En San Mateo, Puerres, entre vestigios del Qhapaq Ñan y recuerdos de la Guerra de los Mil Días, el municipio florece como un destino de fe, arte y música

 - El pueblo del sur de Nariño que cambió los mil días de guerra por mil días de arte y música
Texto escrito por: Aníbal Arévalo Rosero
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Puerres es un municipio del departamento de Nariño que busca consolidar su patrimonio y fortalecer su identidad a partir de la recuperación de la memoria histórica del sur de Nariño.

En el corregimiento de San Mateo aún persisten vestigios del Qhapaq Ñan, el sistema vial andino reconocido como Patrimonio de la Humanidad, que se constituye en uno de los tramos de mayor relevancia histórica y cultural de Sudamérica. A la par de este legado ancestral, el municipio custodia un capítulo trascendental de la historia nacional: la memoria de la Guerra de los Mil Días.

Fue en territorio puerreño donde culminó este conflicto armado y donde tuvieron lugar acontecimientos determinantes, entre ellos la caída del general Avelino Rosas y el liderazgo del general Gustavo Guerrero.

En el marco de los espacios de conmemoración, la consigna de ponentes e historiadores ha sido unánime: recordar para no repetir. Reconciliarse con la memoria histórica resulta imperativo para que las nuevas generaciones, especialmente jóvenes y estudiantes, comprendan de dónde vienen y reconozcan las raíces que contribuyen a definir la identidad colombiana, nariñense y puerreña.

Durante los encuentros culturales, las autoridades locales han coincidido en que los pueblos del sur de Nariño no necesitan mil días de guerra, sino mil días de arte. Esa premisa comienza a materializarse a través de proyectos como la Fundación Mil Días, una iniciativa orientada a promover exposiciones pictóricas, investigaciones históricas y diversas expresiones artísticas. Una muestra de ello fue la reciente exposición que reunió obras de los maestros Franco Ponce y Óscar Timarán, referentes de las artes plásticas con proyección nacional e internacional, cuyos trabajos contribuyen al enrichment de la vida cultural del municipio.

El propósito central de estos esfuerzos organizativos es rescatar el patrimonio histórico y consolidar la música como eje articulador de la convivencia y la identidad colectiva.

Precisamente, Puerres celebra 131 años de tradición musical con la Banda 20 de Septiembre, una fecha que guarda un profundo significado histórico para el municipio. Según la tradición oral, el 20 de septiembre de 1901, al término de los combates, los músicos locales salieron a las calles para interpretar La Guaneña, como símbolo de celebración, paz y culminación de la guerra.

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Gracias al acompañamiento de entidades como Fontur, el municipio trabaja actualmente en la delimitación de rutas y ejes turísticos con el propósito de consolidarse como un nuevo destino estratégico del departamento. La propuesta articula su reconocida vocación musical con la gastronomía y una arraigada tradición de fe, elementos por los cuales Puerres ha sido reconocido históricamente como tierra de sacerdotes, docentes y músicos.

En el marco de este fortalecimiento cultural, Puerres avanza en la consolidación de sus rutas y ejes turísticos como una alternativa de desarrollo integral para visitantes locales, nacionales e internacionales. Entre sus fortalezas destaca el turismo religioso y espiritual. A esto se suma el enorme valor patrimonial de su entorno, marcado por el paso del Qhapaq Ñan (Camino del Inca), vestigio ancestral compartido con la región sur del departamento y reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Asimismo, Puerres sobresale por su dinámica comercial, su organización urbana y una oferta gastronómica diversa que complementa la experiencia del viajero. Gracias a su ubicación estratégica en el sur de Nariño, de fácil acceso, tanto desde Pasto —donde se conecta con el aeropuerto Antonio Nariño— como desde la ciudad de Ipiales y la frontera con el Ecuador, convirtiéndolo en un punto de fácil llegada para el turismo internacional.

El panorama cultural del sur nariñense se nutre, además, del intercambio con municipios vecinos. Exponentes de la música y la pedagogía —como los gestores y maestros vinculados al desarrollo de bandas en certámenes nacionales como el Concurso de Bandas de Samaniego— reafirman que la labor comunitaria, la docencia y el arte caminan de la mano.

Con este espíritu festivo y hospitalario, la región abre sus puertas y demuestra que en cada rincón del sur de Nariño late una vocación transformadora dispuesta a recibir al visitante con los brazos abiertos.

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Por Nota Ciudadana

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