El capitán de la policía que podría hundir a los Uribe Noguera

Gabriel Niño lideró la búsqueda de Yuliana Samboní, y estaba en la clínica cuando llegó el abogado Francisco Uribe con su hermano. Es el testigo clave de la Fiscalía

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febrero 11, 2019
El capitán de la policía que podría hundir a los Uribe Noguera

A las 6:20 de la tarde del 4 de diciembre del 2016 el Capitán Gabriel Alejandro Niño Silva recibió una llamada de Francisco Uribe Noguera, uno de los abogados estrellas de la firma Brigard Urrutia. Niño Silva era el oficial que estaba a cargo del operativo de búsqueda de Yuliana Samboní, una niña de ocho años que había sido raptada por un carro de propiedad de Catalina Uribe Noguera. Su hermano, Rafael, era en ese momento el principal sospechoso. Lo estaban buscando desde las cuatro de la tarde pero nadie daba razón de él. Para la policía era una incógnita su paradero hasta la llamada de Francisco quien le informó en esa llamada que ya había encontrado a su hermano. Gabriel Alejandro Niño le pidió todos los datos y poder acompañarlo al encuentro con el sospechoso. Rafael se negó. Le pidió que le diera unos minutos, que necesitaba hablar urgentemente con él.

La información que tiene la Fiscalía podría delatar que Francisco y su hermana Catalina estarían mintiendo. Ellos habrían llegado al apartamento 603 del Equus 66 a las 3:40 de la tarde.La primera que subió fue Catalina. Se paró frente a la puerta donde vivía su hermano y se cansó de tocar. Espero cerca de veinte minutos. Nadie contestó. En ese momento Francisco había entrado al parqueadero del Equus donde encontró la camioneta que conducía su hermano. Aprovechando que la puerta no estaba asegurada la abrió y allí habría de encontrar el zapato blanco que tenía la pequeña Yuliana y que perdió en un forcejeo. Francisco, lejos de reportar a la policía el zapato, subió al apartamento 603 no sin antes llamar a su abogado personal. No tocó la puerta, entró directamente a la terraza y allí le pudo abrir a su hermana quien aún esperaba. Rafael, oculto en uno de los rincones de la casa, les contó, deshecho en lágrimas, el horror que había hecho. Se veían en el piso del apartamento colillas de cigarrillo, aceite y botellas de aguardiente. Según el ente investigador los tres hermanos estuvieron reunidos entre las 4:00 y las 5:30 p.m, hora y media en la que habrían tenido el tiempo suficiente para fabricar una estratagema que le sirviera a Rafael Uribe Noguera de burlar la justicia.

En esos noventa minutos, en el intento de los hermanos por proteger a Rafaél, según la Fiscalía, modificaron la escena del crimen y algo más grave aún: la destrucción de pruebas, acusación que podría llevarlos a la cárcel. La versión que ellos dieron al ente acusador era incongruente. Las piezas del rompecabezas no encajaban.

La prioridad para Francisco dejó de ser la desaparición de una niña y se concentró en atender a su hermano. Al llamar al abogado le preguntó qué hacía con su hermano que al parecer estaba tan ido por culpa de la coca y el trago que su vida corría peligro. Él y su hermana Catalina no llamaron a una ambulancia como corresponde a alguien que estaba en tan mal estado de salud, sino que tomaron un taxi y lo llevaron a la clínica psiquiátrica Monserrat en donde no fue aceptado. Después corrieron a la clínica Navarra y lo internaron por un problema cardíaco que, según quedó comprobado, nunca tuvo. Mientras tanto la niña Yuliana Samboní nunca fue buscada por los Uribe Noguera a pesar de que el Gaula estaba encima de ellos.

A las 7: 30 de la noche el Capitán Niño Silva, quien actualmente es comandante del Gaula en Quindío, recibió una última llamada de Francisco. Contrario a lo que le había dicho le informaba que ya llevaban en un taxi a su hermano a la Clínica Monserrat porque estaba colapsado. Inmediatamente los policías llegaron a la Clínica. Allí Francisco les dijo que su hermano, en el taxi, había confesado que, para callar los gritos de Yuliana, Rafael Uribe Noguera la había ahogado con sus propias manos. Shockeado por el susto Rafael, fuera de si, la escondió en el jacuzzi. El propio Francisco acompañó a los agentes al edificio Equus 66 donde descubrieron el horror.

En el juicio, que empezó este lunes 11 de febrero, el testimonio del Capitán Niño Silva es una de las cartas principales que tiene la Fiscalía para meter preso a los hermanos de Rafael. En ese primer día también compareció el médico de la Clínica Monserrat que lo atendió, Leonardo Gómez Acuña quien constató que el asesino de Yuliana, además de negarse a tomar los medicamentos para combatir los problemas del corazón que al parecer tenía, era consciente de todo lo que pasaba desmintiendo el principal argumento de la defensa: que Rafael Uribe no sabía lo que hacía. Según el galeno Catalina entró a urgencias y defendió con ahínco la decisión de su hermano de no tomar ningún medicamento. Eso le resultó completamente extraño.

Con el juicio de los Uribe Noguera empieza el capítulo final el drama de Yuliana Samboní.

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