Esta columna es la segunda versión de una anterior titulada “El Pitufazo”. En ella expresamos nuestra profunda indignación, ante los portazos que ha recibido la investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional, que conllevaron por primera vez en 30 años, la expedición de una orden de captura y la solicitud de extradición del mayor contrabandista que ha tenido el país y la región, Diego Marín Buitrago alias Papá Pitufo, fugitivo a disposición de las autoridades en la República de Portugal.
El Pitufazo propinado por el Gobierno Nacional a la investigación contra Diego Marín, se tradujo en una persecución desmedida, despiadada e irresponsable contra la Fiscalía General y los funcionarios de la Policía Nacional que con honestidad, valentía y rigor investigativo, lograron semejante hazaña, judicializar al zar del contrabando, señalado de haber construido dos poderosos emporios, la más grande mafia del contrabando y la mayor maquinaria de corrupción, en las instituciones aduaneras, judiciales, portuarias, policiales y de inteligencia.
Con el argumento falaz, de que se había fabricado una persecución en contra del Gobierno, el presidente de la República ordenó arbitraria e injustamente, y contrariando la decisión de la Junta de Generales, no avalar el llamado a curso para general, al hombre clave en la judicialización de alias Papá Pitufo, el exdirector de la Polfa, CR. Yorguin Malagón. Al mismo tiempo fueron llamados a calificar servicios el exjefe de Interpol y de la Unidad Anticorrupción de la Dijín, el coronel Jorge Alexander Mora, quien se encontraba adelantando su maestría en el Colegio Interamericano de Defensa en Washington y recientemente había sido condecorado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos por sus logros y cooperación efectiva contra la corrupción y el crimen organizado transnacional. Igual suerte afrontó la coronel Yulie Ruiz Ex jefe de Contrainteligencia de la Dipol, cuya gestión fue fundamental en develar las redes de corrupción de Diego Marín.
Pero, el Pitufazo monumental que afectó sustancialmente la investigación, se dió contra el líder investigador del proceso, el mayor Kevin Castaño, un oficial íntegro, experto en Policía Judicial, respetado en la Fiscalía y por las Agencias Federales de los Estados Unidos, y quien, con los fiscales y su equipo de investigadores, recaudó la mayor evidencia existente, contra Diego Marín Buitrago. Fue en vano, la solicitud de la fiscal del caso ante el Gobierno Nacional, para que lo mantuvieran al frente de la investigación, en la etapa crucial de juzgamiento que se avecina. La respuesta, fue trasladarlo al departamento de Arauca.
Habíamos hecho referencia a unos eslabones ocultos en todo este episodio que vincula a Papá Pitufo con el Gobierno del Pacto Histórico. Y gracias al manejo absurdo y descarado que ha caracterizado al Ejecutivo en estos asuntos, se ha develado, por primera vez en la historia del país, evidencia irrefutable sobre el poder corruptor y criminal del zar del contrabando. Recordemos que la justicia de Estados Unidos tiene récords significativos por narcotráfico, contrabando y lavado de dinero, de quien en una época, fue su informante.
La primera de ellas es la denuncia instaurada por el MY. Peter Nocua, exjefe de la Polfa en Cartagena y quien actuó como agente encubierto por orden de la fiscal en el círculo de confianza de Diego Marín
El Pitufazo 2.0, es altamente relevante, por dos nuevas piezas procesales que seguramente ya están incorporadas en la investigación contra el Zar del Contrabando. La primera de ellas, corresponde a la denuncia instaurada por el MY. Peter Nocua, exjefe de la Polfa en Cartagena y quien actuó como agente encubierto por orden de la fiscal en el círculo de confianza de Diego Marín. Existen videos y audios de estas reuniones que revelan graves confesiones de alias Papá Pitufo y su trayectoria criminal y corruptora por más de 3 décadas. El contenido de este material probatorio, corrobora la importancia y suma gravedad de la segunda pieza procesal, la grabación filtrada a los medios de comunicación sobre la insólita reunión realizada entre el abogado de Pitufo y el director de la Agencia Nacional de Inteligencia DNI, en su despacho, una de las oficinas más protegidas de la Seguridad de Estado.
En este evento, el Dr. Jorge Lemus no solo se autoincrimina de conductas al margen de la ley y usurpación de funciones, exponiéndose de ser un eslabón clave en la conexión de Pitufo con el presidente, sino que además, corrobora la macabra actuación de este gobierno, que lo hace todo para proteger y mantener en posiciones estratégicas a sus alfiles corruptores, mientras persigue, destituye y lo hace todo, para obstruir, estigmatizar y anular las investigaciones que valientes fiscales e investigadores han desarrollado y que evidencian el pacto criminal entre el Zar del Contrabando y el Pacto que nos gobierna.
Del mismo autor: Fronteras fallidas, inseguras e indefensas
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