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El río Cañaveralejo en Cali: el Colector o la muerte

Los gobernadores enfrentan el reto de mitigar su gran afluente que arrasa con todo a su paso. “Es un tema de modelo de ciudad que debe ser modificado”

Por: Crhistian Camilo Villa Velasco
Octubre 04, 2016
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El río Cañaveralejo en Cali: el Colector o la muerte

Cali es una ciudad de contrastes, o más bien, Cali es un espacio que condensa muchas ciudades. Posee la esencia de varias regiones del país congregadas en un mismo espacio, un lugar que pasó de ser una villa rodeada de haciendas, ríos, humedales y lagunas a un sitio convulsionado y agitado, sonoro y caótico en ciertos momentos, donde, mientras algunos se pasean en sus autos recorriendo avenidas, muchos más esperan o hacen fila por algún medio de transporte que pueda llevarlos y traerlos en sus rutinas y su cotidianidad. También se le conoce por ser la ciudad de los “siete ríos”; Cali, Meléndez, Lili, Cañaveralejo, Aguacatal, Pance y Cauca, pero con cada uno de estos históricamente ha establecido una relación muy diferente. Mientras de algunos extrae el agua que beben la mayoría de sus habitantes, otros los exhibe como el afluente representativo o son el sitio de balneario que por excelencia usan caleños y demás para entretenerse, el resto se encuentran canalizados y ocultos, convertidos en caños y depósitos de residuos y más, provistos de aguas turbias, caños que desembocan en la ­­­­majestuosa obra conocida como el canal sur de la C.V.C.

El Cañaveralejo es uno de esos últimos. En su recorrido por la ciudad se pierde tras la plaza de toros, que lleva su mismo nombre, cruza la emblemática calle quinta para luego, siguiendo el recorrido de la carrera 50, atravesar los barrios Panamericano, Jorge Zawadzky, la Selva, Primero de Mayo entre otros para depositar sus aguas al canal sur, donde finalmente estas llegan hasta el río Cauca. Se suele ignorar que ese afluente con aspecto de caño fue hace 45 años uno de los ríos más importantes para su momento, bordeaba la ciudad por sectores donde en la actualidad se encuentran barrios como Villacolombia, la Independencia, la Fortaleza, Nueva Floresta y otros para desembocar a la altura de Juanchito en el Cauca.

Han existido distintas maneras como las ciudades se han edificado y crecido al margen de los ríos, integrándolos, ocultándolos, secándolos y matandolos, literalmente hablando. Para el caso del Cañaveralejo,  éste se integrará a la idea de ciudad a partir de la década de los 60s, gracias a miles de migrantes los cuales se asentaron en sus cercanías . La ciudad por lo tanto empezaba a crecer por ese sector, posteriormente se sumarán más y más pobladores, la exigencia por parte de los nuevos habitantes será el tomar las medidas necesarias para domar al Cañaveralejo, ya que frecuentemente inundaba sus casas y tras estas aparecían zancudos, plagas entre otros. Este sería el diario vivir para muchas de las personas que establecieron sus hogares, con la esperanza de edificar una vida digna en la ciudad que para ese momento crecía a un ritmo acelerado y desbordado.

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… (Migramos) de todos los rincones de Colombia gentes con distintas costumbres y distintas razas pero que nos identificamos con las mismas necesidades, salud, vivienda, trabajo y educación para nuestros hijos, en un alto porcentaje, éramos desplazados por la violencia, (por lo) que habíamos visto en Cali una ciudad pacífica y acogedora[1]…”

“Existe la amarga experiencia de que lo provisional se convierte, a la postre, en definitivo” las solución más eficaz, según las élites y autoridades locales para la mitigación del río y controlar así sus inundaciones fue la de canalizarlo y reducirlo por una serie de colectores y canales, desviando su curso original, para conectarlo finalmente al colector sur, trabajo realizado entre los 60s y 70s, a pesar de ello, los habitantes aledaños al Cañaveralejo iban en aumento, por lo que se aumentaba la presión sobre el mismo, tanto en canalización de aguas lluvias y residuales como en los desechos que se arrojaban al mismo, obstaculizando los débiles canales realizados para intentar controlarlo. A pesar de esto, se seguía saliendo el río, y aun lo hace, es uno de los temas inconclusos de la ciudad, cuya única gestión real al parecer fue la de esconderlo bajo puentes, tubos, entre otros, pero, a pesar de todo este trabajo cada vez que ocurren fenómenos de lluvias intensas y épocas invernales el Cañaveralejo vuelve a ser noticia.

Y va más allá el asunto, tras que las medidas tomadas con el afluente no han resuelto la cuestión, muchos de sus pobladores durante el transcurso de las últimas décadas se resistieron a la manera como las autoridades y demás ejecutaron las obras del Cañaveralejo:

“…Para colmo de males –indico nuestro afirmante- los canales de aguas lluvias se encuentran semiderruidos en algunos tramos con lozas despedazadas por deficiencias de construcción siendo que en estas obras se invirtieron millonadas de pesos, algunos de esos canales han sido reparados pero a medias y los demás siguen en el mismo estado, convertidos en desagües de aguas negras que se rebosan por la altísima capa de sedimentación que tienen y la falta del interceptor de Nápoles, como ocurre con el barrio San Judas Tadeo…”[1]

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El Cañaveralejo no es solo un tema ambiental, es un tema de modelo de ciudad que debe ser modificado, o por lo menos reflexionado desde nuevos saberes y nuevos diálogos, en el que se proponga y se construya en conjunto y entre iguales, ya que son temas que cada vez dan menos espera los cuales, con el creciente aumento de ciudades como Cali, pueden llevar a colapsos si no se actúa a tiempo y como se debe. La solución, por lo tanto, debería de empezar por pensar si es efectivo seguir, por ejemplo, cagandose en el agua.

[1] Tomado de: Diario el País, 17 de junio de 1972

[1] Tomado de: Barrio Unión de Vivienda Popular, Tomo 1, Historias de Mi Barrio (1984) Alcaldía de Santiago de Cali.

Fotos: Catalina Becerra Torres

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