¿Emprendimiento, la respuesta a las necesidades de nuestra sociedad?

Para muchos, el capitalismo es el único destino posible, eso implica que la única manera de transformar el mundo es a través del mercado, ¿será cierto?

Por: Sebastian Santisteban
Abril 12, 2019
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¿Emprendimiento, la respuesta a las necesidades de nuestra sociedad?
Foto: Pixabay

Luego de algunos años de estar investigando sobre el emprendimiento de base tecnológica en el país, y considerando la importancia que este tema ha tomado tanto a nivel económico, como social y político, he llegado a algunas conclusiones que quisiera poner en discusión:

  • El emprendimiento tecnológico no solamente es un asunto de productividad, desarrollo económico y racionalidad técnica, sino que, en efecto, implica profundamente valores culturales y éticos que están transformando radicalmente a las sociedades contemporáneas de múltiples maneras difíciles de determinar.
  • Rara vez los emprendedores tienen el tiempo o el interés de detenerse a pensar en los impactos sociales, políticos y éticos de las tecnologías que crean y la academia se encuentra preocupantemente rezagada en este tipo de reflexiones.
  • Para los emprendedores, el capitalismo se concibe como un hecho fundamental de la realidad y además, como el único destino posible para la humanidad y no como la ideología de un sistema civilizatorio específico.
  • De esto se desprende que para los emprendedores, por definición, la única manera de transformar al mundo es a través del mercado.
  • La productividad, eficiencia y generación de utilidades se consideran, pese a todo el romanticismo existente alrededor del emprendimiento en cuanto a transformar el mundo, ser creativo, generar bienestar, etc., los dos valores fundamentales que soportan a este discurso.
  • En gran medida, y de manera quizás un poco sorprendente, los emprendedores se convierten extrañamente en marxistas en la medida en que confían de manera tan vehemente en el progreso y la racionalidad técnica. Propuestas como las del ingreso universal y las discusiones que giran alrededor del singularity point, dan cuenta de cómo, al menos discursivamente, se apunta al máximo desarrollo posible de la técnica y la razón para generar sociedades mejores e ideales.
  • Si bien todo lo anterior se evidencia clara y coherentemente en el discurso oficial del emprendimiento de tecnología, al profundizar con mayor nivel de detalle en entrevistas realizadas a emprendedores, lo que surge es una serie de afectividades, pulsiones, fantasías y ambigüedades que contradicen dicha orientación racional y técnica; es decir, en últimas, los emprendedores siguen siendo sujetos del inconsciente (en otras palabras, sujetos de un saber del que no saben y que condiciona sus conductas sin que se den cuenta).
  • La biotecnología y la industria farmacéutica biomolecular pueden transformar radicalmente la condición humana, su falla estructural y la relación problemática con el lenguaje y el Otro social (imaginemos, por ejemplo, una vida completamente constituida por realidades virtuales hechas a la medida y modulada por sistemas artificiales que optimicen el sistema neuronal y nervioso) y en este sentido, pueden crear sociedades inimaginables hasta ahora, que quizás ni siquiera se puedan denominar sociedades como tal.
  • El discurso del emprendimiento, a partir de su racionalidad, autonomía y productividad, ha permeado otras esferas de la sociedad contemporánea (la familia, la educación, el desarrollo infantil, los medios de comunicación, el entretenimiento, etc.) En este sentido, el emprendedor se convirtió en un imaginario paradigmático de la actualidad y un objeto de deseo y fantasía para el resto de personas, y sus valores son altamente apreciados y admirados por gran parte de la sociedad que en principio no se dedica para la producción de bienes y servicios para el mercado.

Lo anterior nos pone de plano una serie de cuestionamientos que debemos responder más allá de las meras condiciones de productividad y eficiencia.

  • Dadas las crisis contemporáneas de orden ecológico, social (inequidad, migraciones ilegales, etc.), políticas (corrupción pública y privada), éticas (luchas de género, racismo, etc.), que persisten o se han exacerbado en los últimos años, ¿verdaderamente es sensato considerar que las soluciones únicamente provendrán de seguir reproduciendo el mismo sistema civilizatorio y económico?
  • ¿Es la racionalidad técnica y la automatización algorítmica deseable per se para el destino de toda la humanidad?, y en este sentido, ¿cuáles son las implicaciones a nivel de libertad y la realización subjetiva?
  • La explosión de síntomas psicosomáticos como la ansiedad, la depresión, las adicciones, etc., ¿qué implican en cuanto al estilo de vida contemporáneo que está tan atravesado por los valores exacerbados de vertiginosidad, autonomía y creatividad asociados íntimamente al emprendimiento?
  • ¿Se podría hablar de un nihilismo contemporáneo del emprendimiento que atraviesa a gran parte de las sociedades contemporáneas y las angustia? Y producto de ello, ¿se pueden relacionar a las demandas crecientes por entretenimiento y felicidad absolutos, admiración, influencia y éxito de la actualidad?

Las anteriores son preguntas que no solamente demandan respuestas sensatas y compresivas, acordes a la complejidad de las problemáticas que abordan, sino que, en efecto, deben ser en principio articuladas con la propiedad, la extensión y el detalle que merecen. En este sentido, algunos autores como Jordan Peterson argumentan que, de cualquier manera y a pesar de las problemáticas contemporáneas, vivimos en el mejor mundo que ha visto la historia ahora y que en ese sentido, dicho mundo (y evidentemente, sus formas de producción) debe ser valorado y conservado. No obstante, los hechos actuales nos deben poner a pensar que la respuesta no es tan clara y sencilla.

En una investigación que llevamos a cabo con profesores de varias universidades y aliados estratégicos en varias ciudades del país, pretendemos poner en discusión y generar reflexiones a partir de los elementos que aquí se plantean, desde nuestra propia perspectiva cultural y socio-histórica. Así, deseamos invitar a emprendedores de tecnología del país a diligenciar una encuesta y participar en una serie de entrevistas que se acordarán por invitación.

 

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