El río no se desborda porque sí

Este año ya van 900 emergencias climáticas debido a las fuertes lluvias, que arrojan cifras de 80 personas fallecidas y mas de 21000 damnificadas. ¿Por qué ocurre?

Por: Daniel Francisco Izquierdo Acosta
junio 21, 2022
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El río no se desborda porque sí
Foto: Wikimedia

Ser colombiano o colombiana en términos mediáticos podría entenderse como el estar supeditado a un continuo deja vu en lo que respecta a los eventos noticiosos del año.

Estos se caracterizan primeramente por las películas de semana santa en el mes de abril, seguidos en los meses de junio y julio por el boom noticioso en torno al posible mundial de fútbol, o también podrían ser las elecciones, para que luego en los meses de agosto u octubre generalmente se de algún paro cívico, que finalmente es adormecido por la temporada navideña y su amargo sabor a reforma tributaria aplicada a último momento.

Todo esto condimentado diariamente por las cifras de lideres y lideresas asesinadas o desaparecidas producto del conflicto armado colombiano.

Dentro de este popurrí de eventos noticiosos quisiera referirme a uno que generalmente ocurre en el primer y tercer tercio del año y es el de los efectos de la ola invernal en Colombia. Lo hago porque pasan los años  y cada vez pareciera ser mayor la problemática.

Este año ya van 900 emergencias climáticas debido a las fuertes lluvias, las cuales arrojan cifras de 80 personas fallecidas y mas de 21000 damnificadas. Súmenle a ello todos los de los años pasados y entenderemos como la crisis ambiental pasa por lo social, como uno de los mayores motores de migración, desplazamiento de comunidades y pobreza en Colombia.

Sin embargo, la razón principal de por que escribo es porque ya me resulta grosero el enfoque que se le da a este fenómeno desde los medios de comunicación tradicionales, en específico me refiero a los canales privados de noticias, en donde es evidente el uso mediático que se le hace a estas tragedias humanas como distractor de otras temáticas relevantes para el país.

Se reportan cifras preocupantes mientras que se muestran imágenes calamitosas de barrios inundados y de gente con el agua hasta la cintura cargando los pocos bienes personales que lograron rescatar de la lluvia.

El problema es que nunca pasa de esto, de retratar el dolor y generar angustia en los televidentes, nunca abordando el problema de fondo, desde un enfoque propositivo que ofrezca soluciones para que los efectos de las fuertes lluvias dejen de ocurrir en los próximos años.

Es ahí donde ramas del conocimiento como la ecología pueden ser una de las tantas voces válidas para abordar estos problemas complejos y dar luces sobre cambios reales que se pueden empezar a trabajar en el país.

Colombia es un país tropical, que históricamente se ha catalogado por tener un régimen de lluvias bimodal, siendo la primera temporada de lluvias en abril y la segunda en Noviembre, aunque este conocimiento ha de ser revaluado pues actualmente la realidad no coincide con la teoría y los efectos del cambio climático se hacen notar, generando incertidumbre sobre cuando lloverá o cuando hará sequía.

También se sabe que Colombia recibe los efectos climáticos de los fenómenos del niño y de la niña los cuales generan fuertes veranos e inviernos respectivamente en el país. Estos aspectos climáticos del territorio inciden en nuestros cuerpos de agua, aumentando su caudal o reduciéndolo para el caso de quebradas o ríos.

Mi propuesta va dirigida a que si  hubiese una mayor pedagogía en torno a los principios básicos de la ecología veríamos que el aumento o descenso de las aguas en estos ecosistemas se define mayoritariamente por la cobertura verde de sus riberas.

Son los árboles, arbustos, cultivos y rastrojos los encargados de filtrar, retener y liberar gradualmente las aguas lluvias, de escorrentía o freáticas. Es la vegetación la que garantiza que en temporadas de sequía extrema no se sequen las quebradas, y también de que en épocas de lluvia no se desborden los ríos, generando los problemas sociales ya mencionados.

De ahí la importancia de un manejo y ordenamiento de cuencas hidrográficas eficaz, que permita conservar o rediseñar estas coberturas, de tal manera que se eviten estos eventos climáticos extremos, los cuales perjudican gravemente a las gentes que habitan sus riberas. Por ello, en lo que a mi respecta, el enfoque de la noticia debería estar orientado a la pregunta de ¿Qué está ocurriendo en las riberas de nuestros cuerpos de agua?

El artículo tercero  del decreto 1449 de 1976 define el concepto de área forestal protectora como aquella cobertura verde que debe bordear los cuerpos de agua, permanentes o no, presentes en la ruralidad Colombiana. Estipulando un mínimo de 30 metros de área protectora, cuyo fin entre otros es el de servir de colchón verde para contener o preservar el agua de los ecosistemas, evitando desbordamientos o sequias.

Sin embargo, en la realidad muchos de los cuerpos de agua en Colombia se ubican en una matriz de paisaje caracterizada   por usos intensivo del suelo, destinados principalmente a la ganadería extensiva, la agricultura de monocultivos y la urbanización.

Son frecuentes las luchas ambientales por hacer valer esta ley, la cual, con miras a mejorar y adaptarse a los contextos socioecologicos reales, deberia de estar en un continuo proceso de desarrollo orientado a reconocer los usos que  los habitantes hacen de estas áreas verdes, y los  servicios ecosistémicos y socioculturales que se desprenden de estas.

La noticia podría orientarse a evidenciar estos usos, abogar por la defensa de la ley ambiental, y enfocar la crítica en las problemáticas que dejan los usos intensivos del suelo y sus efectos en la ecología de los ecosistemas y en la vida de las personas cuando llegan las lluvias. Abogando por una transformación hacia modelos más sostenibles de nuestros sistemas productivos.

La lástima y desolación solo generaran frustración e impotencia por parte de los televidentes, lo cual evita que se observen los  problemas de frente desde un enfoque propositivo y restaurativo. Es la toma de decisiones basada en criterios con fundamentos solidos la  que permitirá que sepamos aprovechar de la mejor manera la complejidad ecológica de nuestro  territorio, reconociendo su belleza e integrando nuestros arreglos sociales de la manera mas coherente con esta.

DIA. - [email protected]

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