El reto de los animales callejeros ante el invierno

En Colombia hay aproximadamente un millón de perros y gatos en situación de calle, lo que los hace más susceptibles de padecer los embates de la ola invernal

Por: Julián Bernardo Leal santofimio
noviembre 20, 2020
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El reto de los animales callejeros ante el invierno
Foto: PxFuel

Impactantes y desgarradoras fueron las imágenes que se presenciaron los días 14, 15 y 16 de noviembre del 2020 en Colombia. País que se vio afectado por una terrible ola invernal, fuertes lluvias y vientos que afectaron a gran parte de la población, especialmente a la mayoría de los que se encontraban en zonas costeras del país.

Indudable es el desconcierto que tienen muchas familias para el futuro, ya que no solo deben afrontar los daños de la presente ola invernal, también deben cargar con el peso de una pandemia que tiene en jaque a la economía global, pequeños comercios y grandes empresas que deben tomar medidas extremas para seguir a flote, muchas microempresas quebraron y esto nos deja ante una emergencia social sin precedentes en la historia de Colombia.

Ahora bien, como elementos de referencia se deben conocer las siguientes cifras. En Colombia, hay aproximadamente 50 millones de personas, de los cuales se estima que 15.000 son habitantes de calle, una cifra preocupante pero que palidece al enterarnos que en Colombia hay aproximadamente 8 millones de perros y gatos: 1 millón de ellos se encuentra en situación de calle, unos se extraviaron, otros fueron abandonados a su suerte y muchos más nacieron en las calles, en una esquina oscura con madres desnutridas que lucharon y murieron por alimentarlos.

Si nace una camada de 8 cachorros pueden morir 2 o 3 cachorros en las primeras 72 horas, el resto tiene una alta probabilidad de morir en el primer mes y si alguno de ellos puede superar la fase crítica del primer año, lo cierto es que su vida no mejora en ninguna medida, muchos de ellos son rechazados por gran parte de la sociedad, son golpeados y marginados a la soledad. Los que tienen algo de suerte son acogidos por algún habitante de calle, el cual en el mejor de los casos puede ofrecerle algo de alimento y unas pocas caricias. Por otro lado, se han conocido situaciones en las cuales los habitantes de calle instrumentalizan a los animales callejeros, llegando a embarazar a las perras, vender la mayor de crías posible y abandonar a las demás en alguna calle a la vista de una sociedad que finge no escuchar los débiles ladridos que provienen de las bolsas de basura que hay en las esquinas de nuestro hermoso país.

Existen diferentes instituciones de carácter público y privado que se encargan de velar por el cuidado de estos animales desamparados, En Bogotá, encontramos al Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), el cual trabaja en pro del cuidado de los animales ofreciendo jornadas de esterilización y vacunación. Sin embargo, la dificultad de identificar a estos animales y su rápida reproducción dificulta poder tener control sobre la misma, otro problema es el desconocimiento que tiene la población sobre la importancia de esterilizar a las mascotas, actividad que ayuda a controlar el número de animales domésticos en Colombia y así poder ofrecer servicios de ayuda en las zonas con mayor presencia de animales.

Actualmente estamos presenciando la temporada invernal más fuerte en la historia de Colombia, los daños ya se cuentan por millones y los damnificados por miles. El gobierno está comenzando a implementar medidas de prevención, pero su accionar es tardío para muchas familias, ni hablar de los animales callejeros, los cuales no tienen cabida en las discusiones de carácter humanitario.

Aún no se saben y difícilmente se van saber las cifras de los animales que fallecieron tras el paso de las lluvias, los vientos y el huracán Iota, Es desgarrador tratar de imaginar los últimos momentos de esos seres vivos, los cuales vivieron y murieron en el olvido. La tragedia también llega a los humanos, pero al menos ellos tienen el consuelo de ser buscados y en caso de no ser encontrados serán recordados por sus familiares y el hecho de ser recordado por otro ser le da valor a una vida, valor del cual son privados la mayoría de los animales callejeros hasta el último de sus respiros.

Los vientos y las lluvias que se avecinan en este diciembre solo representan problemas mayores para cualquier ser vivo que habite en las calles. Además, la amenaza del COVID-19 y la posible implementación de futuras cuarentenas solo aumenta la soledad de los animales callejeros, los cuales son alimentados por los restos de restaurantes, si estos vuelven a cerrar sus puertas van a verse en una situación de total desesperación a merced del frío y del hambre, cerrando sus ojos por última vez mientras a lo lejos escuchan a los demás celebrar el fin del 2020.

Teniendo en cuenta lo anterior no cabe más que invitar a las personas que sienten empatía por los animales a que pongan la mirada sobre aquellos que nadie observa, que las familias que puedan acoger a un animal en sus casas lo hagan sin dudarlo. Se invita a darles una caricia, los animales no son transmisores del virus por lo tanto no hay excusa para no hacerlo, alimentar a los que se encuentran en dicha condición, al menos mientras pasa el invierno.

Es importante cuidar a todas las especies que están en cualquier tipo de peligro, es enriquecedor aportar a diferentes causas para el cuidado de animales tales como las jirafas, los leones o los koalas, pero como sociedad debemos tomarnos en serio los problemas que pasan aquí en nuestro país y claramente tener 1 millón de animales callejeros es una situación que amerita darle atención.

Para muchas personas puede parecer irrelevante hablar de unos animales mientras que muchos seres humanos se están luchando por sus vidas en una sala de urgencias o mientras están asesinando a líderes sociales y demás inocentes por culpa del narcotráfico, pero justamente es en estos dos aspectos donde los animales callejeros tienen un potencial muy grande en pro de la salud, la lucha contra el narcotráfico y el desarrollo de la sociedad en general.

Con ayuda de las estrategias adecuadas se pueden entrenar algunos de estos animales callejeros en actividades específicas. En lo que respecta al sector salud, actualmente se están entrenando diferentes razas de perros para detectar células cancerígenas en etapa temprana, es posible que esta capacidad se pueda aplicar en la detección de otros agentes virales como en COVID-19 y aquellas razas que no tienen tan desarrollado el sentido del olfato pueden aportar a través de la terapia canina la cual alivia el estrés y la ansiedad, muy útil en tiempos de pandemia.

En lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico, es popular la implementación de animales que pueden detectar sustancias psicoactivas a través del olfato, engañar el ojo de los humanos es relativamente sencillo, pero es casi imposible engañar el olfato de un animal, estos animales son usados en aeropuertos, sería interesante implementar su presencia en los parques de la ciudad, de tal forma que se pueda detectar a los traficantes con mayor facilidad.

Cabe resaltar que al utilizar a los animales callejeros en las actividades anteriormente mencionadas se les está instrumentalizando, no se compara con aquellos que los maltratan o quienes los tienen para vender las crías, pero al menos puede representar un mejor futuro para muchos de los animales que en este momento caminan sin hogar, sin compañía, con riesgo a ser llevados por alguna crecida al borde un río o ser atrapados 3 metros bajo tierra a causa de un deslizamiento.

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