¿En qué andamos?
Opinión

¿En qué andamos?

¿Piloto automático?

Por:
mayo 28, 2015
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Me apena mucho con los lectores hacer la siguiente afirmación: lo que sucede en la negociación de paz, es simplemente una tensión más, que lleva al cese al fuego bilateral. Y, sería una felonía, de quienes allí actúan, sino fuera por la manera como los hechos se van dando y, ello a cuenta y riesgo de adelantar la negociación dentro de la confrontación; obvio, si el plan era y es, que lo que se decida y avance en La Habana, no tenga que ver nada con lo que sucede en el país y, además, bajo la postura de que ‘nada está acordado hasta que todo este acordado’, resulta obvio que los últimos hechos, tanto los supuestos ataques de las Farc, la suspensión de la tregua unilateral de ellos como el reinicio de los bombardeos se vieran venir. Y, se veían venir, pues el conflicto no ha cesado y, solo se había desescalado en cierta forma, especialmente con el llamado desminado que, únicamente se presenta como inicio de un acuerdo humanitario; pero nada más. Ojalá el proceso se asiente, dé sus frutos; los muertos a buena cuenta de esa arma mortal son sinnúmero, como también lo son las víctimas no mortales. Y allí vamos, en la calentura que produce ese escalonamiento de procederes y, por supuesto de hechos nefastos para la historia del país, vale decir, aumentar los muertos y, otra vez, las víctimas. Miren ustedes, cómo, a partir de los dichos y diretes se va aumentando la tensión. Así es la guerra.  Si se quedara solo con anuncios sería soportable, pero lo que contiene son muertos y el que ‘ponga’ más.., se dice…no ser el más efectivo; si efectivo, lo dirá en su momento la historia, será el más violento, pues los muertos en la guerra, como se sabe, no tienen nombre son solo números, por supuesto en el quehacer horrible de la destrucción; ahh y, en la estadística. ¡Qué más da!, dirán los dueños de la catástrofe humanitaria que se ha enseñoreado  en el país.

Y, mientras tanto, lo que la sociedad observa son debates interminables para proteger el  statu quo en la denominada reforma de equilibrio de poderes; en la venta de patrimonio público como el caso de Isagén; en el rerreinicio del metro para Bogotá; en las obras públicas versus la economía de guerra; allí el poder se fractura, se atomiza, da un espectáculo increíble de tragicomedia; los ministros ensartados, por así decirlo, en largas peripecias que no llevan a campo cierto; derroche de vanidad y, algunos piensan, de intereses.

Y, qué decir de los organismos de control, que desean hacer política pública, muchas veces sin mandato en su encargo; y, se propone ofrecer rebajas de penas a los depredadores de menores; asambleas nacionales con la contraparte sin que ellos la hubiesen pedido; alzamiento contra la suspensión de la aspersión; revuelta contra la ‘muerte asistida’, en fin, a cuanta reunión se asiste, los temas son los mismos, pero con un auditorio que está a punto de llegar a la ‘fatiga de material’, como aseguran los expertos.

La oficialidad, la legitimidad da un tono de desajuste, de incoherencia de viaje al abismo que aterra al espectador. ¿Algunos turistas en procura de mejores vientos sentirán que existe estabilidad de esa manera? No lo creo. Y, en el fondo, se ofrece una imagen, un paisaje de inseguridad jurídica aterradora. La inversión extranjera es necesaria, la prosperidad de la empresa es vital; pero en tamaño pasaje de la historia muy pocos entenderán cómo hacerlo; una ideas sobre el eje: ¿Isagén, necesaria o no su venta qué imagen llevan al inversionista a hacerlo si, en el entremés, existen obstáculos jurídicos, técnicos y, hasta financieros? Impensable. Y así y, así se está en el paisaje: una forma del quehacer oficial sin unicidad  en la acción, que es bien diferente al acrítico unanimismo.

¿Dónde quedó la propuesta para que la justicia funcione? ¿Que llegue a todas partes?; ¿dónde el impuesto que sea mecanismo de redistribución de la riqueza?; ¿dónde las estructuras que impidan, por ejemplo, el terrible padecimiento de Salgar?

¿En qué andamos? ¿Necesitamos de un piloto? O… por lo menos que  pongan el automático.

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