El diálogo político supone tanto escuchar como hablar

Carta abierta a Claudia López, alcaldesa de Bogotá, e Iván Duque, presidente de Colombia, a propósito de la actual situación

Por: Martin Eduardo Botero
abril 28, 2020
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El diálogo político supone tanto escuchar como hablar

Señor presidente y señora alcaldesa, nosotros aquí, en Europa, estamos atentos a lo que ocurre en Colombia, expresando la esperanza de que esta carta abierta conduzca entre las autoridades a un decidido compromiso político sin reservas de cooperación objetiva y transparente para ganar la guerra contra el COVID-19

Nuestra postura ante la situación política en Colombia no puede ser más clara y se basa en la toma de conciencia de que el COVID-19 es un grave problema de interés nacional de salud pública y debe ser resuelto en este ámbito. Es un desafío que ya no podemos seguir rehuyendo. Esto exige un compromiso decidido y claro al más alto nivel político y una nueva visión para poner fin a la pandemia, o, por lo menos, invertir su tendencia, que sin duda existe en cuanto a la concienciación del gobierno, respaldado por los oportunos mecanismos, a saber, un solo plan de acción para el país, un sistema de coordinación nacional y un plan de seguimiento y verificación nacional (denominado principio de la iniciativa “tres unos”); y el mejoramiento de la comunicación y la coordinación intersectorial.

Es urgente que los dirigentes políticos con espíritu de humildad y servicio asuman sus responsabilidades y se comprometan de inmediato y con seriedad a buscar un acuerdo político en esta lucha para derrotar una epidemia que sigue siendo un peligro claro e inminente, cuyas consecuencias son devastadoras tanto desde el punto de vista económico como social y cultural, y que se proteja a las personas en todos los aspectos de su vida cotidiana y les dé un futuro de esperanza, en particular en lo que respecta a las pequeñas y medianas empresas. Esta triste realidad nos sacude y exige que seamos más solidarios y vayamos eliminando barreras y asumiendo las responsabilidades inherentes a los derechos que todos compartimos. Supone un cese inmediato de las provocaciones y la escalada de agresiones verbales, las peleas o la manipulación psicológica pero también en los medios de comunicación y en las tomas de posición públicas. Tenemos que adaptarnos y tolerarnos los unos a los otros. Nada es políticamente correcto si es moralmente incorrecto. Es hora de que tengamos el valor de hacer las cosas que son correctas desde el punto de vista moral, político, económico y normativo.

Señorías, ganar la guerra contra el COVID-19 concierne a todos los órganos constitucionales del Estado por encima de toda forma de particularismo y son exigencias fundamentales de nuestros ciudadanos; en ningún caso se puede reducir a un conflicto entre poderes públicos y los derechos y valores fundamentales que nos mantienen unidos o entre los diferentes niveles de gobierno (el Estado) y los diferentes derechos y deberes de los gobiernos locales y las diferentes actuaciones en la práctica. A mi entender eso es un contrasentido. Esto no concilia con las exigencias de representatividad y eficacia. No es el momento propicio para las batallas campales políticas internas, la mentalidad de victoria a todo costo y la persistente desconfianza y me parece totalmente inoportuno solo comprometen la credibilidad, confianza y buen nombre de las instituciones. Ahora deberíamos centrarnos en que se mantenga y no se altere el delicado equilibrio institucional que es el bien más alto. Es preciso que las relaciones entre órganos dejen de ser monólogos y, en su lugar, hemos de intentar restablecer un diálogo bidireccional abierto, auténtico y honesto, con una nueva visión estratégica y superar las diferencias que han surgido en los últimos meses en relación con la trágica crisis del COVID-19.

De hecho, no consigo imaginar cómo podrá ganarse la guerra contra el COVID-19 sin el eslabón fundamental que garantiza la continuidad de la administración y la coordinación diaria de nuestro sistema institucional. Es hora de reconocer el valor del arte de la negociación y la responsabilidad moral e intelectual y el honor, así como superar las diferencias encontrando nuevas soluciones y superar la crisis, el choque de intereses y las distintas visiones mediante la aplicación de un método común, que a su vez enriquecerán nuestro proyecto compartido de sociedad a la que se aspira. “Todos sabemos que a veces negociar supone pagar un precio y que este puede ser alto. Si no está motivada por el entusiasmo de unos objetivos compartidos, la negociación puede parecerse mucho a una parálisis burocrática, a un largo y extenuante proceso de esquivar escollos y a la indecisión”. No podemos pasar por alto el hecho de que las opiniones de la alcaldesa de Bogotá sobre la mejor manera de afrontar el problema de la pandemia siguen siendo controvertidas y divergentes, pero hasta la fecha el proceso ha sido útil para aclarar sus posiciones y explorar una posible base común. Es evidente que los asuntos que dividen a la Alcaldía y a la Presidencia son de gran calado; cuestión de capital importancia para los ciudadanos, y que nos divide.

Es crucial que el presidente, Sr. Iván Duque, y la alcaldesa de Bogotá, Sra. Claudia López, comprometidos con los ideales de la democracia y el humanismo acepten llegar a un acuerdo y encuentren cara a cara una solución política, reconozcan que el resultado de las urnas se ha traducido correctamente en el ejercicio del poder y la asunción de responsabilidades y que es inevitable proceder a un reparto del poder (nacional y local), a fin de poner freno a la crisis política e institucional, acortar las distancias y facilitar la atención sanitaria necesaria y otras medidas. Mantengan un perfil idóneo para las importantísimas labores que deberán realizar, en las que, como todos somos conscientes, se reflejará la eficacia de su gestión y de la gestión de la propia nación, pero ante todo para que establezcan un diálogo regular, sereno y constructivo, incluida una mejor manera de trabajar resueltamente por fortalecer la lucha contra el COVID-19 y a las necesidades humanitarias de la población, tanto desde el punto de vista político como en términos financieros.

Este compromiso deberá llevar a una solución permanente que respete la voluntad del pueblo, que cuente con su confianza y que haga que Colombia recobre la estabilidad; garantizar que estas instituciones sean auténticamente representativas de los ciudadanos. El diálogo político supone tanto escuchar como hablar. Cuando se habla de diálogo bidireccional abierto se supone que cada parte no solo reconoce a la otra, sino que todas están en un plano de igualdad con respecto a cuestiones como la responsabilidad hacia las generaciones venideras, que el coste de la vida sea lo más bajo posible y que el debate se enriquezca y se nutra al ritmo que fluyen los acontecimientos, fije objetivos, establezca mecanismos de seguimiento y concentre las energías en los programas de prevención, y a que proporcionen acceso a los grupos más vulnerables de la sociedad y la rápida ampliación de los servicios de prevención y la prestación de servicios a los grupos más vulnerables. Hoy están sobre la mesa todas las opciones.

En nombre del Comité de Voluntarios Italia Europa y la Asociación Mundial de Víctimas del COVID-19 deseo recalcar que debemos trabajar juntos y de manera eficaz ahora para que en el mundo de mañana se pueda vivir mejor gracias a que no existe el COVID-19. La idea central para ganar en democracia, transparencia y eficacia es “escuchar mejor”, “explicar mejor” e “incidir en la esfera local” para atraer a los ciudadanos. La lucha decidida contra este flagelo mundial es una de las batallas políticas fundamentales de este siglo si no queremos llegar a su término en una situación peor que cuando lo iniciamos. Esa no es una opción, es una necesidad. Apelamos solemnemente a la conciencia de ustedes para que en el espíritu de los “tres unos”, incluso por medio de nuevas alianzas y el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud, juntos podamos ganarle la batalla al COVID-19.

En nombre de todos los Voluntarios Italia Europa, muchísimas gracias. ¡Les deseamos a todos un buen trabajo y diálogo provechoso!

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