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“Al aumentar la expectativa de vida, aumenta el tiempo en que el sistema deberá pagar la pensión, una de las medidas para prolongar y generar un efecto positivo en el sistema, es prolongar la fecha en que el sistema empieza a pagar la pensión”.
En estos términos, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Iván Mauricio Lenis, puso sobre el tapete un tema tan polémico como necesario: el del aumento de la edad para pensionarse.
Al presidente de la Corte le tocó abordar el tema porque ningún político se atreve a hacerlo, pues es altamente impopular decirle a la gente que ya no se va a jubilar a los 62 años sino, por ejemplo, a los 65.
Pero esa una discusión que no puede seguir dilatándose. El aumento en la expectativa de vida de los colombianos, así como el descenso en la tasa de natalidad obligan a hacer algo al respecto.
Entre otras cosas, Colombia es uno de los países del mundo en donde la gente se jubila más joven. En Australia, Holanda, Dinamarca y Noruega la gente se pensiona a los 67 años; En Estados Unidos, Inglaterra, Portugal y Suecia, a los 66.
La edad para pensionarse en Canadá, México, Chile, España, Japón, Nueva Zelanda y Suiza es 65 años de edad. Mientras en Colombia los hombres se jubilan a los 62 años y las mujeres a las 57.
Pero más allá de la comparación con otros países, lo cierto es que la carga del pago de pensiones es insostenible para el Estado colombiano. El año pasado tuvo que destinar al pago de pensiones 66 billones de pesos.
Esa cifra astronómica obedece a que la mayoría de los colombianos pensionados estamos cobijados con el régimen de prima media, que obliga al Estado a subsidiar buena parte de la mesada pensional. En la mayoría de países la gente se pensiona como lo hacen los colombianos afiliados a los fondos de pensiones: con sus ahorros. En ese caso el Estado no pone un peso.
La reforma pensional que impulsó el gobierno de Gustavo Petro hizo algo bueno: le puso límite a las subvenciones estatales, porque ahora solo se pueden pensionar con el régimen de prima media quienes devenguen hasta 2,3 salarios mínimos. De esa suma en adelante hay que afiliarse a un fondo pensional.
Esa medida implicará que la mesada pensional para muchos colombianos se reducirá, pero también que la carga pensional para el Estado se aliviará de forma progresiva.
Lo irresponsable de esa reforma es, precisamente, que no aborda el tema de la edad de jubilación, que es el principal problema del régimen pensional. Pueden hacer magia pero si la edad de pensionarse no se modifica, a la vuelta de unos años el sistema pensional será inviable.
Pero esperar que un gobierno populista como el de Petro actuase de forma responsable y elevara la edad de pensión, sí es pedirle peras al olmo. Un gobierno de ese talante no actúa pensando en lo que necesita el país sino en el aplauso de la galería y en los réditos electorales.
La mejor prueba de ello es el aumento del salario mínimo, totalmente inconveniente para el país, pero altamente popular. Ese el criterio que manejan los regímenes populistas.
Otro tema espinoso es el de la diferencia de edad para pensionarse entre las mujeres y los hombres. Al respecto el Presidente de la Corte manifiesta que la brecha actual en las condiciones de retiro entre géneros puede resultar perjudicial para las mujeres.
Explica el magistrado que periodos de cotización más cortos se traducen en mesadas finales inferiores. Y es cierto: Al pensionarse a los 57 años, las mujeres a duras penas pueden completar las 1.300 semanas de cotización y les queda muy complicado sumar más semanas para mejorar su mesada.
Si a la cuestión de la edad sumamos el hecho de que muchas mujeres dejan de trabajar un buen tiempo por la maternidad y la crianza de los hijos, el panorama es aún más complejo. Eso se traduce que En Colombia solo se pensiona el 12% de las mujeres que llegan a los 57 años.
“Para avanzar en la equidad las mujeres deberían tener la misma edad para pensionarse que los hombres”, puntualiza el magistrado Lenis. Con lo cual, todos aquellos que se oponen a que se equipare la edad de pensión entre hombres y mujeres por tratar de beneficiarlas a ellas terminan perjudicándolas.
Por algo en los países más civilizados del mundo los hombres y las mujeres se pensionan a la misma edad. Eso sucede en Estados Unidos, Canada, Inglagterra, Alemania, Francia, España Japón, Corea del sur, Australia, Holanda Dinamarca y Noruega, entre otros. Incluso en varios países Latinoamericanos, como México y Chile, ocurre lo mismo.
Queda claro, con todas las razones expuestas en esta columna, que la discusión sobre la reforma de la edad de pensionarse en Colombia no puede seguir dilatándose. Como ya dije no se podía esperar que abordara el asunto un gobierno populista como el de Gustavo Petro, que solo tomaba medidas para el aplauso de la galería.
Eso lo hará un gobierno serio, de esos que tienen claro que en ocasiones toca tomar decisiones impopulares pero necesarias. Esta es una buena oportunidad para establecer qué tan serio es el gobierno de Abelardo De La Espriella.
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