Opinión

En Bogotá, si matan a los policías…

… ¿qué podemos esperar los ciudadanos? ¿Qué pasa para haber llegado a tal nivel de violencia, hurtos, ilegalidad para obtener ingresos?

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agosto 17, 2021
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En Bogotá, si matan a los policías…
A solicitud de la alcaldesa se crea para Bogotá una fuerza especial contra homicidio y hurto liderados por cinco generales. Foto: Alcaldía de Bogotá

Quienes vivimos en Bogotá estamos en físico pánico, ni a plena luz del día nos atrevemos a salir porque la inseguridad no tiene horario. Si ya los delincuentes asesinan a los policías, aun a los más valientes con carreras llenas de honores, que podemos esperar los ciudadanos del común. Las últimas semanas han sido terribles: atracos a las seis de la mañana, a restaurantes, a ciudadanos que van a trabajar, a jóvenes, al comercio, en fin, a todo.  No es una situación nueva, sino que ha venido escalando durante estos últimos meses hasta llegar a estos niveles que ya son inmanejables para los habitantes de esta ciudad. Hace pocos días se denunció que en la calle 85 donde los jóvenes se reúnen por las noches, se venían presentando atracos y casos graves de violencia.

Tres hechos evidencian el nivel de riesgo en que está la ciudadanía de la capital del país. El patrullero Humberto Sabogal, de 41 años, con mucha experiencia en el manejo de estos casos, murió en el hospital a causa del ataque de una de las tantas bandas que se han adueñada de sectores de la ciudad y su compañero herido se está recuperando. Horas antes nada menos en un sector que se consideraba seguro, La Cabrera, un joven recibió varios impactos cuando lo atacaron y lo robaron y en Transmilenio una mujer fue herida con arma blanca.

La verdad es que la alcaldesa se había demorado en solicitar ayuda del gobierno nacional porque, aunque la delincuencia está desbordada en muchas partes del país, en Bogotá ya llegó a los límites. Ante el clamor de la ciudadanía, hay una respuesta del gobierno nacional a solicitud de la alcaldesa: se crea una fuerza especial contra homicidio y hurto de 1.500 agentes de policía adicionales liderados por cinco generales según lo ha dicho el gobierno "para recuperar la seguridad en la ciudad." Excelente noticia porque si los ladrones están asesinado a policías y ya van por lo menos dos que se sepa, que podemos esperar los demás que no portamos armas, que no sabemos cómo reaccionar frente a un revolver y un cuchillo, además de los golpes y todo lo demás.

Sin duda esta nueva estrategia es muy positiva y genera alguna esperanza de que volveremos a algún grado de normalidad como poder salir a caminar sin ese pavor que hemos vivido en los últimos meses. Pero esto no es suficiente. La otra parte igualmente crucial para recupera la seguridad en esta ciudad y en todo el país, es la justicia. Hasta cuándo los jueces van a seguir liberando inclusive a quienes se presentan como responsables de un caso de violación de derechos humanos, como sucedió con ese joven que agredió salvajemente a otro hincha en el estadio El Campín.

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Las razones para que esta justicia o no funcione o lo haga tan mal solo las pueden explicar los expertos, pero si a los capturados los sueltan no se está haciendo nada

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Las razones para que esta justicia o no funcione o lo haga tan mal solo las pueden explicar los expertos, pero si a los capturados los sueltan no se está haciendo nada. Estamos llenos de esos casos que entre otras son muy desmoralizadores para los agentes que se juegan la vida para detener a estos ladrones y asesinos. El mensaje de la inoperancia de la justicia lo tienen muy claro quienes cometen estos delitos y por ello es fundamental asegurar no solo la captura de estos individuos sino su judicialización.

Es hora de que se midan por parte de las autoridades las consecuencias de la pérdida de seguridad ciudadana. La economía que tanto le importa a la mayoría, es una de las víctimas porque se frenan decisiones que estimulan la demanda clave para la reactivación, cuando salir a la calle puede costar la vida. Puede sonar como una exageración, pero no lo es. Quienes no tienen carros blindados ni andan con guardaespaldas que son la gran mayoría, limitarán su nivel de exposición a estos peligros que se presentan a toda hora y en todo lugar. Ojalá estas últimas decisiones permitan que la vida de los bogotanos pueda regresar a una relativa normalidad. Un problema menos en medio de tantos otros.

Pero una pregunta en el aire: qué pasa en esta sociedad que ha dado lugar a este nivel de violencia, de hurtos, de formas ilegales de obtener ingresos. Es una pregunta que requiere otro tipo de análisis. Qué estamos haciendo mal como país, lo que se refleja en el comportamiento de las autoridades, para que florezca de esta manera la delincuencia. Qué está pasando con las oportunidades que no se están dando dentro de la legalidad. Por qué estamos rodeados de personas dedicadas a estos actos violentos. ¿No será que todos, sin excepción, estamos cerrando las oportunidades a amplios sectores del país? Esta es una reflexión que deberíamos hacernos todos.

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