El ingenio azucarero de Armitage

No está en el lío de la Super porque Occidente tiene un año. Sin herencias, el candidato a la alcadía de Cali lo montó a su aire y puso de gerente a un afro

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Octubre 19, 2015
El ingenio azucarero de Armitage

Maurice Armitage va sobrevolando el norte del Cauca y desde su ultraliviano ve diminutas las 3.000 hectáreas sembradas de caña de azúcar y las 15 que tiene la zona industrial de su Ingenio de Occidente. Pilotea hace treinta años y después de montar en moto, es lo que más disfruta hacer en sus escasos momentos de ocio. A 400 pies de altura, el golpe del viento le refresca al empresario la memoria; recuerda como cuando apenas tenía 22 años se decía a sí mismo que los ingenios no podían ser solamente para los mismos señores que los han tenido toda la vida y se propuso tener uno. La idea empezó a martillarle en la cabeza en 1968, época en la que conoció muy de cerca el sector azucarero gracias a uno de los primeros trabajos que tuvo en la vida con su empresa Servicios Agrícolas.

En ese tiempo tenía 500 corteros de caña con los que debía responder por el corte, alzado y transporte de la planta de tallo leñoso. No había maquinaria y todas las labores se hacían manualmente. Cada que llegaba con los tractores a hacer la entrega al Ingenio del Cauca, Armitage se recordaba: “Algún día voy a tener una vaina de éstas, algún día voy a montar un ingenio”. Cincuenta años después su sueño se hizo realidad y está produciendo 800 toneladas diarias de azúcar que se comercializan en todo el país.

Del primer acercamiento con el sector del azúcar, cuenta Armitage, no le quedó plata, pero obtuvo algo más valioso: conoció el funcionamiento de la parte agrícola y laboral, también vio de cerca la miseria humana. Se dio cuenta que se trabajaba muy duro y se ganaba muy poco. Esa conclusión es la que lo ha motivado siempre y es el concepto que ha tratado de revertir en todas sus empresas; además del ingenio es el dueño de la siderúrgica Sidoc y socio de la cementera San Marcos, localizada en el municipio de Vijes, en el Valle.

La producción de barras de acero alejó por varios años a Armitage de su propósito con el azúcar, pero cuando Sidoc daba ganancias extra las invertía en tierras en el norte del Cauca, con el objeto de darle forma a lo que hoy lo diferencia en el mercado azucarero. El 70% de las tierras de sembrado de caña son propias y el 30% son alquiladas, una relación que generalmente en los ingenios tradicionales con más de 50 años de historia es al revés.

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Armitage estuvo al frente del montaje del ingenio, que duró tres años, coordinando desde la instalación del primer tornillo hasta la ubicación de la caldera, que es el corazón del ingenio.  Arrancó con maquinaria de segunda. Le compró la caldera a la empresa Propal y la operación inició el 1 de octubre de 2014. Occidente ahora da la pelea en el mercado colombiano que cuenta con tan sólo doce ingenios. Escogió Villarica (Cauca), para ubicar su ingenio, una zona con ínfimas fuentes de empleo. Hoy está generando trabajo a más de quinientas personas. Aspira cuando  cumpla la meta de producir 1.200 toneladas diarias, las oportunidades laborales para los habitantes de la región también se incrementen. Sueña con convertir esa zona en un polo de desarrollo.

Villa Rica es un municipio de población afro. Armitage no dudó un segundo en nombrar a un negro como su gerente de planta; Luis Alfredo Girón se convirtió en el primer y único gerente afro de un ingenio en toda Latinoamérica. Es Ingeniero industrial de la Universidad San Buenaventura de Cali con especialización en Gerencia de Proyectos y llegó como dibujante a Sidoc un 26 de octubre de 1991 siendo, en ese entonces, técnico del Sena. Su primer sueldo fue de 120 mil pesos mensuales y a punta trabajo se ganó la confianza de su jefe, quien le ofreció la oportunidad y la facilidad de formarse como profesional. Ahora es su fiel escudero que acompañó el proyecto desde que sólo estaba en planos; hoy se gana doce millones de pesos y tiene a cargo el trabajo, sólo en planta, de cien personas.  Girón cuenta con un plus, ser el hijo de un exjefe de área del Ingenio Manuelita, donde su papá laboró veinte años.

Armitage es de los pocos dueños de empresa en Colombia a quien no le importa el color de la piel en una silla de gerente o jefe de área. Seis negros ocupan cargos de confianza en sus empresas. Además de Girón tiene a Edison Riascos, quien maneja todo el talento humano en Sidoc; Carlos Andrés Cortés, su jefe de proyectos; Luis María Valencia, como revisor fiscal; y Luis Rodríguez quien es el jefe de mantenimiento eléctrico. Tiene muchos trabajadores negros en todas sus compañías: “A mí me ha ido muy bien con los negros, y espero que en la alcaldía me vaya igual de bien con ellos, porque van a tener mucha participación. La mitad de la población de Cali es negra y nosotros los tenemos es bailando y no dándoles trabajo, hay mucho negro preparado y capaz, tenemos que darles oportunidades”, cuenta con gran seguridad.

Y es que el industrial caleño de apellido inglés se hace querer de su gente, no tiene que lidiar con sindicatos, eso no existe en sus compañías porque el principal lema, y que aplica al pie de la letra, es: “Trabaje duro y sea buena persona”.

Cada tres meses redistribuye utilidades entre todos los empleados, lo que representa una bonificación para ellos. Cada que puede almuerza en el casino de la planta, se sienta en la mesa de todos, les pregunta sus novedades personales y charlan como amigos. Su oficina es de puertas abiertas y la mayoría de los trabajadores llevan años con él. Ha visto crecer a sus hijos, incluso, ya conoce algunos nietos de sus empleados más antiguos. Muchos,  por la estabilidad laboral de la que gozan, han podido hacerse a casa propia, carro, moto y acceder a la universidad.

Para Armitage, lo mínimo que él paga en sus empresas y que llama salario digno, no es lo que cada fin de año se pelean los trabajadores y empresarios en la mesa del salario mínimo. Germania, la señora que sirve los tintos en Sidoc, se gana un millón doscientos mil pesos mensuales. Estos principios intenta que se apliquen en el manejo de Cementos San Marcos, y al naciente Ingenio de Occidente, que es lo mismo que pregona en las reuniones de los ‘cacaos’ de Colombia cuando les canta la tabla a los dueños de importantes empresas, convenciéndolos de que hay que pagar bien, en la medida en que sus empresas sean rentables o cuando les recuerda el versículo bíblico que le tomó tantos años entender que dicta: “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”.

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Armitage se la pasa cuestionando que los empresarios del Valle “somos envidiosos” -y se incluye- entonces critica “no somos asociativos” y se lo atribuye a viejas tradiciones de los gamonales y terratenientes que espera que las nuevas generaciones que se abren paso en el sector industrial cambien. Con orgullo recalca que de lo que él habla desde hace diez años, de la distribución equitativa de la riqueza, recientemente se lo oyó en un discurso a Hillary Clinton en una convención demócrata.

El bicho que le picó por la política le tiene frenado un nuevo y ambicioso plan empresarial.  “Nosotros le vamos a hacer la competencia a don Ardila Lülle con el ingenio y con gaseosas. No le voy jalar al alcohol ni a nada más. Si el 25 de octubre no ganamos la alcaldía de Cali, el 26 arrancamos con el proyecto de montar una fábrica de gaseosas al ladito del ingenio, yo me sueño tomándome una gaseosa con el sello Armitage”

Sus convicciones hacen que, en el Club Colombia, lo tilden de izquierdista y por ser acomodado, propietario de empresas y tener avión, aunque sea un ultraliviano, en el Distrito de Aguablanca lo llaman oligarca. Situación que ha ido desvirtuando con lo que hizo en campaña al recorrer caminando y en moto todos los sectores populares de la ciudad.

Al dueño del Ingenio de Occidente no lo cobijó la sanción de la Superintendencia de Industria y Comercio contra el sector azucarero, pero considera que el gobierno lo está atacando injustamente: “Tenemos que salir a defender a la industria azucarera y los ingenios deben salir también a corregir lo que hayan cometido mal”, da cuenta el empresario que hoy aspira a suceder a Rodrigo Guerrero en la Alcaldía de Cali.

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