Opinión

El nuevo espacio del Colón: un proyecto con antecedentes

El sueño que se inició en 1983 acaba de realizarse, la ampliación del Teatro Colón, que el presidente Duque, sin ruborizarse, ha atribuido en 80 % a su gobierno

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mayo 11, 2022
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El nuevo espacio del Colón: un proyecto con antecedentes
El consorcio conformado por las empresas Varela Fihol y Arquitectura y Concreto ganó el concurso por licitación para adelantar el proyecto

El pasado 6 de mayo se inauguró el nuevo complejo para las artes o ampliación del Teatro Colón de Bogotá. Un sueño que inició en el año de 1983 cuando Amparo de Carvajal se desempeñaba como directora de Colcultura. Innumerables conversaciones tuvimos sobre el particular con los arquitectos y productores Álvaro Tobón y Guillermo Pedraza; con el subdirector de Bellas Artes del Instituto en ese momento, Armando Barreto y con el director de la ópera de Colombia Francisco Vergara Sardi. Entonces, contiguo al inmueble que se conoce como la “Casa de la Opera”, existía un enorme lote donde se creía posible realizar dicho proyecto. Posteriormente, el gobierno nacional  le vendió ese terreno al Centro Cultural Gabriel García Márquez. En esa época no se tuvo ni el espacio ni el recurso, pero si la idea. En aquel momento el Teatro Colón era un verdadero teatro de producción escénica y la ópera, proyecto “bandera” de Gloria Zea, se había encargado de formar un equipo técnico de excepcionales condiciones.

En agosto de 2010 cuando llegamos al Ministerio de Cultura estaba en marcha la restauración del emblemático Teatro Colón que completaba casi seis años cerrado. Paula Marcela Moreno Ministra en ese momento, había decidido iniciar la obra por la sala que casi logró culminar íntegramente, y dejar el escenario para una etapa posterior. Nos correspondió entonces, terminar algunos asuntos pendientes de la sala principal tales como contratar con el queridísimo Rodolfo Vallín la recuperación (ocho meses de trabajo) del emblemático telón de boca, devolver la lámpara original a su lugar, restaurar los muebles y las cortinas del foyer, los yesos y los frescos; y, realizar la contratación para la adecuación y modernización del escenario. Un teatro patrimonial equipado con tecnología de punta para el siglo XXI. Además, en las bodegas del ferrocarril planteamos el taller de escenografías para el teatro y empezamos a desarrollar el proyecto de ampliación, o lo que denominamos tercera fase del Teatro Colón.

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En agosto de 2010 cuando llegamos al Ministerio de Cultura estaba en marcha la restauración del emblemático Teatro Colón que completaba casi seis años cerrado

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Con un grupo interdisciplinario liderado por el arquitecto Guillermo Pedraza y por Manuel José Álvarez director de entonces, y con la activa participación de los equipos técnicos de la dirección de patrimonio y de artes, se definió el programa arquitectónico y se lograron consensos sobre los nuevos espacios. Consideramos prioritario que la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia tuviera por fin una sede; se estructuró el concurso con el modelo del que se había adelantado para el  Ágora por la Cámara de Comercio de Bogotá y se abrió la licitación presentándose un total de 36 proyectos, entre propuestas nacionales e internacionales. En dos rondas y con jurados de las más altas calidades, nacionales e internacionales, y bajo la coordinación de Fernando Ospina, ganó la propuesta de Aqua Terra, un grupo de Medellín. Posteriormente vino el desarrollo específico del proyecto y de la totalidad de planos y ajustes.  El proceso de compra de los terrenos adyacentes pues, aunque el Colón contaba con un parqueadero en su parte posterior, este espacio era insuficiente. La demolición del Teatro Delia Zapata y de los inmuebles adquiridos, y la donación de unos metros importantes por Crepes & Wafles para lograr cuadrar el terreno. Una vez recibidos los insumos y planos producto del concurso, se prepararon los pliegos, se abrió y se adjudicó la licitación ganando el consorcio conformado por las empresas Varela Fihol y Arquitectura y Concreto.

Durante todo el desarrollo de la obra tres personas del equipo del Ministerio fueron fundamentales: Enzo Ariza Ayala, secretario general; Alberto Escobar Wilson White, director de patrimonio, quien aún permanece en el cargo, y la arquitecta Mónica Orduña funcionaria de esa misma dirección. Siempre estuvieron presentes en todos los comités de obra y en el seguimiento diario del proyecto.  Esta obra implicó una excavación de 30 metros; es decir una perforación equivalente a un edifico de aproximadamente 10 pisos en el centro histórico de Bogotá y el levantamiento de un muro de contención en esa primera fase para que el mismo Teatro Colón, el Hotel de la Ópera, la Casa Liévano e incluso la Catedral Primada, no sufrieran deterioro alguno. Fue esta la parte más difícil y retadora del proyecto, donde, además, dada su complejidad y el tiempo que tomó nos acompañó el Contralor General de la República doctor Edgardo Maya, avalando cada paso. Después de culminada esta excavación, procedimos con la estructura metálica y llegó el fin del gobierno.  Desde este punto estaba previsto que la obra se terminaría en máximo un año. Se demoraron cuatro. Igual valió la pena.

Es necesario que se mantenga su espíritu y su vocación como un espacio de producción y formación que preserve la tradición y los oficios de las artes representativas y sea también un espacio de creación e innovación para Colombia.

Existen muchos proyectos, sobre todo de infraestructura que se realizan en diversos periodos de gobierno. Eso es apenas natural. Y lo obvio es que los nuevos gobernantes los culminen. Me alegro enormemente de que le haya correspondido a la ministra Angélica Mayolo su inauguración. Lo que resulta sorprendente, son los cálculos estrechos del presidente aseverando, sin ruborizarse, que en el Gobierno Santos solo completamos el 20 % de la obra y que a él le correspondió adelantar el 80 %. Eso no es mala fe. Solo desconocimiento. Juzguen Ustedes.

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