El salto de Álex Flórez, el "perro rabioso" del quinterismo

El polémico político renunció al Concejo para dar un salto al Senado, apoyado en la firme convicción de convertirse en un fenómeno de opinión a escala nacional

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
noviembre 16, 2021
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El salto de Álex Flórez, el
Foto: Twitter (@AlexFlorezH)

El episodio fue el siguiente: el 18 de octubre, en una sesión ordinaria del Concejo de Medellín, el concejal Álex Flórez, en tono airado y agresivo, increpó al concejal del Centro Democrático Julio Gonzáles; tras una serie de insultos y agresiones verbales le entregó un cepillo desgastado y una botella de jabón a medio acabar para “que se restregara la boca”. A la par, un integrante de su equipo grabó toda la intervención y posteriormente la subió a redes con la clara intención de viralizarlo. Lo que no muestra el video fue como Flórez salió del recinto, pues no se quedó a escuchar la repuesta de Gonzáles.

Ese espectáculo, patético y bochornoso, costó a los contribuyentes $524 921.

Pues bien, ese mismo personaje renunció al Concejo para dar un salto de garrocha al Senado, apoyado en la firme convicción de convertirse en un fenómeno de opinión a escala nacional. En realidad, el talante de Flórez resulta siendo bastante opaco; su discurso es violento, agresivo y primario.

Recuerda al del senador uribista Carlos Felipe Mejía, también conocido como el “perro rabioso del uribismo”. En sus dos años en el Concejo se caracterizó por convertirse en el más férreo defensor de Quintero, atacando sistemáticamente a todos sus opositores, guardando silencio ante sus arbitrariedades y haciendo poco por el sector que lo llevó al Concejo: los estudiantes.

De cara al Senado

La renuncia de Flórez no resultó sorpresiva. Desde hace varias semanas se venía rumoreando sobre su aspiración; sin embargo, resulta siendo una movida que le agita el tablero a algunos aliados de Quintero con apuestas definidas al Senado; por ejemplo, al senador liberal Iván Darío Agudelo y el representante León Freddy Muñoz, el primero con cuotas burocráticas en la secretaria de Movilidad, la Gerencia de Terminales y Metroplus; y el segundo, con manejo de la Subsecretaria de espacio público.

Con la entrada de Flórez al ruedo, se podrían mover ciertos apoyos hacia su aspiración dado que se presume que será “el candidato de Independientes” y la verdadera ficha de Quintero al Congreso.

A lo sumo, el más perjudicado con su aspiración sea León Freddy Muñoz, pues el representante depende del respaldo de Quintero para dar el salto al Senado; inclusive, una de sus fórmulas a la Cámara, Alejandro Saldarriaga, viene de ser representante legal del movimiento Independientes.

A Muñoz también se le podrían alterar las cuentas si Flórez termina aspirando por la lista de Alianza Verde. Lo cierto es que los integrantes del Movimiento Independientes, una plataforma electoral sin mayor estructura, se encuentran repartidos entre las listas del Pacto Histórico (donde apoyan a Susana Boreal a la Cámara e Isabel Zuleta al Senado), la Alianza Verde y Flórez. No resulta siendo un bloque con una apuesta unificada al Congreso.

Sin embargo, Flórez tiene muy claro que no llegará al Senado tan solo apoyado en Medellín, independiente de la lista por la que se termine avalando (hasta ha sonado su ingreso a Fuerza Ciudadana), necesita sacar votos en varios departamentos.

De ahí que vaya a profundizar la única plataforma de opinión en la que se ha movido en los últimos años: el antiuribismo y el antifajardismo. Siendo concejal se destacó por ser el más antiuribista en el recinto (aunque llegó a establecer acuerdos con varios concejales uribistas para impulsar la agenda de Quintero), haciendo virales diatribas donde ataca a Uribe y Fajardo.

Más allá de eso, su gestión como concejal no se caracterizó por grandes logros. Es más, se le cuestionó su silencio cuando Quintero autorizó el ingreso del Esmad al campus de la Universidad de Antioquia; tampoco dijo nada sobre la censura en el canal público Telemedellín o el espionaje del que fueron víctimas varios concejales opositores; al parecer, para Flórez, en la pelea de Quintero con ciertas élites locales, el “todo vale” es un imperativo superior.

Seguramente su principal plataforma para lograr mayor figuración nacional (tiene 19 mil seguidores en Facebook y 25 mil en Twitter), se concentrará en reforzar su antiuribismo y antifajardismo, pues si le quitamos a Uribe y a Fajardo del discurso, realmente queda muy poco.

El lío con esa estrategia es que el tablero de los aspirantes de ese corte se encuentra muy atomizado, tan solo hay que ver la forma como Isabel Zuleta y Gilberto Tobón vienen construyendo sus narrativas electorales.

A lo que se suman aspirantes con peso nacional como Gustavo Bolívar o Hollman Morris, y twitteros como “Físico impuro” o la “Naranja”, Flórez se sumara a ese ramillete, tal vez con la novedad de ser mucho más agresivo, violento y radical.

Un camino en la cuerda floja

Más allá de sus posibilidades para lograr figuración nacional o fortalecer una plataforma electoral por fuera de Medellín (llegó al Concejo con 7109 votos), Flórez se encuentra inmerso en un proceso de pérdida de investidura con una decisión desfavorable en primera instancia en sede del Tribunal Administrativo de Antioquia, su futuro político -se expone a la “muerte política”- depende de la segunda instancia en el Consejo de Estado.

El proceso inició a pocas semanas de haberse posesionado cuando su investidura fue demandada por violentar el régimen de inhabilidades e incompatibilidades, ya que siendo candidato prestaba servicios como contratista en el Tecnológico de Antioquia, una institución de orden departamental, pero cuya estructura física se encuentra en Medellín.

Lo particular de su cuestionada condición de contratista-candidato es que, a los tres días de las elecciones, el 24 de octubre de 2019, Flórez liquidó el contrato: ¿por qué lo liquidó si estaba seguro de que esa contratación no lo inhabilitaba para aspirar al Concejo?, ¿en qué momento cumplía sus funciones como contratista si durante la campaña se la pasó gran parte del tiempo “caminado por Medellín” ?, ¿por qué nunca expresó que siendo candidato también fungía como contratista? Son preguntas que el ahora exconcejal siempre responde con evasivas y que echan por el suelo gran parte de su discurso “anticorrupción”.

Finalmente, la salida de Flórez no reconfigura sustancialmente las fuerzas en el Concejo (donde Quintero no tiene una gobernabilidad fija y depende de los uribistas moderados), a lo sumo bajará los niveles de agresividad y los espectáculos para las redes. Pues en los últimos dos años Flórez se dedicó a tildar a algunos de sus compañeros de “rastreros”, los acusó de llegar a “acuerdos oscuros” y los agredió constantemente desde Twitter, enseñando sus dientes y su actitud reactiva ante cualquier cuestionamiento al alcalde, quien pierde un escudero fiel y leal, al punto que llegó a ser considerado como el "perro rabioso" del quinterismo.

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