En busca del preciado vino de los nazis

El ministro del Aire Hermman Goring robó cientos de miles de vinos que cayeron en poder de los rusos y que hoy sólo disfruta Valdimir Putin

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Mayo 13, 2018
En busca del preciado vino de los nazis
Ilustración. Fotos: Ricardo Angoso / The Wine Wankers

Corría el año 1945 y la Alemania nazi ya daba sus últimos estertores. En abril de ese año se suicidó Adolfo Hitler. La mayor parte de los jerarcas nazis trataba de huir o esconderse para no tener que responder por sus atroces crímenes. Pero muchos fueron apresados por los aliados, ya que la mayor parte de ellos preferían caer en manos inglesas o norteamericanas antes que en las rusas, donde seguramente les esperaba una segura muerte sin juicio. Los soviéticos iban avanzando hacia Berlín y en el camino ocuparon el Pabellón de Caza del considerado lugarteniente de Hitler, Hermann Göring, en Rominten, cerca de Königsberg, en la actual Kaliningrado. Allí se encontraban grandes tesoros, obras de arte, esculturas clásicas y un sinfín de objetos acaparados por uno de los hombres más poderosos de Europa en aquellos momentos.

El mariscal Göring, ministro del Aire en la Alemania nazi y uno de los líderes considerados del círculo íntimo del dictador alemán, ha sido uno de los grandes ladrones de historia. Robó obras de arte a los judíos franceses que después enviaba a los campos de concentración, también esculturas italianas y francesas, impresionantes cuadros procedentes de judíos austríacos y alemanes…Acaparó una de las mayores colecciones de arte jamás conocida, su apetito era insaciable y en varias mansiones de las que se apropió ilegalmente, o comprándolas a precios irrisorios a judíos perseguidos, también se apilaban por centenares las obras robadas. Personaje enfermo, drogadicto y cleptómano empedernido, Göring es la encarnación del mal más absoluta; incluso al final de la guerra pretendió traicionar a Hitler y situarse en el puesto más alto del escalafón en el poder nazi cuando ya la contienda estaba definitivamente perdida.

El aspecto más desconocido de los conocidos saqueos y pillajes llevado a cabo por este personaje siniestro es el del importantes colecciones y bodegas de vino en Francia, Italia, Hungría y Austria. En su extensa bodega encontrada en Rominten hay vinos procedentes de las bodegas Rothschild, de Richebourg-Domaine de la Romenée Conti, caldos del Mosela, de Hungría, como los famosos Tokay, junto con otros procedentes de Italia, Portugal, Francia e Italia. La importante colección acaparada por Göring fue capturada por el ejército soviético después de la huida del truhán nazi. Göring sería capturado más tarde por los aliados y se suicidaría en 1946 para evitar ser ahorcado en Nuremberg tras ser condenado a muerte.

¿Dónde acabó este vino? Los rusos llevaron estas centenares de botellas a Moscú, Crimea y a Moldavia pero no sin antes darse un gran atracón con una buena parte de los caldos que cayeron en sus manos. Conociendo a los rusos cabe imaginarse la gran borrachera. Göring nunca hubiera imaginado que esos soldados soviéticos a los que él consideraba “subhombres” y “seres inferiores” se iban a acabar bebiendo sus preciados caldos. Una buena parte de los mismos se los bebieron después en Moscú los jefes militares y políticos que habían liderado la guerra y otra parte de la selección vinícola de Göring fue llevada a las bodegas de Cricova en Moldavia.

El tesoro de göring en las bodegas cricova

Las bodegas de Cricova, a apenas una media hora de la capital moldava, Chisinau, es una de las más grandes del mundo. Produce nueve millones de botellas de vino al año y cuenta en su interior con caminos de más de 100 kilómetros ordenados por calles y avenidas con los nombres de sus caldos; cuenta hasta con semáforos y su interior es recorrido por pequeños carros que transportan a los visitantes de sus conocidos tours. Sus viñedos, con varias clases de uvas que dan excelentes vinos blancos, rosados y tintos, se extienden por más de 600 hectáreas. Las bodegas Cricova también producen la variedad de brandy o cognac local, conocido aquí como divin y que es una de gran calidad en casi todas sus presentaciones de tres, cinco, ocho, diez y dieciocho años.

Por allí han pasado numerosos dirigentes políticos de todo el mundo y numerosas celebridades, tal como se puede ver en un pequeño museo sobre el vino y sobre las bodegas en su interior. Hay fotos de Vladimir Putin y John Kerry visitando la bodega. Varios presidentes, como Putin y la canciller alemana Angela Merkel, cuentan con una pequeña bodega donde se les suministran sus caldos directamente. Putin incluso celebró en las bodegas su 50 cumpleaños. Cricova fue visitada en 1966 por el héroe del espacio ruso Yuri Gargarín, quien, según se dice, tuvo que ser después ayudado para salir tras una juerga memorable.

Esta famosa cava, que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial, guarda en su interior más de un millón de botellas pertenecientes a casi 700 marcas y bodegas. Fundada en 1952, Cricova es considerada una de las bodegas más grandes de Europa del Este y según aseguran sus guías podría conservar dentro hasta un total de 355.000.000 millones de botellas si se utilizase en toda su capacidad.

Según informan en la bodega, casi todos los dirigentes rusos que han pasado de visita por Cricova, entre los que destacan Mijail Gorbachov y Putin en los últimos tiempos, han catado estos caldos procedentes del jerarca nazi suicidado. También según informaba un medio moldavo varios de los empleados de la bodega han degustado estos caldos y se sustrajeron algunos para su venta. Hoy, según me asegura una guía oficial de las bodegas Cricova, la cava alberga 655 botellas de colección de Göring, de las cuales 455 provienen de Francia.

Aparte de esta curiosidad, recomendamos visitar estas bodegas por su interés turístico -están en la categoría de las más grandes del mundo-, por la calidad de sus vinos, por el hermoso diseño de sus salas donde se ofrecen catas, recepciones y se celebran encuentros y, sobre todo, por conocer ese entramado de túneles interminables y laberínticos nunca visto en una cava. También para que puedas ver su famosa colección de milles de botellas y donde encontrarás estas 655 que se salvaron de los festines soviéticos tras la caída de la Alemania nazi. Desde luego los rusos celebraron por todo lo alto su costosa y sangrienta victoria sobre el imperio del mal. La bodegas Cricova, si visitas Moldavia, son un lugar imprescindible.

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