¿El fin de la "nueva ola" del vallenato?

"Sobre las transformaciones que ha tenido que ejecutar el genero musical para comercializar sus canciones, que distan en varios sentidos de lo que era a comienzos del siglo"

Por: Andrés D. Lagos G.
mayo 13, 2020
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¿El fin de la

A punto de cumplirse quince años de la tragedia automovilística que cobro la vida de la principal figura vallenata de “La nueva ola” Kaleth Morales y que ha sido la maldición de varios interpretes y aledaños al género como fueron los casos recientes de los dos hijos del cacique, “el gran” Martin Elías y “el travieso” Moisés, cabe la duda de si el vallenato se encuentra en el mismo panorama tanto en ritmo como en influencia que gozaba a comienzos del siglo.

Se le denomino “La nueva ola” del vallenato a la renovación y cambio del género que empezó a tomar fuerza en el 2005, cuando los micrófonos en formas de testigos pasaron de las manos de agrupaciones populares en los 80´y 90´como el siempre vigente Binomio de Oro o los Diablitos, que pese a tener voces prodigiosas, tenían la identidad de conjunto, a manos de jóvenes independientes que solo rescataban a su fórmula en el acordeón, y que le impregnaron un aire fresco a sus melodías sin olvidarse de la “trifonia” instrumental (acordeón, caja y guacharaca), ni de las letras románticas del amor y desamor que calaron primeros puestos en las emisoras nacionales. 

Esta nueva generación logro comercializarse en todo el país al adaptarse y lograr entenderse con otros ritmos populares en el interior y otras regiones como fue el caso del tropi-pop, esta dupla de géneros logro tomarse las discotecas y reuniones para poner a bailar y a beber a la juventud de la época. 

Del surgimiento de este movimiento al que la prensa denomino con el nombre de una canción del “negro” Duràn, hasta el día de hoy, ya ha pasado mas de una década, y varios de sus principales interpretes han corrido rumbos distintos, el triste desenlace de su principal figura Kaleth ya es conocido y lamentado por todos sus oyentes, por su lado, Juanfer Cuello, fiel a sus ritmos no ha logrado el éxito y renombre esperado, y no es por falta de talento ni por desorden del artista, la actualidad musical muestra un escenario diferente, y debido a que la juventudes de la época del bum de la “ola” ya son adultos ocupados y familiares, el target de las emisoras también ha cambiado.

En la actualidad, con el auge casi absoluto del reggaetón y los ritmos urbanos, el vallenato ha visto como pierde fuerza cada vez más en diferentes territorios, en su afán de renovarse sin perder su esencia, el investigador y conocedor cultural Abel Medina ha visto como las melodías, principalmente paseos se han fusionado con otros ritmos parecidos al reggaetón y la champeta, sin embargo y pese a que también las mujeres han logrado papeles más importantes dentro de la industria como son el caso de la polémica Ana del Castillo, Natalia Curvelo o Karen Lizarazo, ha perdido popularidad ante los nuevos oyentes.

Esfuerzos se han hecho, interpretes como el Churo Diaz, Rafa Perez, la agrupación Kvrass o incluso, cantantes de la talla de Peter Manjarrez han modificado sus ritmos y letras desligándose del romanticismo de sus antecesores y creando canciones en su mayoría enfocadas más en un ambiente de discoteca que de provincia, y resaltando la figura popular también en los reguetoneros de “machitos” cuyo ego les impide sufrir por amor, sin embargo, no han podido conquistar mas tarimas que las regionales; en las grandes ciudades el baile pendular y apretado, característico del vallenato quedo relegado ante el exigente baile para las caderas de los géneros urbanos, y sus sonidos costeros no encontraron cabida ante el dominio que se tomó las mezclas sintéticas de la electrónica, el techno y el house. 

El único que no se ha visto afectado con este cambio, parece ser Silvestre Dangond, el otro hijo prodigo junto a Kaleth de “La nueva ola”, pese a que nunca le gusto que lo encasillaran en esta corriente. Parte de la explicación del porque sigue vigente, es la gran fama que cosecho en sus inicios y con la popularidad que le generaron sus álbumes hasta la novena batalla, donde aún parecía fiel al genero y con el que logro una congregación de seguidores conocidos como “silvestristas”, la otra parte de la explicación, se debe a la transformación que sufrió como artista haciendo colaboraciones con cantantes urbanos y sacando canciones que no se identificaban dentro del genero vallenato al invisibilizar la caja y la guacharaca y poner el acordeón en un segundo o tercer plano por debajo del beat y el dembow, razón por la cual resulta difícil ubicarlo en alguno de los aires del vallenato.

Teniendo en cuenta el panorama actual de el Vallenato como género, el impacto y posicionamiento que genera en la industria musical, las transformaciones que ha tenido que ejecutar para poder comercializar sus canciones y que distan en varios sentidos de lo que era a comienzos del siglo, tiene sentido abrir el debate. Llego la hora de la verdad, ¿es aun el vallenato actual parte de “La nueva ola”, o nos encontramos en una etapa diferente de la historia del género? 

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