El regreso de Cristina Fernández… ¿y Néstor?

Es más que probable que su discurso en la Feria del Libro de Buenos Aires haya sido el inicio de su campaña electoral. El panorama actual parece favorable para ella

Por: Francisco Henao
Mayo 15, 2019
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El regreso de Cristina Fernández… ¿y Néstor?
Foto: Presidencia de la Nación Argentina - CC BY 2.0

Jueves 9 de mayo de 2019. Feria del Libro de Buenos Aires. Parece una imagen surrealista: Cristina Fernández de Kirchner, CFK, da un multitudinario mitin, con presencia de todos sus incondicionales, el staff gerencial de quienes le acompañaron en sus dos gobiernos (2007-2015) y el staff social que la idolatra, compuesto por todos los desarraigados y marginados que piensan que solo en ella habita la esperanza y que Macri es su verdugo. Reunidos para el lanzamiento de sus memorias, Sinceramente, título que de por sí acerca a la incredulidad y el estupor.

Peruanos y brasileños han puesto de moda encarcelar a sus expresidentes. La justicia argentina, bastante coja, la tiene acorralada por varias causas judiciales y mantiene cinco pedidos de prisión en suspenso por tener fueros. Un buen puñado de sus empresarios y exministros ya están en la cárcel. Pero Cristina apareció el 9 de mayo llena de serenidad y majestuosa. Discurseó 33 minutos con su habitual maestría. Es histriónica, asunto que el argentino adora. Su palabra es tan letal, como la del culebrero capaz de vender un ungüento que cura todos los dolores. Al igual que Eva Duarte, Evita, hace tilín en la fibra íntima de su oyente, para atrapar su voluntad. En sus palabras dejó ver una CFK dispuesta a contemporizar, lejos del tono irritativo e hiriente de la presidenta. Como si el haber perdido el poder la hubiera llevado a una introspección cuando rumiaba la nostalgia. Más duro, saber que caía en su peor enemigo: Mauricio Macri.

Está claro que su discurso, en la Feria del Libro, era el inicio de su campaña política para las próximas elecciones presidenciales, a finales de este año. La economía argentina se contrae, la inflación salta por encima del 50%, de un dólar que, entre el lapso de 2003, cuando inició su período presidencial Néstor, a hoy, pasó de 3 a 45 pesos argentinos (este desfondamiento solo se ha visto en la Alemania de 1920, que engendró a Hitler), por supuesto la pobreza urbana ha subido al 32%, el año pasado el gobierno subió la tasa de interés al 60%, la más alta del mundo. Asfixiada Argentina se vio obligada a pedir un rescate de $57.000 millones de dólares al FMI, en 2018. Este espectro económico tan precario es el que posibilita que Cristina sobreviva electoralmente, que haya recuperado su lozanía.

Según su biógrafa Laura Di Marco (“mi biografía es crítica, no oficialista”), la expresidenta padece hiperestrés, egocentrismo patológico, síndrome de hubris y bipolaridad. Así, CFK debería permanecer varias semanas, o si es preciso meses en algún centro de rehabilitación donde recupere la alegría de vivir. Los gobernantes, no sé si todos, están expuestos a cuanta patología mental cerque al ser humano, debido a la obsesión del poder. Italo Calvino, en su libro El caballero inexistente, habla de cómo con “frecuencia el poder absoluto hace perder todo freno y engendra arbitrariedad”. Hay que admitir que la historia de Cristina es una bella vida de superación. Ha pasado mil vaivenes. Le costó decir que su padre fue un “colectivero” (chofer de buseta). Descubrió de grande, según Di Marco, que es hija de madre soltera. Esto en los años 50 podía llevar a la hoguera. Bergoglio apenas se convertía en sacerdote en 1957, cuando Cristina estudiaba en una escuelita paupérrima, asunto que también ocultó. Como tampoco quiere que se sepa mucho, allí, en Río Gallegos, en plena Dictadura, ella “minimizaba la represión”, dice Di Marco, que dejó miles de desaparecidos. Además porque la obsesión de Néstor era hacer dinero. Pero, con todo eso, no se dejó amilanar por la vida y la sociedad que no perdona, ahí está su mérito, y luego ¿suerte? Como decía Santa Teresa, a mí que me quiten lo bailado.

Si escogió el día 9 de mayo para lanzar su libro —”intentó ser una reflexión sobre nosotros, los argentinos y las argentinas, que somos difíciles”— lo hizo porque el 9 de mayo de 1975, en La Plata, a las 6 de la tarde, se casó con Néstor Kirchner, quien ya militaba en el peronismo. Perón era el nombre sagrado, una llave segura si se tenía ambiciones políticas, para unos. Perón era un sepulturero de ilusiones, un constructor de fábricas de atenidos, para otros.

Néstor cerró lo ojos y, junto a su esposa, le puso una vela a Juan Domingo Perón, ya en el paraíso, y se lanzó hacia adelante, como un caballo desbocado. Las ambiciones pudieron más que su falta de carisma. Cuando Argentina chapaleaba en los miasmas de su disolución, en 2003, Néstor se halló de presidente de la República. Iba embalado hacia la consagración. Parecía que Belgrano, Mitre, Irigoyen, Perón, Juan Manuel Rosas, iban a parecer pequeños ante su figura de prócer, cuando se atravesó en su camino, malhadada, la prematura muerte, con 60 años, en 2010. El diario Clarín decía que Néstor tenía un proyecto político: ser presidente vitalicio. Quizás hoy no sería presidente Mauricio Macri, sino él. La expresidenta dijo en la feria del libro, que Néstor ya tenía un lugar en la historia. Ya se sabe que los pedestales son evanescentes, dependen del jefe de turno. Entretanto, CFK busca el suyo. Lo que viene es decisivo. El 9 de mayo propuso un nuevo contrato social donde todos estén comprometidos, con una ciudadanía responsable y pidió una tregua a sus adversarios: “Sin enojarnos los unos con los otros”, dijo no en tono de súplica sino como el que de verdad piensa que puede aportar algo. Luego agregó: “Yo creo, sinceramente, palabra que en mí es una muletilla, pero que sale del fondo de mi alma, de ahí el título del libro, que puedo aportar, para que en Argentina podamos construir algo diferente a todo”.

Ofrece lo que no hizo en sus dos mandatos. ¿Por qué? ¿Llegará de nuevo a la presidencia? Lo que se vio en la feria del libro es una nueva Cristina. Sus artes encantatorias son muchas. Su palabra es arrolladora. Es una maga para hacer ver lo que no existe. Está la famosa maga de Rayuela, que se mueve en el mundo caótico y el azar de la vida, creada por Cortázar. La Maga se siente poca cosa al lado de Horacio, el protagonista, pero despierta una enorme admiración por su valentía, es una mujer que ofrece enormes posibilidades de libertad y que rechaza el miedo al desastre. La Maga es ideal para cuando la lluvia arrecia. Es una maga de ficción que está en la realidad. Cristina Fernández de Kirchner es una maga de la realidad que quiere escapar de la ficción. Cristina está hecha para los tiempos tormentosos. ¿Sinceramente, el pueblo argentino admitirá de nuevo sus palabras? La imagen de una Cristina sepultada en una cárcel no cabe en la mente de nadie. Saldrá a las calles y a los medios llevando dos banderas: en su mano izquierda una con la imagen de Néstor, y en la derecha otra con la imagen de Perón.

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