El punto G no existe

El punto G no existe

Se le ha identificado como eje central de las experiencias femeninas y ha movilizado una industria que busca su estimulación y que excede los millones de dólares

Por: Carolina Ochoa
junio 17, 2024
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El punto G no existe

El punto G ha sido tema de múltiples controversias y discusiones, tanto en la comunidad científica como el ámbito social; se le ha identificado como el eje central de las experiencias sexuales femeninas y ha movilizado una industria que busca su estimulación y que excede los millones de dólares anuales.

A pesar de su prevalencia y constante presencia en el tema público, la literatura científica sobre la existencia y localización de este punto sensible en el sexo femenino es extremadamente controversia y sesgada.

¿Qué es el Punto G?

El Punto G es descrito comúnmente como una zona altamente erógena dentro de la vagina que, cuando se estimula correctamente, puede provocar orgasmos intensos y específicos en las mujeres.

Se ha sugerido que esta área es una estructura física distinta, ubicada en la pared frontal de la vagina, aproximadamente a 4 centímetros de la entrada vaginal.

Teniendo la idea de que existe en la pared frontal como una protuberancia, un pequeño cumulo en forma de lenteja, un punto carnoso que sobresale.

Sin embargo, la identificación y caracterización del Punto G han sido inconsistente entre diferentes estudios y profesionales médicos, la evidencia más clara es que no existe fotografía, dibujo o descripción concreta del mismo.

Evidencia Anatómica

Los defensores de la existencia del Punto G a menudo citan la evidencia anatómica como respaldo a sus afirmaciones.

Se ha sugerido que el Punto G es una estructura real, compuesta de tejido eréctil y rodeada por glándulas que secretan un líquido similar al semen masculino. Pero, los estudios anatómicos han tenido dificultades para encontrar evidencia directa de esta estructura.

Un estudio ampliamente citado, publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2012, examinó las imágenes de resonancia magnética de más de 1,800 mujeres y no encontró ninguna evidencia concluyente de una estructura anatómica consistente con el Punto G.

Otros estudios han proporcionado hallazgos similares, cuestionando la existencia de un órgano distintivo dentro de la vagina que pueda explicar las experiencias reportadas por algunas mujeres.

Experiencia subjetiva

La experiencia sexual es altamente subjetiva y está influenciada por una variedad de factores, incluidos el estado emocional, la intimidad emocional con la pareja y las expectativas culturales.

La investigación sobre el Punto G ha destacado la importancia de estos factores en la percepción y la experiencia del placer sexual femenino.

Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2015 entrevistó a mujeres sobre sus experiencias sexuales y encontró que muchas de ellas informaron haber experimentado sensaciones placenteras asociadas con la estimulación de ciertas áreas dentro de la vagina; estas experiencias variaron considerablemente entre las participantes, lo que sugiere que la respuesta sexual femenina es altamente individualizada y puede no estar vinculada a una estructura anatómica específica.

Un metaanálisis publicado en el Archives of Sexual Behavior en 2018 analizó datos de múltiples estudios sobre la respuesta sexual femenina y encontró que la estimulación del clítoris era consistentemente más efectiva para inducir orgasmos en comparación con la estimulación vaginal.

Estos hallazgos sugieren que la atención excesiva al Punto G puede desviar la atención de otras áreas igualmente importantes de la anatomía sexual femenina.

Implicaciones Clínicas y Sociales

La persistencia del mito del Punto G puede tener implicaciones clínicas y sociales significativas.

Muchas mujeres sienten presión para alcanzar un orgasmo vaginal durante las relaciones sexuales, lo que puede generar ansiedad y frustración si no logran cumplir con esta expectativa.

Dicha presión puede contribuir a problemas de salud sexual, como la disfunción eréctil en sus parejas y la falta de deseo sexual.

Además, la comercialización de productos y terapias destinados a estimular el Punto G puede explotar las inseguridades y las expectativas poco realistas sobre la sexualidad femenina.

Muchos de estos productos carecen de respaldo científico y pueden ser costosos e ineficaces, lo que lleva a un gasto innecesario de dinero, tiempo y recursos.

"Todas las mujeres tienen la capacidad de sentir un orgasmo y esto se puede lograr con un aprendizaje específico, en el cual la mujer debe aprender a conocer sus genitales, explorar las sensaciones frente a la auto estimulación, eliminar los pensamientos distractores, concentrarse en el momento que están experimentando, soltar el control y no estar ansiosas esperando que llegue la explosión de sensaciones. Simplemente, entregarse a la posibilidad de sentir".

Odette Freundlich, kinesióloga y directora del Centro Miintimidad

Recomendaciones y conclusiones

La evidencia científica actual no respalda la existencia de un Punto G femenino como una estructura anatómica distinta.

Si bien algunas mujeres pueden experimentar sensaciones placenteras asociadas con la estimulación de ciertas áreas dentro de la vagina, estas experiencias son altamente subjetivas y pueden variar considerablemente entre individuos.

En lugar de centrarse en la búsqueda del Punto G, es importante adoptar un enfoque más holístico de la sexualidad femenina que reconozca la variabilidad individual en la respuesta sexual, que promueva la comunicación abierta y la exploración de placer con la pareja.

Los profesionales de la salud sexual deben abogar por una educación sexual basada en la evidencia, desafiando los mitos y las expectativas poco realistas que rodean la sexualidad femenina.

En última instancia, el objetivo debería ser promover una comprensión más amplia y empoderadora de la sexualidad femenina que celebre la diversidad y fomente el bienestar sexual en todas sus formas.

En lugar de buscar un punto específico, deberíamos centrarnos en el disfrute mutuo, la comunicación abierta y el respeto dentro de las relaciones sexuales y las experiencias íntimas.

Lo que es verdad es que en el ligar que se indica la existencia del punto he se encuentra una zona inervada, que se conecta con las terminaciones nerviosas del clítoris, por ello puede ser estimulada llevando placer según cada mujer, lo cual nos recuerda que el placer femenino es individual y no se encuentra en los cientos de libros y manuales que hacen parte de la multimillonaria industria de la mal llamada educación sexual.

La creadora de contenido Elsy Reyes lo explica de una maner ligera y amplia:

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