En Puerto Berrío el relato del animero es la apuesta para escaparle al conflicto

¿Por qué nunca se refleja lo que pasa en Puerto Berrío, es como si fuera una subregión aparte de Antioquia tanto en lo positivo como en lo negativo?

Por: Andrés Felipe Ríos Fernández
diciembre 17, 2021
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En Puerto Berrío el relato del animero es la apuesta para escaparle al conflicto
Foto: Pixabay

“Ha sido muy difícil para las víctimas porque luego de las falsas desmovilizaciones, las mismas personas han contado que han sido engañadas, los llamaron para que firmaran unos papeles y que tendrían beneficios si se querían desmovilizar siendo sociedad civil, incluso sin tener que ver nada con el conflicto, y por eso digo que ocurrió esta falsa desmovilización de las AUC en Puerto Berrío”, asegura un habitante que protege su identidad, porque dice que el conflicto sigue vigente, ahora en forma de bandas en los barrios y mostrarse traería consecuencias de seguridad.

Esto implicó que continuaran cometiendo estos mismos actos de violencia y el conflicto siguió tranquilamente aunque a la opinión pública se vendió otra imagen; lo que piensan quienes vivieron esto es si la autoridad no se presta para nada porque sabían lo que pasaba y nunca combatieron esta situación.

Verdaderamente nunca asumieron una posición frente a esto, así como los alcaldes son la primera figura que administra la fuerza pública, del tema de educación casi no se habla, el tema de consumo de sustancias es inmenso y así como el de la prostitución.

Puerto Berrío es el principal punto comercial de la subregión del Magdalena Medio antioqueño. Esta ubicación ha sido de gran beneficio para la población, ya que son cerca de 5000 pescadores que dependen directamente de los beneficios que genera el río.

Este municipio se caracteriza por sus actividades portuarias, el área comercial y el transporte ferroviario que se acentuó a partir de la década de 1980 como consecuencia de la llegada de familias víctimas de desplazamiento forzado, procedentes de toda Antioquia y del Magdalena Medio, que posteriormente se ubicaron en asentamientos informales en las zonas periféricas derivando en un aumento significativo de la población.

“Uno quisiera ver más posibilidades, pero no las hay, la única oportunidad es terminar de carritos, por más cruel que suene. Dicen que crearán espacios de recreación, pero el gobierno ha dejado solos a nuestros jóvenes, todos los fondos o programas como secretaría de salud y educación no se ve reflejado en la población que más lo requiere. No tienen unidades sanitarias; están sin infraestructura. El ejemplo bonito es el Alfonso López, pero hay lugares como el área rural donde poca y nula presencia tiene la administración municipal. El hospital fue manejado por paramilitares: Ernesto Báez, Julián Bolívar, la liquidación del Hospital la Cruz, ahora a César Uribe Piedrahita quien se lleva la plata del municipio y no le invierte nada al centro de salud. Esto ha sido señalado anteriormente por concejales que realizaron control político. Esto no es un secreto para nadie, aquí Fundepaz tuvo mucho que ver con el paramilitarismo, recaudó el tema de alcantarillado de aguas”, cuenta este habitante del municipio.

En unas reuniones con la Comisión de la Verdad vinieron de todos los municipios del Magdalena Medio, se trataron todos estos temas, de Fundasalud, de cómo se apoderaron del pueblo, de todas las vías las manejaron los paramilitares, incluyendo las fuerzas del Estado; las AUC eran quienes daban las órdenes desde los años 80 en adelante hasta al actual periodo.

Puerto Berrío ha tenido una trayectoria de constante presencia de grupos armados. En la década de los 70, las FARC hacían presencia en la región, se tomaban la justicia por su propia cuenta, asesinando a ladrones de ganado y delincuentes comunes, lo que trajo graves consecuencias. Según una investigación de la Universidad Nacional de Colombia, en la zona comenzaron a surgir movimientos de autodefensas, mientras se regularizaba la presencia del Ejército en el casco urbano y se generaba una alianza entre los dos grupos para luchar contra la guerrilla.

Posteriormente hicieron presencia las bandas criminales denominadas los Urabeños. Según informe del portal Rutas del Conflicto, durante los años 2017 y 2018, aparecieron otros nuevos grupos delincuenciales y sus zonas de operación se limitaban a los barrios periféricos de Puerto Berrío.

Esto correspondería a una dinámica de subcontratación por parte de la guerrilla del ELN y las AGC, para delitos como el microtráfico y el sicariato. (Rutas del Conflicto, s/f). Actualmente la población víctima del conflicto asciende a 6.962. Tal como lo describe la Alerta Temprana de la Defensoría del Pueblo N° 051-19.

Los habitantes quisieran que hubiese más agricultura y que se pudiese fomentar más esto, pero  coincide que los ganaderos son quienes tienen las tierras en Puerto Berrío, teniendo en cuenta que el conocimiento que  tienen los antiguos dueños que fueron expropiados, y en los últimos tiempos los actuales propietarios, son los ganaderos desde que expropiaron a los campesinos.

Pareciera que pasara desapercibido, pero los desplazamientos en el municipio han sido bastante grandes. En su gran mayoría han llegado al casco urbano y ya han dejado el trabajo de la tierra como lo hacían sus ancestros.

Puerto Berrío a pesar de todo lo que ha sucedido con la violencia, la gente participa de las actividades, todavía la población quisiera tener la confianza en los gobiernos locales, pensando que el próximo será mejor, pero en el relato de sus habitantes manifiestan que cada vez es peor. “Ya estamos cansados, uno conversa con las comunidades y la gente le dice que perdió la fe y por eso hay mucho desgaste en el tema político”, asegura una habitante porteña.

“La gente hoy en día la tiene muy clara y no es tan ingenua como antes, no sabemos qué va a pasar en estos últimos tiempos, o no votamos por nadie o exigirle de frente todo lo que prometió. Hay demasiada corrupción, el tema de la justicia debería avanzar, pero casi siempre es el mismo clan político local apoderado de las riendas del municipio y no lo quiere soltar.

El tema de la seguridad tan grave que actualmente hay en el municipio, no me permite develar mi identidad porque correría riesgo, pero ya no hay confianza en la policía, en la fiscalía, como es el ejército con sus dos batallones, la policía con un comando de distrito y otro de departamento.

Hay un alto índice de criminalidad con temas complejos, como: el desplazamiento, la desaparición forzada, la extorsión, el microtráfico que es el que manda la parada, desafortunadamente los  jóvenes son quienes toman el control de todo esto, aparentemente, porque detrás de ellos hay otros que mueven los hilos”, relata esta habitante.

Los jóvenes son quienes más están delinquiendo y debería haber más oportunidades, porque el abandono de los gobiernos locales ha incidido directamente, porque ante la falta de educación y de empleo, toman este rumbo y no les importa lo que suceda con lo público, porque solo van por lo de ellos.

El tema del sector privado ha incidido directamente en la corrupción y el entramado del sector negociando con lo público, también hay responsabilidad de muchachos que salieron del colegio y no tienen nada para hacer, porque no les interesa, terminan el bachillerato y en Puerto Berrío aparecen aquellas personas que dicen que quieren atraer a los jóvenes y ponerlos a delinquir porque las oportunidades no se ven.

“En la administración anterior se peleó el tema de política pública de empleo decente, porque aquí las empresas llegaban con su gente, se peleaba con el alcalde, se formaban mesas de trabajo, pero nunca trascendió a nada. Las empresas hacían lo que les daba la gana, y traían supuestamente gente de confianza. Traían un obrero para abrir una veta, para ir a sacar tierra que perfectamente lo podía hacer un obrero oriundo del municipio; no se les permitía participar. Como pasó con OHL, les pidieron que presentara los perfiles para poder colocar a las personas, algo que nunca se realizó y ocultaron la información. Esto llevó a varios paros y  asesinatos durante estas manifestaciones. Esto ocurrió durante el año 2015 cuando entraron, la empresa que construyó la doble calzada del puente.

En 2016 entró el otro gobierno y se le hizo los requerimientos a la empresa y fue bastante complejo, hasta que con 17 días de paros y el cese de actividades, aunque siguieron mintiendo para poder sostener el personal que  traían de afuera. Nunca les informaron cuánta gente de la localidad emplearon, porque el tema de certificados de territorialidad nunca se les pidió al personal de otra parte, o el gobierno local daba los certificados para meterlos a trabajar. A los ojos de todo el municipio se observó esta corrupción, la mala intención y el caso omiso por encima de una política pública. Resulta que el alcalde negoció con esa empresa para poner carros de transporte cercanos a un testaferro del municipio y ponerlos a trabajar.

¿Cómo iba a impedir esta situación si con este hecho ya les había abierto la puerta para que ellos hicieran lo que les diera la gana? Esto pasó con el proyecto de autopista río Magdalena 2. Luego de tantas cartas que se enviaron y con tanta bulla, se descubrió que OHL tenía un acto de corrupción que no había el porcentaje de avance que no había iniciado con lo que se anunció como contratista al gobierno. Ese dinero que acordaron se lo gastaron y salió el escándalo en la opinión pública. Luego les quitaron el contrato y después llegó otra contratista que está terminando el proyecto”, asevera esta lideresa del municipio.

Contradictoriamente, los paros les fueron útiles a la empresa para justificar su lentitud en el proceso. Trajeron gente de otra parte a legalizar presupuesto con viáticos. Todo pasó durante el mandato de Jaime Andrés Cañas en el periodo 2016-2019.

Los impactos ambientales fueron bastantes: en las pilas que construyeron el puente, cometieron una arbitrariedad porque debían construir socializando con los pescadores, no les pidieron permiso y ¿cuántos peces quedaron enterrados en esas piletas? Regaban combustible, regaban líquidos y los mismos trabajadores enviaban fotos del material viscoso que regaron al río Magdalena. Aunque con esto no pasó absolutamente nada, ni con lo que hicieron con los trabajadores que no les pagaron horas extras.

Con el tema de Ecopetrol tuvieron también inconvenientes por el corregimiento de Puerto Olaya, que limita con Santander, el problema es que argumentan que Puerto Berrío no puede ocupar los puestos de allá, porque esta debe iniciar por Cimitarra y Puerto Olaya, entonces los porteños se preguntaban si somos lo más cercanos y si solo nos divide un puente.

¿Cómo no van a hacer área de influencia, y la empresa no quiere saber nada de nosotros? Si al municipio vienen a comprar, se les presta la salud, les llega hasta el subsidio de familias en acción y también es la casa de ellos. ¿Por qué ese egoísmo tan grande sabiendo que somos los mismos hermanos? Les llegó una resolución que su municipio debía ser de explotación.

Decían que debían irse a vivir a Puerto Olaya e inscribir la cédula en el corregimiento, y debían votar por el candidato que el señor de este lugar dijera.

En ese momento el pueblo se sacudió y le manifestaron la inconformidad al sector de hidrocarburos, entonces la respuesta es que debían crear la política pública de empleabilidad para que permitan formalizar y ayudar el tema laboral. Mediante paros se logró, aunque pese al seguimiento, la actual alcaldía de Gustavo Medina, sigue dormida frente al tema.

Aunado frente al tema de empleabilidad, este municipio ha sido muy violento, ese tema de las falsas desmovilizaciones derivó en un tema de violencia de bandas urbanas como si fuera una ciudad, donde hicieron presencia las Águilas Negras, los denominados urabeños, el Clan del Golfo que continúa teniendo control, sacaron a los Caparrapos del barrio Grecia en un lugar periférico, en Los Cuervos. Estas bandas no han tenido tendencia a asentarse en el área rural y solo se han concentrado en zona urbana.

“Los pescadores y la sociedad civil ya sabe cómo deben actuar, o se enredan con ellos o tienen un distanciamiento sin tirar para un lado. Donde más se comprometen es dónde a estos grupos les da por quedarse, por ejemplo en La Milla 2, es donde surgieron los paramilitares, donde aparecieron todos estos jefes y toda la vida ha sido violento, a veces se calma, pero en esta coyuntura hay frontera invisible y no cualquiera puede entrar allá.

Así como el Divino Niño, que es propiedad del Ferrocarril, allá construyeron un asentamiento urbano, sector característico de microtráfico donde está localizada una vivienda para vender droga. Allá es donde llega la gente a comprar y debe ser directamente a quien lo conocen y con permiso” cuenta esta lideresa local.

La 80 es un barrio de la plaza hacia abajo, uno de la Milla no puede estar en la 80, es muy difícil de comprender que esto pareciera como un retrato de la ciudad, con un conflicto con características muy citadinas en un municipio.

Este conflicto viene de las estrategias que vienen de la urbe, hay unas plazas muy firmes por el tema de la unión y es un corredor muy estratégico para que esos grandes jefes tengan el control del microtráfico, es una empresa muy bien montada. En la 80 es un punto crucial, si vamos al Portón de la Vega está tranquilo, son lugares donde las plazas tienen sus dueños.

El informe de riesgo 037-13, señaló la existencia de riesgos especialmente contra los líderes sociales y comunitarios, concejales municipales y habitantes de los barrios El Oasis, Colombia, Villas del Coral, Naranjos, Portón de la Vega, Almendros, Milla I y II, Patio Bonito, Cacique Tahamí, Barrios Unidos, Los Pasos, La Fortuna y los sectores La 80 y La Plaza.

Por su parte el segundo informe señaló los riesgos para niños, niñas, adolescentes y jóvenes, líderes sociales, comunitarios y población en situación de desplazamiento, así como integrantes de movimientos cívicos, campesinos, mineros, docentes, funcionarios públicos, ganaderos, comerciantes, periodistas y contratistas, reiterando la existencia de riesgos contra comunidades asentadas en los barrios antes mencionados, y señalando la propagación de los mismos hacia los barrios Divino Niño y las veredas Grecia, Suan y Bodegas, el corregimiento Minas del Vapor y su ampliación hacia población víctima del conflicto armado, participante en procesos de reintegración a la vida civil, integrantes de movimientos cívicos, docentes de establecimientos públicos, funcionarios públicos, ganaderos, comerciantes, periodistas y contratistas.

“¿Cómo ha resistido la gente? La sociedad civil no ha podido hacer nada, siempre han estado atados al miedo, particularmente es un municipio donde se convive con el silencio. Es un municipio donde no se escucha nada, tiene mucha biodiversidad y riquezas ambientales, pero nunca se escucha nada bueno ni malo.

¿Por qué en el tema noticioso nunca se refleja lo que pasa en Puerto Berrío, es como si fuera una subregión aparte de Antioquia tanto en lo positivo como en lo negativo? El silencio ha sido la única manera de resistir; con miedo. Aquí vivimos bajo presión porque tenemos a los bandos en los mismos barrios, el que se ponga a hablar de a mucho termina desplazado o van y lo matan en la casa”, sentencia esta lideresa local.

El único relato cultural por medio del cual el municipio muestra resistencia, es por medio de El animero, que surgió por el tema de la desaparición forzada.

Es un trabajo cultural, que nació por el tema de la desaparición forzada en Puerto Berrío, porque muchos cadáveres que caían al río, en una muestra que los cuerpos tirados allá, tiene algo de misticidad, porque el río es fuente de agua viva y tampoco quería soportar todo lo que estaba sucediendo, y eso tenía que reflejarse de una manera u otra.

La otra es que los cuerpos, ella como río Magdalena y los cuerpos es una forma de ponerse de acuerdo, esos cuerpos no van a quedar en el fondo, van a boyar y alguien los tendrá que sacar.

Los pescadores son actores que les ha tocado vivir esta violencia de una manera directa, contaban como les tocó ver todos los cadáveres en el río, dejarlos en un punto visible para que los recogieran o los traían en la canoa arrimándolos al Puerto. Otros los enterraban. En algún momento les prohibieron enterrarlos, viendo a los pescados comiéndose la piel de las víctimas y los gallinazos encima.

Resulta que cuando los empezaron a sacar, que no era tan difícil, porque no se podían tocar, a menos que los grupos armados lo prohibieran. En ese caso cuando los pescadores se los encontraban en el río, los amarraban con unas cabuyas y los sacaban en una parte donde los pudieran arrimar.

Los traían al Puerto y los bomberos o un señor con una carretilla los sacaban, y era él quien los cargaba y los llevaba al cementerio. En este momento hay un panteón de los NNs, en esta bóvedas es también de las personas que no tienen con qué pagar y la pobreza no les permite comprarla.

“Empezaron a enterrarlos allí con NNs. Empezó una cultura en Puerto Berrío porque a muchos de nosotros nos desaparecieron nuestros seres queridos. De no querer aceptar lo que estaba ocurriendo, fue cuando iniciaron algunas muchachas u hombres a ver los no identificados, incluso desconociendo todo de esa persona y los empezaron adoptar: poniéndoles un nombre, hacerlos parte de su familia y era una forma de darse una oportunidad que posiblemente una familia de otro lado está sintiendo lo que ellos sintieron con la pérdida de un familiar.

Puerto Berrío, aparte de tanta violencia, ha sido un municipio solidario, nos dábamos ese abrazo de fraternidad desde la distancia y nos identificábamos en este proceso de duelo. Llevábamos flores, la vela con agua y acompañábamos. Cuando cumplían los cuatro años los llevaron a osario que hoy es una problemática grande para la unidad de búsqueda y ellos necesitan saber cuáles son para hacer una identificación certera”, cuenta esta lideresa social.

En el 2008, esta lideresa estando en la misa de un lunes en el cementerio La Dolorosa, de los difuntos, estaba escuchando al párroco expresando el dolor de bajar un cuerpo desmembrado. Hablaba de la constante violencia que no cesaba, le entró como si algo la hubiese llamado, lo que la dejó muy intranquila. Se acercó a la puerta de salida y por ahí quedó el panteón de los NN. Algo le dijo que se acercara y de inmediato se le reveló esa tumba ante su presencia porque pudo identificar quién era. Lo que más le llama la atención, es que ese cadáver que habían enterrado, le sabía el nombre.

Se acercó y lo saludó con el nombre, rezó por él, le dijo que no iba a buscar a nadie pero de ahora en adelante iba a contar con ella, que también tenía dos familiares desaparecidos y que podía contar con su incondicionalidad, que desde sus posibilidades iba a poder compartir lo poco que necesitan, como lo son los actos simbólicos de gracia.

Se fue para su casa y empezó a visitarlo, tenía el nombre de Miguel Andrés Duque, ni lo conocía porque la tumba estaba tapada, cuando con los años llegó un canal de televisión, en ese programa entrevistaron al protagonista de esta historia sobre los NNs.

Dos meses después salió en televisión, cuando le entró un mensaje en el celular con una señora diciéndole que no la conocía, pero observó la entrevista en la que hablaba de la adaptación del cuerpo que justamente tenía ese mismo nombre. Vino a la fiscalía. Luego nunca volvió a saber nada de ella, pero no se pudo esclarecer y quedó en silencio.

Como devota de las ánimas, las tres de la mañana significa salida de los espíritus y se abren portales. En ese entonces alguien entró a su casa, pero al mismo tiempo sintió que Miguel Andrés Duque le pagó con protección lo que había hecho por esa ánima. No permitió Dios y las ánimas que le pasara algo.

“Mucha gente aquí es devota, es de respeto, es parte de la identidad local. Es una devoción que tiene algunas personas porque pocos han tenido ese llamado que le hacen a quien ejerce esa labor voluntaria. Es una promesa que uno hace. El animero el 2 de noviembre se conmemora ese mes de fe a las ánimas. Se abre con una eucaristía en el cementerio, el animero se pone la carpa, los velones, la campanita, el escapulario y a las 11 se encuentran ene le cementerio.

Después de una lucha en la diócesis de barranca, los párrocos ya le entregan la llave y hacen una oración con un recorrido corto en el cementerio y luego salen. Todos los días durante el mes de noviembre se salen por diferentes calles. Todo esto surge después de la violencia, encuentro  emotivo para recordar y no olvidar, como hay muchas ánimas y NNs que no los visitan.

Ellas están en el olvido y las queremos recordar los noviembres y las adoptamos para el resto de su vida. Uno las siente paradas al pie de uno porque siente el frío y se le puede erizar a uno la piel”, describe la situación esta lideresa local.

En el barrio El Hoyo, había una casan puesta en arriendo donde la gente no se amañaba, en la parte de atrás experimentan fríos, movimientos y que la gente no podía dormir. La oscuridad se encuentra allá; es muy fría. Esta lideresa le pidieron que hiciera la visita y sintió mucho frío, cuando se le presentó, sintió los pelos de punta.

“Son varias dimensiones, uno reencarna y tiene varias etapas de vida, morir y nacer evolucionando hasta que llegue a su etapa final. Anteriormente era un tema tabú, le ponían traba al animero desde la iglesia católica y con un derecho de petición se ganó y ya le deben permitir hacer este proceso cultural y de memoria por las más de 3.000 personas dadas por desaparecidas”, concluye esta lideresa porteña.

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