Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones

El hijo del pastelero dispuesto a ir a la cárcel por la independencia de Cataluña

Carles Puigdemont está enfrentado a Mariano Rajoy el presidente del Estado español, en su intento de volver realidad un sueño que lo acompaña desde los 12 años

Por:
Octubre 08, 2017
El hijo del pastelero dispuesto a ir a la cárcel por la independencia de Cataluña

Eran las cinco en punto de la tarde de aquel domingo con nombre: 1-O. Las imágenes procedentes de Barcelona y Cataluña toda, mezclaban confusamente alguna bolsa de basura que en el piso derramaba papeletas salidas de la urna made in China , multitudes multicolores en durísima confrontación con la policía catalana, alguna que otra senyera ondenado en sus franjas rojas y doradas y colas para depositar un voto que el Tribunal Constitucional de España había declarado ilegal. La independencia de Cataluña era la razón de cuanto estaba sucediendo y tenía una cara responsable, la del president de la Generalitat (el gobierno de Cataluña),  Carles Puigdemont.

Que el president de la Generalitat es un independentista convencido lo sabía de sobra a esas alturas hasta el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En Amer, su pueblo empedrado de la comarca La Selva, de Gerona  —una de la provincias que conforman Cataluña— lo tenían claro hace tiempo. Allá se recuerda que el interno de El Collell tenía 12 años cuando murió Franco y en tanto cayó en sus manos se colocó en su bata el lema “Queremos el Estatut”. Uno de los curas del colegio le interpeló:

—Pero si tú no sabes lo que es el Estatuto.

—Por supuesto que lo sé —respondió él—, y si quiere se lo cuento.

Era por ese entonces un chico melenudo que atendía los fines de semana la pastelería familiar que su abuelo Francisco había fundado en noviembre de 1927: Pastisseria Puigdemont. “Vendíamos de todo menos zapatos, alpargatas y ropa”, cuenta el tío Josep a el diario El Mundo. “Emplastes para los bueyes y las vacas, resina negra y resina griega, parches Sor Virginia [cataplasmas para los dolores], hierbas, productos para curas medicinales… Había más de 1500 artículos en cajones con letreros y decenas de botes de hojalata”. Y chocolate, hacían mazapán, pastillas de turrón de yema… y dos especialidades del abuelo: los borrachos de ratafía (un licor de la zona a base de anís) y los caprichos de Amer, inventados por él, y que aún vende Ana, la hermana del presidente.

 

El pequeño Carles  (derecha) frente a su casa de Amer

El abuelo había sido un desertor que “no quería ir a la batalla del Ebro” con las filas del bando republicano, en la cruenta Guerra Civil. Cruzó por los Pirineos a Francia. Pero la policía lo detuvo y le ofreció un pasaporte y dos opciones: “O volvía a Cataluña o a la zona nacional”. Optó por Irún, que ya habían tomado los sublevados del general Franco. Deambuló por Pamplona, por Ubrique (Cádiz) a donde llegó de la mano del cuñado cura, y finalmente un amigo lo “colocó” en el penal de Burgos, donde se encargó del suministro de la comida a los presos “rojos”. Pero en 1940 el pastelero volvió a su pastelería, con dos uniformes negros de la Falange, para sus hijos Xavier (12) y Josep (11). Xavier, siguiendo la tradición familiar estudió repostería y se casó con Núria Casamajó, con quien tuvo ocho hijos. El segundo fue Carles, que nació en su casa con la ayuda de una comadrona el 29 de diciembre de 1962.

En aquel hogar donde se leía el carlista y católico El correo catalán se crió el president que hoy tiene en vilo a España con la espada de Damocles de la secesión sobre su cabeza. Que tiene seis apellidos catalanes: Puigdemont, Casamajó, Padrosa, Oliveras, Galceran y Ballart,  y dos de origen andaluz, los de su abuela María Ruiz Toledo.  Que como cualquier chico quería ser astronauta, como cualquier chico fue bajista de una banda, pero a los 17 años ese chico ya tenía carnet de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), el partido político de la comunidad autónoma de Cataluña, fundado en 1974 durante la dictadura franquista -y por tanto, clandestino-  por Jordi Pujol. El tio Josep —primer alcalde democrático de Amer—- lo había llevado hasta allá.

Cuando Tejero entró a la Cortes en el ya histórico golpe fallido del 23 F, (1981) Puigdemont era un joven de 19 años que le propuso a un amigo buscar una senyera para colocarla en lo alto de una ermita en una colina cercana. Era la oportunidad de la crisis política para sacar a flote el independentismo. Pero senyera, —la bandera autonómica oficial— no había por ninguna parte. Eso le contó el amigo Salvador Clará al periodista de El Español– Hoy la senyera cuelga de cualquier balcón, ondea en cualquier manifestación.

Claro está, entonces Puigdemont ya se había dado cuenta que lo suyo no eran los pasteles. Prefirió el periodismo. Empezó en un pequeño periódico de su pueblo que se llamaba Los Sitios, que después sería el Diari de Girona. Seguiría en El Punt Diari, incluso quiso dirigirlo, pero perdió frente a Xevi Xirgo quien hoy lo hace en Barcelona, en una edición que se suma a la del Avui, el otro diario del nacionalismo catalán. Pero no estudió periodismo, optó más bien por Filología Catalana, que tampoco terminó, dice una crónica de El Mundo.

Filóloga era  Marcela Topor, una rumana de origen humilde que Carles conoció en 1998 durante  el Festival Internacional de Teatro Amateur de Gerona, y con quien se casó dos años después. En ese año Puigdemont fundó la Agencia Nacional Catalana, una agencia de noticias con edición digital solamente. Con Marcela, que es especializada en filología inglesa y francesa creó  Catalonia Today, una publicación en inglés para dar al mundo la imagen de la Cataluña que quiere independizar.

Hace seis años llegó la alcaldía de Gerona. Cinco años estuvo al frente de la ciudad en la que sigue viviendo aunque como president ejerza en el Palau de la Generalitat en Barcelona. Su paso por la alcaldía lo dejó enredado en un asunto del acueducto manejado por  empresa Girona S.A. que controla el suministro de agua a Gerona y dos municipios más.

Quizá ese enredo sea mucho menos importante del que hoy tiene hoy como president de la Generalitat a la que llegó por casualidad cuando el entonces presidente Artur Mas fue inhabilitado por convocar la consulta del 9N en 2014. Esta semana Mas le dijo al Financial Times “Cataluña no está lista para la independencia real”.

El martes 10-O, el president de la Generalitat tiene su prueba de fuego a las seis de la tarde en el Parlament

Lo de Carles Puigdemont ha sido el referéndum del 1-O. Sigue anclado en su desafío de la independencia mientras el resto de España se pronuncia en contra. Tanto cuanto la mitad de los catalanes si se tiene en cuenta que sobre un universo electoral de más de cinco millones votaron en las elecciones ilegales del domingo 2,26 millones, (y de ellos 89% a favor). Con el gobierno de Rajoy —amparado en la Constitución y escudando la unidad de España—están además del Partido Popular, el socialista PSOE con Pedro Sánchez a la cabeza y el derechista Ciudadanos del catalán Albert Rivera. El rey Felipe VI se ha proclamado abiertamente a favor de la unidad, la Comunidad Europa ha respaldado al gobierno sobre la base de la constitucionalidad.

Al oído de Puigdmont está la CUP (Candidatura de Unidad Popular), partido minoritario de extrema izquierda. Mientras Pablo Iglesias, el líder del también izquierdista Podemos el viernes repartió mandobles a Gobierno y Generalitat con la advertencia de que la unilateralidad produciría una reacción gubernamental que “llevaría al conjunto del país a una situación de excepcionalidad” y terminaría “con los dirigentes catalanes en la cárcel”, en abierta alusión a la aplicación del 155 o Ley de Seguridad Nacional.

Las primeras consecuencias se miden en la desbandada de las empresas. Este fin de semana, icónicas como Caixabank ha trasladado su sede social a Valencia, Gas Natural se ha ido a Madrid, Sabadell, otra de la grandes entidades financieras, se ha marchado a Alicante.En cola están Freixenet y Codorniu, entre otras.Todas buscando seguridad jurídica para proteger a sus inversionistas, sus empleados, y el negocio. Entre bambalinas se cuenta que los líderes de estas empresas son los que han conseguido que Hacienda promulgue un decreto permitiendo hacer exprés el cambio de sede social, es decir, sin pasar por la asamblea de accionistas.

 

Enormes concentraciones  se han realizado en toda España durante el fin de semana pidiendo diálogo, convivencia y unidad

La sesión del Parlament el lunes 9 -O donde Puigdemont declararía unilateralmente la independencia ha sido cancelada por el Tribunal Constitucional. Ahora se dice que acudirá allí el martes a las seis de la tarde para hablar “sobre la situación política actual”, sin aludir al referéndum del 1-O. Porque la encrucijada pasa por el pulso entre el presidente Rajoy y el president Puigdemont, en medio de una tensión que difícilmente se sabe cómo desactivar. Y donde Puidgi -como le dicen a Carles en su pueblo- tiene entre manos mucho más que poner en la cima de la ermita la senyera.

 

Publicidad
0
1623
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Cataluña, ¿rumbo a la independencia?

Cataluña, ¿rumbo a la independencia?

El camino a la separación está plagado de obstáculos, retos y desafíos. Amplias mayorías la píden pero el gobierno español se opone radicalmente.
Pablo Iglesias, ganador, aunque no llegue a la presidencia de España

Pablo Iglesias, ganador, aunque no llegue a la presidencia de España

En solo tres años este profesor de Ciencia Política convirtió a Podemos en la fuerza renovadora de la política española que se juega su suerte en las elecciones del domingo
Cataluña, un referendo ilegal, pero legítimo

Cataluña, un referendo ilegal, pero legítimo

Qué hacer cuando el derecho en lugar de solucionar se convierte un obstáculo para resolver un conflicto
Cataluña, el tiro en el pie de Mariano Rajoy

Cataluña, el tiro en el pie de Mariano Rajoy

"La vocación autonómica de los catalanes no es un asunto que se pueda dejar enredar para que se pierda entre los hilos eufemísticos de las razones jurídicas"