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¿En qué va Colombia vs Nicaragua en La Haya?

Nicaragua no pide más aguas sino solamente más suelo y subsuelo. En efecto, le pide la Corte que se haga lo que se hizo en el caso India contra Bangladesh

Por: Harold Bush Howard
Octubre 13, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
¿En qué va Colombia vs Nicaragua en La Haya?
Foto: LatinNewsXXI

Colombia compareció y presentó la contramemoria en la que rechazaba en detalle todos los argumentos que presentó Nicaragua en un dossier de unas 600 páginas, donde alegaba que tenía derecho a más plataforma continental (subsuelo marino).

Es importante anotar que Nicaragua no pide más aguas sino solamente más suelo y subsuelo. En efecto, le pide la Corte que se haga lo que se hizo en el caso India contra Bangladesh y Bangladesh contra Myanmar (antigua Birmania) en la bahía de Bengala, donde el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, ITLOS, creó lo que se llama un ‘área gris’ más allá de las 200 millas de los países en disputa, donde un país tiene derechos exclusivos sobre la plataforma continental y otro sobre la columna marina arriba, en efecto dándose una delimitación horizontal.

La posibilidad de esto es altamente posible porque Colombia ahora reclama el derecho del archipiélago a tener su plataforma continental y proyección marítima en virtud de ser islas y porque va acorde al derecho consuetudinario y anteriores decisiones de la Corte. Igualmente, por eso la corte podría alegar que ello no sería justo con Nicaragua porque esa solución a la demanda aunque favorable a las islas le bloquearía el derecho Nicaragua a extender su plataforma continental hasta donde lo permite el derecho consuetudinario (la Convención del Mar, que no ha firmado Colombia, pero que la Corte adopta como tal).

Todo ello implicaría que las islas no quedarían enclavadas o separadas de las aguas derivadas desde la costa atlántica colombiana. En el peor de los los casos perderíamos aguas, pero podríamos perder más plataforma continental donde se han comprobado enormes yacimientos de gas. Una delimitación así es una receta para futuros problemas y por eso Nicaragua pide que también se señalen fórmulas para manejar una situación así en caso dado.

Colombia cree que los estudios técnicos y argumentos jurídicos e institucionales que presentó ahora apuntan a que Nicaragua no tiene derecho a lo que pide. Demuestra más bien que el archipiélago tiene plena e indiscutible titularidad sobre el área marítima reclamada en virtud de derechos históricos de soberanía y en base al derecho consuetudinario y anteriores fallos de la misma Corte.

Los documentos sometidos son confidenciales, cuyo contenido no sabremos sino hasta las audiencias orales que se esperan alrededor de un año, después del cual se emite el fallo, que no se espera antes del 2019.

Por otro lado, un aspecto nuevo fue la inclusión de derecho étnicos raizales y los derechos de las islas por sí solas a tener una plataforma continental que en el fallo del 2012 se les negó por otorgárselas a Nicaragua

Es imposible predecir un resultado, que puede volver a ser salomónico como en el 2012. Lo mejor que podemos esperar es que puede que la Corte al haber sido en ese entonces tan generosa con Nicaragua y haber negado plataforma continental a las islas haya tenido en cuenta entonces una distribución que considera justa y definitiva para Nicaragua. Al fin y al cabo Nicaragua pidió más, pero la Corte decidió de que dicho país no había justificado por qué tenía derecho a más plataforma continental.

Colombia aún tiene mucho por hacer

Cancillería dice que el Gobierno Nacional continúa defendiendo con firmeza la integridad del Archipiélago. En eso hay más confianza, aunque la falta de información y no haber involucrado más a la comunidad neutraliza este avance considerable.

Por eso aún fallan algunas cosas en en manejo colombiano, que todavía parece centrarse más en los aspectos legales de los casos y menos en involucrar a los locales. La comunidad raizal nunca estuvo suficientemente informada por lo que el frente local debe ser mejor atendido.

No hay algo que incomode más que se hagan las cosas sin tenernos en cuenta. Desde luego el Plan Archipiélago es en parte en atención a pasadas deficiencias, pero su efectividad aparte en entregar un mejor desarrollo a las islas, los isleños desean tener una mayor injerencia y protagonismo en lo relacionado a La Haya. Esto conviene al Gobierno Nacional también porque neutraliza posibles críticas si las cosas de nuevo salen mal.

Lo regional caribeño también debe ser mejor atendida por la necesidad de fortalecer nexos que faciliten acuerdos fronterizos futuros porque todas las fronteras deben ser redefinidas. La crisis de Venezuela, el poder regional en la zona, genera un vacío que facilita esto.

En lo local se deben construir puentes más sólidos y confiables para fortalecer la relación con la comunidad raizal. Esto último no es tarea fácil y no va del todo bien, aunque han habido avances. El Estatuto Raizal (Raizal Charter) avanza pero tiene un futuro incierto porque las posiciones entre lo que se quiere y lo que Colombia aceptaría aún no se han concertado, en especial en relación a la protección de derechos de no raizales y el ceñimiento al orden legal y constitucional.

Algo favorable a las islas es que el fallo del 2012 repartió espacios marítimos étnicos que preceden por más de 400 años el derecho marítimo convencional y consuetudinario, sin haber otorgado relevancia a la relación étnica con esos espacios, lo cual va en contravía con recientes jurisprudencias de La Haya y con el concepto de equidad y justicia que debe reinar al dictar una sentencia.

Pero el punto débil de Colombia es precisamente su propio trato a la etnia que busca defender y no haber presentado el componente raizal en La Haya entre el 2001 y 2012.

Por eso hay muchas expectativas en ver cómo nos retrata Colombia en La Haya y qué tanto hará por nosotros, y lo sabremos todo en las audiencias orales.

Lo que diga será posición oficial, tendría calidad de compromiso internacional y podría cambiar la visión que aún está en la mente de muchos raizales derivados de grotescos documentos oficiales de los ochentas y más recientemente del extinto DAS. Se espera con ansias las audiencias orales y cada palabra que diga Colombia será escrutinada.

El componente raizal es pues tanto un punto débil como el fuerte en la defensa colombiana. Sin embargo, es también una oportunidad para Colombia de saldar pasadas deudas morales y resarcirse por los daños causados a lo raizal a través de los años de políticas estatales o de omisión de acciones.

En conclusión, puede Colombia hacer dos cosas que darían mayor peso a sus argumentos en las audiencias orales y mejoraría su relación con la comunidad raizal:

1. Mostrar la importancia de lo raizal en el contexto nacional ,señalando una política comprometedora de sostenibilidad étnica, ojalá mediante un Estatuto de alcances.

2: Darle un mayor protagonismo no solo a los temas raizales sino también a raizales. Este punto es importante porque cumpliría muchas funciones, que se señalan a continuación.

Argumentos raizales, pero sin raizales

La función principal de la CIJ es la de dirimir conflictos entre Estados y no escucha directamente a comunidades, personas, etnias o minorías, aunque los debe tener en cuenta si se presentan. Por eso Colombia tiene responsabilidad de representar los intereses de la comunidad raizal que entran en juego con las demandas Nicas y ahora tiene una oportunidad dorada.

El Gobierno Nacional es reacio a poner a un raizal en un posición importante en el equipo legal que le permita hacer una presentación directa ante los jueces durante las audiencias orales que precederán los fallos.

Hay un grupo de asesores raizales que prepara insumos para los abogados internacionales, que diseñan estrategias y preparan documentos y presentaciones.

Lastimosamente, aún no hay un raizal en el equipo legal ante La Haya. Debe haber uno en calidad de coagente. Esto es importante por varias razones:

1. Le mostraría a los jueces lo importante que Colombia otorga a la cuestión raizal.

2. Se atendería un vacío moral y se rectificaría una seria omisión que nos costó caro.

3. Sería una forma de reivindicación de Colombia con los raizales.

4. Enviaría un mensaje positivo a grupos étnicos tras la visita del papa que resaltó la discriminacion que persiste contra los afrocolombianos como nosotros.

5. Tendría un impacto con los jueces porque pondría una cara raizal a la defensa y se pasaría de lo teórico-legal a algo real, de carne y hueso.

6. Un raizal (preferiblemente afro-raizal) hablándole a los jueces sobre lo que hemos sufrido y perdido tendría seguramente un gran impacto.

7. La presencia protagónica de lo raizal y de un raizal iría con tendencias recientes de La Haya.

No sería justo involucrarnos en los procesos y alegar luego si los fallos son negativos que fuimos parte de la defensa sin que realmente tengamos un papel importante. Al compartir responsabilidades por triunfos o fracasos debemos traspasar la barrera de la periferia donde ahora se nos ubica..

La importancia creciente de lo étnico en La Haya

No se explica la miopía y omisión de Colombia de no incluir el componente raizal antes del fallo del 2012, sobre todo porque en los últimos años los jueces han incorporado los derechos de minorías en sus sentencias. Ademas, para rematar, el mismo vicepresidente de la Corte dijo que se habrían tenido en cuenta los derechos raizales si Colombia los hubiera mencionado.

Lo anterior es parte de la mayor incursión en el derecho internacional público de la ‘tercera generación’ de derechos humanos, el derecho de gentes: derechos colectivos, a un medio ambiente sano, a recursos naturales, al desarrollo económico y social, a la herencia cultural, a una sostenibilidad generacional, entre otros, de total relevancia para el contexto raizal.

Lo anterior se sustenta en parte en la necesidad de la cooperación entre grupos étnicos transfronterizos frente a las fuerzas de la globalización que llevan a la eliminación de fronteras étnicas (léase también asimilación) y a la mayor interdependencia y cooperación más allá de los alcances de un solo país o porque no se hace una labor adecuada de atender necesidades de grupos étnicos.

Este es un punto de extrema importancia que podría otorgar una salida digna y mutuamente aceptable al diferendo fronterizo con Nicaragua. La necesidad de proteger y usufructuar un área conjuntamente, como se ha venido haciendo por siglos, y por ser de especial nexo histórico para una etnia que habita en las islas de los dos países cobra extrema relevancia.

Esto nos acerca al otro caso del desacato cuyas audiencias orales se esperan a principios del otro año. Lo más seguro es que la Corte falle a favor de Nicaragua, por eso es importante que Colombia negocie con ella y propicie un mayor acercamiento para el bien de las islas. ¿Está Colombia considerando una salida negociada?

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