Son las 5 de la mañana en Bucaramanga y Sandra ya preparó el desayuno y el almuerzo, ya empacó loncheras, planchó uniformes, dejó la cocina limpia y le ayudó a Emiliano a alistarse para ir al colegio. Sandra se demoró, en promedio, 2 horas y 30 minutos en estas tareas (y el día apenas empieza). Esta labor parece invisible... aunque en los últimos años se ha avanzado en su reconocimiento, redistribución, remuneración y representación, aún hay caminos por recorrer, patrones y sistemas que transformar, unos que nos lleven a la comprensión tanto de que las labores domésticas y de cuidado sean una responsabilidad colectiva, como de que son indispensables para el sostenimiento de la vida.
Como Sandra hay 19.5 millones de mujeres en Colombia que dedican 7 horas y 44 minutos al día a labores del cuidado y 5.8 millones son cuidadoras tiempo completo. ¿Por qué es tan común esto? Porque, así como lo reconoce la Política Nacional de Cuidado (CONPES 4143 de 2025), la manera en la que se distribuye la provisión de cuidado y prácticas que sostienen la vida en Colombia es desigual y reproduce sesgos de género.
En el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, te contamos cómo puede impactar a la niñez y por qué es importante para avanzar hacia el cuidado en familia.
¿Qué es la Política Nacional de Cuidado y cómo puede impactar la Política Nacional de Cuidado a la niñez?
La Política Nacional de Cuidado es un avance significativo en la organización social del cuidado, así como las 4R de las labores de cuidado (Remuneración, Representación, Redistribución y Reconocimiento) que tiene como objetivo velar por la garantía del derecho a ser cuidado y cuidar en condiciones dignas, así como reconocer y fortalecer las prácticas de cuidado comunitarias y colectivas propias de las comunidades.
En este sentido, la política se plantea avanzar al 2034 en la transformación de la organización social del cuidado a través de 133 acciones a cargo de 35 entidades nacionales. Para ello, esta política se organiza en 4 ejes: fortalecer el cuidado comunitario, garantizar los derechos de quienes cuidan con o sin remuneración, transformar patrones culturales que reproducen sesgos de género y se relacionan con la feminización del cuidado, así como ampliar la capacidad del Estado para proveer sistemas y servicios de cuidado.
Varios de los pilares estratégicos que establece la política tienen efecto sobre la vida de las niñas, niños y adolescentes, aquello se relaciona con aspectos como brindar acompañamiento del ICBF a madres, padres y redes familiares para promover prácticas de crianza corresponsable; con la prevención del trabajo infantil doméstico y las uniones tempranas; la formalización de las madres comunitarias; el apoyo a madres y padres sustitutos, así como la transferencia monetaria a hogares con alta carga de cuidado, monoparentales y en pobreza extrema con niñas y niños de primera infancia. Adicionalmente, se espera fortalecer las iniciativas comunitarias de cuidado como ollas comunitarias, iniciativas barriales, parterías, redes vecinales, entre otras. También se busca darle reconocimiento a las prácticas propias de pueblos étnicos y campesinos en las que la crianza es colectiva.
En Aldeas Infantiles creemos plenamente en que “se necesita a una aldea para criar a una niña o niño”, por lo que celebramos este avance en el reconocimiento del cuidado, así como el enfoque de corresponsabilidad y reconocimiento de prácticas comunitarias que plantea la Política Nacional de Cuidado como eje central de un proceso de transformación hacia una sociedad cuidadora en la que el cuidado esté en el centro de todas las decisiones.
¿Por qué es importante el reconocimiento del trabajo de cuidados para avanzar hacia el cuidado en familia?
En muchos casos, las niñas y niños pierden el cuidado de sus familias o personas cuidadoras, por causas relacionadas con la pobreza extrema, la falta de servicios, la negligencia y la sobrecarga de una sola cuidadora. Al actuar sobre varias de estas causas a la vez, la política pública se convierte en una herramienta de prevención de la separación familiar.
Sabemos que, para que haya más y mejor cuidado en familia, las familias no pueden cuidar solas. En este sentido, celebramos la transición de un modelo de cuidado patriarcal y desigual hacia un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad, las comunidades y las familias. Creemos que este enfoque de la política, lejos de restarle protagonismo a las familias, las apoya y reconoce.
Además, los avances en el reconocimiento de la economía del cuidado identifican que el bienestar de la niñez depende del bienestar de quien la cuida. Una familia, y en muchos casos (dados los sesgos de género) una madre agotada, sin ingresos, sin tiempo y sin acceso a salud difícilmente puede brindar cuidado en condiciones dignas. Por eso, el CONPES reconoce el cuidado como un trabajo con derechos, por lo que contempla acompañamiento psicosocial, espacios de descanso, formación, apoyos y redistribución de las tareas de cuidado.
Esas “aldeas” que necesitan las niñas y niños para crecer rodeados de amor, respeto y seguridad son esos vínculos afectivos, y comunitarios que están siempre presentes para apoyar y ayudar a las familias. En este sentido, reconocemos la importancia de fortalecer las prácticas de cuidado tanto familiar como comunitario.
En este Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, celebramos los avances hacia una sociedad de cuidado. En Aldeas Infantiles seguiremos trabajando para promover y fortalecer el cuidado en familia a través del acompañamiento y el fortalecimiento familiar y comunitario.
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