La construcción del puente San Antonio de la Zanja, o Virrey Solís sobre una quebrada ahora desaparecida le permitió a Santa Fe de Bogotá desarrollarse durante el siglo XVIII. Hoy, la estructura que tiene más de 270 años de historia se debate entre el abandono, su declaratoria como Monumento Nacional y la posibilidad de ser trasladada.
Durante la colonia, cuando los territorios de Colombia eran conocidos por el nombre de Nueva Granada gobernaron los virreyes, personajes establecidos por la corona española desde 1739 hasta la independencia de 1810. El Virrey José Solís Folch de Cardona fue uno de estos personajes que gobernó entre el 24 de noviembre de 1753 hasta el 25 de febrero de 1761. Estuvo en el cargo durante siete años y al terminar su mandato se quedó en Bogotá y se convirtió en fraile franciscano.
En el centro histórico de Bogotá, en la Localidad de la Candelaria, en la carrera 8 entre las calles 9 y 10 hay una antigua casona en la que algunos aseguran habitó el Virrey Solís, aunque varios documentos que datan de la época colonial afirman que no vivió allí, sino en la antigua casa de la Real Audiencia ubicada en la Plaza Mayor. Lo cierto es que, durante su periodo de gobierno, en 1754, el Virrey José Solís Folch de Cardona ordenó construir un puente en el antiguo municipio o pueblo de Ontibón, hoy conocido como la Localidad de Fontibón, que en aquella época estaba habitado por comunidades indígenas Muiscas.

Un puente sobre una zanja para conectar con el Caribe
Exactamente en la calle 17 con carrera 94 se ordenó la construcción del puente San Antonio de la zanja, también conocido como el puente Virrey Solís. La estructura se construyó debido a que en la época colonial el pueblo de Fontibón era paso obligado de los comerciantes que viajaban entre Santa Fe y el municipio de Honda, Tolima, donde se encontraba el puerto sobre el río Magdalena que permitía la conexión con la costa caribe.
En ese punto especifico atravesaba la quebrada San Antonio, que era un afluente del río Fucha y el puente fue clave para permitir el comercio y el paso de viajeros con la mercancía local y la que venía de Europa. La Construcción del puente fue muy importante para los viajeros y la economía colonial porque podían atravesar de forma rápida los terrenos pantanosos del camellón de occidente.
Junto al puente también se colocó un busto del Virrey Solís, que hoy en día esta muy deteriorado y en estado de abandono, al igual que el puente, a pesar de ser un patrimonio de la Nación. La quebrada sobre la que fue construido el puente desapareció hace décadas y de ella solo queda una zanja como vestigio de que por allí pasó la quebrada San Antonio.

Declaratoria de Monumento Nacional
En 1975, durante el gobierno del entonces presidente Alfonso López Michelsen, cuando Hernando Durán Dussán era ministro de Educación, se declaró Monumento Nacional al puente Virrey Solís mediante el Decreto # 1584 del 11 de agosto. Aunque el Artículo segundo de ese Decreto ordena mantener el puente en perfecto estado, hoy se encuentra en estado de abandono tanto por el Gobierno Nacional como por las autoridades locales.
Al igual que el puente Virrey Solís, la antigua avenida de La Encomienda, o Camellón de occidente, la principal vía que había en la época, también fue una obra muy importante. Construida en piedra y tierra elevada, atravesaba la zona cenagosa de la sabana y del pueblo de Fontibón, y funcionaba como la puerta de entrada y salida de la principal ruta comercial entre el río Magdalena y Santafé.
270 años de historia al borde de la desaparición
A lo largo de toda la sabana había grandes extensiones de humedales difíciles de transitar, por lo fue necesario construir puentes y camellones en el paso obligado entre el occidente y la capital del país. Con sus más de 270 años de historia, el puente Virrey Solís es considerado como el más antiguo de Bogotá y es una joya de la ingeniería colonial que actualmente se encuentra en riesgo por el estado de abandono en que se encuentra debido a la falta de mantenimiento.
La estructura ha tenido varias transformaciones fundamentales desde su construcción en 1754. Primero fue construido en madera y luego, entre el siglo XVIII y el XIX, en calicanto, una antigua técnica de construcción que combinaba piedra y un mortero de cal amalgamado con una mezcla de sangre de res y melaza, lo que le daba una mayor resistencia y durabilidad.
El calicanto fue muy empleado durante la colonia para la construcción de puentes y muros. A lo largo de los años, el puente ha sufrido el traslado de pretiles, arcos y elementos decorativos; por ejemplo, para la ampliación de la calle 13, se eliminó parte del arco de piedra original y desapareció una figura del Virrey Solís.

Estado lamentable y traslado
Actualmente el puente se encuentra en muy mal estado de conservación, está cubierto de grafitis, carteles, polisombras y suciedad en la parte de su estructura, lo que ha acelerado su rápido deterioro. Además, la infraestructura del puente no es apta para soportar el tráfico que a diario circula por esa vía, y corre el riesgo de colapsar en cualquier momento.
Otro punto es que no cuenta con el área de influencia demarcada adecuadamente que garantice su conservación; por ello, es necesario analizar una posible propuesta de reubicación, eso sí, dentro del mismo perímetro en el que está localizado actualmente, a uno 20 metros, en una zona donde podría integrarse mejor con el espacio público.
Al virrey Solís también se le atribuye la construcción del antiguo puente sobre el río San Francisco en el centro de la ciudad, también llamado Vicachá, que atravesaba el centro de la ciudad de oriente a occidente en lo que hoy se conoce como la Avenida Jiménez, por donde continúa su recorrido bajo tierra hasta encontrarse con el río San Agustín.
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