Opinión

En Nueva York, la última línea

Para Joe Biden, Colombia no está entre sus prioridades que siguen siendo los intereses estratégicos de EE. UU. para que ciudades como la asombrosa NY, disfruten

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junio 09, 2021
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En Nueva York, la última línea
NY es la ciudad que conquista y es conquistada por gente de todas las razas, culturas, confesiones y lenguas. Foto: Jorge Pulecio Yate

Seamos groseramente breves. El mundo-planeta tierra está ordenado de forma tal que unas cuantas ciudades, con algo más del 50% de la humanidad, importan energía, agua, biomasa-alimentos, canteras, minerales y recursos humanos desde todos los lugares del planeta. Las ciudades transforman, consumen y acumulan esos recursos. Luego, sobre las fuentes hídricas, el aire y el suelo del entorno, excretan agua contaminada, aire poluído, residuos orgánicos en descomposición y residuos sólidos. Cruda realidad.

El intercambio entre las ciudades y el resto del planeta –esto es, el orden social, político y ambiental establecido– se hace mediante trueque de bienes y servicios de demanda mutua, con arreglo al poder y al conocimiento vigente (ciencia, tecnología, cultura). Los saldos a favor o en contra se pagan con dinero, normalmente con dólares, es decir, con una institución: el señor dinero.

 

Nueva York es la capital del mundo globalizado

Como sabemos, los prototipos emblemáticos de esas ciudades son Nueva York, Londres, Shangai, Tokio, París, Los Ángeles, Seúl, Delhi, Sao Paulo, Ciudad de México, Bombay, Jakarta y siga contando e incluya Bogotá. Los estados, de los que hacen parte cada una de esas ciudades, construyen órdenes sociales, políticos, militares y ambientales para garantizar el flujo descrito de recursos, seres humanos y dinero.

La energía, el agua, los minerales, la biomasa y el talento humano están dispersos por todo el planeta. Para que estos fluyan hacia los centros de consumo en las ciudades, el capitalismo globalizado los convierte en mercancías. Y los cotiza en dólares. Ahí está el detalle.

Cuando escribo estas notas para Las2Orillas me encuentro en Nueva York (NYC). La ciudad nodo por excelencia, como dice Saskia Sassen (The Global City, 2001). Ciudad del asombro.

Nueva York es la capital del mundo globalizado porque aquí está Wall Street, el centro financiero que comanda, y están los nodos del capitalismo informacional, fuente del poder. La creación y gestión del conocimiento, base de la competitividad de las empresas globalizadas, pasa por Nueva York.

Un habitante de calle, ´home less´, en NYC tiene garantizado subsidios estatales por USD 1.127 al mes

 

Todo es asombro en NYC: los rascacielos, el metro, los puentes, los parques, los museos, sí, pero sobre todo la diversidad humana. Es la ciudad que conquista y es conquistada por gente de todas las razas, culturas, confesiones y lenguas. El PIB por habitante en NYC es de US $75.548 (U.S. Department of Commerce, 2020). El de un bogotano es solo de US $9.638 y el de un ciudadano de Leticia no alcanza US $3.252. Un habitante de calle, home less, en NYC tiene garantizado subsidios estatales que le permiten alcanzar en promedio US $1.127 al mes (Cityscape), mientras que a Pilar, una amiga mía de Tumaco, sin casa pero con trabajo en el servicio doméstico, obtiene $1.100.000 al mes, más $90.000 bimensuales de Familias en Acción por su hijo Tomás, lo que suman US $305. En Ecuador, para comparar, el salario mínimo mensual es mayor a US $400.

Hasta el momento en NYC la pandemia del covid-19 ha dejado 28.213 muertos. ¡De terror! Pero el 7 de junio solo 8 personas fallecieron por esa causa y se presentaron 158 casos nuevos de infección. Ese es otro referente del poder de esta ciudad nodo.

 

En NYC la pandemia del covid-19 ha dejado 28.213 muertos, pero el 7 de junio solo 8

Ahora vamos al tema de esta columna. Pregunté a varios amigos colombianos residentes en NYC cómo veían los estadounidenses el desarrollo del Paro Nacional en Colombia. La idea más general que me pasaron es que Colombia no está en el centro de las preocupaciones del Gobierno Biden ni de la opinión pública. La agenda interna (pandemia, reactivación económica, amenaza trumpista a las instituciones democráticas) y los problemas con China y Rusia son tan preocupantes, que América Latina y en particular Colombia no centran la atención. Solo ahora Kamala Harris se digna ocuparse de la migración desde Centroamérica.

Y al preguntarles por la actitud de los colombianos residentes en EE. UU. sobre el Paro, la percepción dominante es de cierta desazón y desconfianza. Es sabido que la colonia colombiana aquí es mayoritariamente uribista y que torció por Trump, de la mano de Duque-Uribe. Hubo una fuerte manifestación en NYC en respaldo al Paro Nacional y de condena al paramilitarismo urbano, pero los grandes medios de comunicación han sido cautos en la condena. Más explícitas han sido las denuncias desde el lado Demócrata del Congreso, pero Biden sigue priorizando los intereses estratégicos norteamericanos: esos que reclaman energía, agua, cantera, biomasa y recursos humanos para que ciudades como Nueva York disfruten mientras genera la mayor huella ecológica del planeta. Aquí está la última línea del Paro, pero todo puede cambiar. Hasta esa institución que rige el mundo: el señor dinero.

Fotos. Jorge Pulecio Yate

 

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