A 100 años del natalicio de Fals Borda, la Acción Comunal enfrenta elecciones nacionales y el reto de recuperar su autonomía frente a clanes y leyes mediocres

 - El gran invento del sociólogo Orlando Fals Borda que sigue sobreviviendo al abandono y la politiquería

A propósito de los 100 años del natalicio de Orlando Fals Borda cumplidos en 2025, vale la pena recordar su enorme legado: la fundación de una novedosa forma de participación social como lo es la Acción Comunal. Tras 67 años de existencia —y dado que cada noviembre se celebra su mes por disposición normativa—, es vital volver a la vereda El Saucío, en Chocontá, donde el sociólogo inauguró la primera organización de su tipo. Esto cobra relevancia ahora que, en abril de 2026, están previstas las elecciones nacionales de los líderes que representarán a las más de 60 mil organizaciones comunales del país.

Pese a que en su época en la Universidad Nacional no estuvo exento de cuestionamientos por una supuesta “actitud pronorteamericana”, siendo tildado incluso de “agente de la CIA”, se olvida que fue gracias a esa cercanía que se fundó la Facultad de Sociología de la Nacional. Resulta ineludible reconocer el papel de Fals Borda en la empresa comunal y lo que este tipo de organización ha representado social y políticamente durante décadas en Colombia.

Orlando Fals Borda fue hijo de su tiempo y no estuvo lejos de la lógica que él mismo denunciaba bajo la crítica de “paradigma desarrollista”, modelo instalado tras el discurso de Harry Truman en 1949. No obstante, supo sacar provecho de sus vínculos con instituciones norteamericanas para apalancar beneficios en proyectos como la cooperativa agrícola y la escuela veredal de El Saucío, como relata en su texto Campesino de los Andes.

Hoy, la Acción Comunal necesita un recambio que vaya más allá del apoyo electoral a figuras como Gustavo Petro, Roy Barreras o Iván Cepeda. Urge sacudirse del ‘leguleyismo’ y de la mediocre vigilancia de las entidades territoriales que han socavado el espíritu de lucha comunal. El objetivo debe ser recentrar el proyecto original: dotar de autonomía y planificación territorial a las JAC, otorgándoles condiciones productivas para superar la dependencia neoliberal.

En esa dirección, el gobierno de Petro dio un primer paso al permitir que las JAC contrataran por menor cuantía, aunque la Corte Constitucional tumbó dichos artículos del Plan Nacional de Desarrollo. Por su parte, el programa de Iván Cepeda promete profundizar esta política mediante Alianzas Público Populares para que las organizaciones comunales sean contratistas del desarrollo territorial.

Sea esta la ocasión para recordar las palabras de Fals Borda en 2008 ante los campesinos de El Saucío: “La unión hace la fuerza... ahora hay un peligro mayor y es que la amenaza es total y proviene del exterior... eso hay que contestarlo con dignidad”. Finalmente, honramos la memoria de Fals Borda y de líderes como Javier Cantor y Simón Cruz, así como de tantos dirigentes que han pagado con su vida la defensa de lo común. Mientras tanto, cada cuatro años, las maquinarias políticas se chupan los dedos calculando votos con los más de 6 millones de afiliados de la acción comunal.

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