El verdadero villano del Valle del Cauca

'El culpable de toda la miseria del valle del río Cauca es su gente'

Por: Lautaro Olaya
agosto 20, 2015
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El verdadero villano del Valle del Cauca
Foto: tomada de cali.gov.co

Este texto es un comentario a una columna de Tatiana Acevedo titulada ‘El reflejo Maluma’, publicado en El Espectador el 5 de agosto de 2015, y que apareció en la versión impresa del 6 de agosto.

Releyendo a Savater en estos días me encontré con una cita que el hombre hace de Hobbes sobre la condición del hombre en ausencia del Estado: “Los hombres no derivan placer alguno (…) de estar juntos donde no hay poder capaz de imponer respeto a todos ellos (…). En tal condición no hay lugar seguro para la industria; porque el fruto de la misma es inseguro. Y por consiguiente tampoco cultivo de la tierra (…); sino, lo que es peor que todo, miedo continuo, y peligro de muerte violenta”. De acuerdo a esto, el hombre cree que otro hombre podría hacerle daño si no hay reglas y deposita la fe, la confianza y el poder en el Estado, precisamente, para delegar un poco de su autonomía en una autoridad que le brinde seguridad y, metiendo a Weber en el paseo, monopolio de la fuerza.

Traigo esto a colación por una frase de Acevedo: “Una crítica pertinente se hace a la exhibición de las plantaciones de caña como escenario de goce cuando entre Riopailas, masacres y ministros se conoce cada vez más sobre la forma en la que los ingenios se han jodido al Valle”. En esta frase Acevedo ataca a los dueños de los ingenios señalando que “se han jodido al Valle”. La discusión me parece bella porque, en palabras del ex residente Álvaro Uribe, me carga de tigre.

Los dueños de los ingenios son empresarios. El papel del empresario en un Estado de derecho como el colombiano es llevar a cabo actividades que lleven a su lucro dentro del marco de la legalidad y las responsabilidades civiles y laborales. Esto es así. Punto. Debe ser el Estado quién regule a la empresa. No esperar que la empresa se regule a sí misma. Ni tampoco comprometerse con actividades de responsabilidad social. Esto es muy new age. El Estado colombiano ha querido incentivar estas actividades haciendo deducción de impuestos a cambio. Yo soy de los que piensa que la mejor responsabilidad social que puede tener una empresa es que pague sus impuestos.

Volviendo al tema de la industria de la caña. Es cierto que el monocultivo ha dañado la tierra de un valle que en su momento fue llamado el más fértil del mundo. También es cierto que la empresa azucarera genera riqueza para sus dueños pero que, al no producir bienes secundarios o productos manufacturados, el valor que dejan en cuanto a generación de empleo es mínimo. Si a esto le sumamos la tercerización que hacían hasta hace algunos años de los corteros, nos damos cuenta que los ingenios entregan poco a cambio de usufructuar la tierra.

Todo lo anterior dicho desde una perspectiva que trata de buscar argumentos objetivos. ¿Los ingenios tienen la culpa? ¿Son unos villanos? ¿Son los parásitos del Valle del Cauca? Se imaginarán la respuesta. Una y otra vez no. Un rotundo NO. El papel de la empresa es generar lucro. Todo lo demás son adornos. La afirmación de Acevedo lo único que hace es desviar la atención hacia la verdadera razón por la que estamos jodidos en el Valle del Cauca. El culpable de toda la miseria del valle del río Cauca es su gente. Los ciudadanos que no votan. Que no participan en política. Que no dejan que llegue al poder una persona que genere alianzas amistosas, empáticas y asertivas con los dueños de los cultivos de caña y que concerte proyectos y estrategias para mejorar la calidad de vida de las personas que viven en la belleza de lugar que nos regaló la cordillera de los Andes al partirse en tres.

 

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