos.

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En las siguientes ediciones, el evento fue creciendo y ampliando su audiencia. Entre tanto, el club que había dado origen al proyecto cerró el 23 de enero de 2020, después de una fiesta de 36 horas.

El cierre no significó el final de la marca. Cubillos y los demás organizadores concentraron sus esfuerzos en el festival, que cambió de escala y encontró una nueva sede en Corferias. Después de la pandemia de 2020 y 2021, la electrónica convocó a públicos más amplios y el evento dejó atrás parte de su condición minoritaria; no obstante, los cientos de asistentes de las primeras ediciones del Baum.

En ese proceso de masificación y popularización fue relevante la participación de Páramo Presenta, promotora de conciertos que tiene a Gabriel García Ardila como CEO.

El traslado y las alianzas comerciales facilitaron la llegada de marcas y empresas de alcance internacional. Entre las compañías vinculadas al festival se han mencionado Grupo Aval, HBO Max, Budweiser, Heineken, Trident y Johnnie Walker.

La historia del Baum también ha estado marcada por episodios difíciles. Uno de los más graves fue la muerte de Carlos David Ruiz durante el festival. Según la información de la Polícia, Fiscalía y organizadores Ruiz murió por asfixia.

La edición prevista para el 12 y 13 de febrero de 2027 volverá a tener como escenario a Corferias. La organización espera congregar a decenas de miles de personas y convertir el recinto en una gran pista de baile de música tipo tecno.

Más allá de las cifras de asistencia y del impacto económico anunciado, el festival representa la evolución de una escena que comenzó en casas y clubes pequeños, se organizó alrededor de comunidades musicales y terminó por ocupar un espacio central en la agenda de eventos de Bogotá, que por su popularidad y cantidad de eventos comparan con Berlín en Alemania.

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Por Las Dos Orillas

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