La unidad a la que convocó el presidente en su alocución contrastó después con las palabras sobre la senadora Avella dejando claro que los de su partido y los suyos son intereses de grupo

 - El discurso del presidente Duque, un retrato de la farsaLas palabras de Duque sobre la vocera de la oposición dejaron en evidencia que el discurso de la unidad no tenía autenticidad. Foto: Twitter/Alicia Arango

PODCAST. Por el ojo de la chapa. El fervoroso llamado a la unidad del presidente Duque en su alocución del 20 de julio marcó un agudo contrate con sus palabras después sobre la senadora Aída Avella, quien estaba dirigiéndose al Congreso, como vocera de la oposición. Quedó entonces en evidencia que en su discurso la unidad no tenía autenticidad, era una farsa, y que lo realmente es importante para él y su partido son intereses de grupo. Que no ha sido capaz de convocar a los partidos para hacer las necesarias reformas estructurales, ni al saldo de violencia gobernante de 50 años salir con un proceso de conciliación nacional.

Hay indignación en la oposición y en quienes pensamos en la necesidad de que surjan liderazgos y partidos políticos y grupos que unan a este país en medio del dolor y la tragedia.

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