El búnker de Fernando Londoño

El exministro vive desde hace 5 años resguardado tras el atentado que casi le quita la vida. Con su nuevo rol en el Centro Democrático se prepara para su regreso a la actividad pública

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marzo 27, 2016
El búnker de Fernando Londoño

Hace un año largo Fernando Londoño Hoyos se vistió con su solemne traje oscuro, camisa blanca  y  corbata negra para asistir a las honras fúnebres de su madre.  El apretado dispositivo de seguridad que lo cercó para movilizarse  le confirmó, una vez más, que su lugar estaba en su apartamento en los cerros de Bogotá. El mismo donde lleva encerrado cuatro años, protegido por una mole que hace de puerta, al que se accede en un ascensor privado enmarcado por un gran ventanal blindado. No hay lugar más seguro que su propio búnker.

El 15 de mayo del 2012 el exministro Fernando Londoño tomó la ruta usual que lo llevaba de la sede de Radio Super donde emitía diariamente La Hora de la Verdad al apartamento donde vive desde hace décadas con su esposa María Margarita. El programa lo había dedicado a polemizar en torno al Marco jurídico para la paz, normatividad recién aprobada por el Congreso. Ya en la camioneta, junto al conductor José Ricardo Rodríguez y su escolta, el intendente Rosemberg Burbano Ramos, le comunicó a su hija que iba en camino.  Detrás lo escoltaba otra camioneta blindada.

Eran las once de la mañana en la calle 74 con Caracas cuando Fernando Londoño sintió la maniobra brusca de Rodríguez, su conductor durante los últimos diez años. Era su sombra. Vino el estruendo que lo ancló al asiento seguido por un afanoso “doctor salga por aquí, por la parte de atrás”. Aturdido alcanzó la puerta de atrás. Creyó que se trataba de un choque. Se desprende, en automático, de su pistola que se la entrega al escolta; la misma arma que portó siempre para defenderse o pegarse un tiro ante la posibilidad de un secuestro de la guerrilla. Jamás correría la suerte de su padre Fernando Londoño y Londoño.

El puñado de médicos que lo rodeaban cuando recobró la conciencia en las urgencias de la Clínica del Country fueron la primera señal de que el asunto era con él. Minutos después entendió que se había tratado de un atentado y que la sangre pegada a su rostro no era suya sino la de su conductor y escolta personal que había muerto en la camioneta; la huella última de sus existencias. Él había sobrevivido y en el bolsillo izquierdo de la camisa permanecía intacto el medallón del arcángel San Miguel, su protector.

La camioneta que transportaba al  ex ministro quedó destruida, asi como la buseta que transitaba al lado, cuyo conductor también perdió la vida.

La camioneta que transportaba al ex ministro quedó destruida, asi como la buseta que transitaba al lado, cuyo conductor también perdió la vida.

Apenas se recuperaba de una cirugía cuando en el duermevela, pocas horas después, reconoció primero la imagen de Juan Manuel Santos y minutos después la del General Óscar Naranjo.  "Seguro querían asegurarse de que había sobrevivido" dice el exministro con sorna cuando recuerda el momento. El Presidente llegó acompañado de tres funcionarios del gobierno escogidos por haber sido alumnos de Londoño en la Javeriana. "Para que vea que no todos los que trabajan conmigo son malos" , le dijo Santos con ánimo de distensionar el ambiente en un momento difícil dadas las profundas diferencias que los separaban. “Hasta que usted los dañe Presidente”, le respondió. La visita de Naranjo fue con un fugaz saludo, al que Londoño le respondió:  "¿Seguimos siendo amigos general?". Y hasta allí.

El caso de la supervivencia de Fernando Londoño se convirtió en un caso de estudio para empresas fabricantes de armas y explosivos en el mundo. No se sabía de nadie distinto a él que hubiera sobrevivido a la explosión una bomba Lapa colocada en la puerta del vehículo en que se transportaba. El exministro no deja de pensar en el arcángel San Rafael, presente en distintas formas en la sala de su apartamento, a donde llegó después de tres días clínica.

Escuchaba con dificultad por su oído izquierdo que tardó en recuperar, caminaba despacio, pero sobre todo estaba golpeado y lleno de preguntas sobre quiénes y por qué habían querido matarlo. Interrogantes que aún lo rondan, así como a las autoridades que no han logrado identificar con certeza los móviles del atentado. La recuperación física fue lenta, acompañada de mucha reflexión y una decisión clara: desde entonces su vida trascurriría entre su apartamento. Se había salvado una vez, pero no les daría una segunda oportunidad a sus enemigos, que para él tienen nombre propio: las Farc.

Decidió entonces reinventarse en 400 metros de su apartamento dúplex, donde recibe visitas, con cita previa y atiende con un capuchino que ha querido volver inolvidable. Nada lo amedrantaría y seguiría opinando, escribiendo, influyendo con sus ideas. Aprendió las destrezas del computador y acondicionó su cabina de radio para trasmitir desde allí La Hora de la Verdad, que inauguró con un  editorial contundente dirigido a las Farc y al presidente Santos: no aflojaría un milímetro en su convicción de combatir la guerrilla y firmeza frente a negociar sin impunidad. Su espíritu combativo permanecería indoblegable y las privaciones materiales serían compensadas con la templanza y la fuerza de sus palabras.

Desde su cabina de radio en casa Londoño transmite su programa La Hora de La Verdad. Con el tiempo la ha acondicionado con la mejor tecnología.

Desde su cabina de radio en casa, Londoño transmite su programa La Hora de La Verdad. Con el tiempo la ha acondicionado con la mejor tecnología.

Pero Londoño no estaba del todo solo. Aunque su hijo mayor --un exmilitar que durante años combatió a la guerrilla desde las fuerzas especiales del ejército y regresó a Estados Unidos, y su otra hija regresó a sus labores cotidianas en la Procuraduría-- él estaba acompañado por más de dos mil libros clásicos de la literatura mundial, que exhibe con orgullo y con los que pasa el tiempo consultando y estudiando.

Londoño conserva libros heredados de su padre entre los que se encuentran ejemplares del siglo XVI de literatura Francesa. Dice que la donará a la Universidad Sergio Arboleda

Londoño conserva libros heredados de su padre entre los que se encuentran ejemplares del siglo XVI de literatura Francesa. Dice que la donará a la Universidad Sergio Arboleda.

El mundo se hacía cada vez más común entre cuatro paredes. Se confinó y comenzó a actuar: acondicionó una máquina de capuchinos de calidad para atender a las visitas; un gimnasio, una caminadora y un salón en el sótano de su apartamento dúplex donde practica Pilates: "No temo salir por miedo a que me asesinen –estoy preparado-. Temo que lo hagan cobardemente con las personas que están a mí alrededor. Por eso ya no voy ni a misa; encontré otra forma de acercarme a Dios". Sus momentos de alegría son las visitas de su nieto. Compró juguetes y le acondicionó un espacio para compartir largas horas con el ser que más lo visita. Londoño suelta una sonrisa de abuelo. Recibe a pocos políticos y se reúne regularmente con sus compañeros de la Universidad Javeriana, javerianos sesentas.

Desde su apartamento, en un conjunto protegido por militares no solo por su seguridad sino porque es vecino del jefe negociador de paz Humberto de la Calle y del Ministro Juan Fernando Cristo --con quienes no deja de cruzar un saludo ocasionalmente-- se han tomado muchas de las decisiones de la vida política del expresidente Uribe y del Centro Democrático. Fue él quien organizó la lista al Senado y propuso que fueran ocho las mujeres que acompañaran la foto de Uribe en los primeros lugares. Finalmente fueron cinco. Pero aunque sigue teniendo influencia y se entera de todo lo que pasa al interior del partido, su contacto y las visitas de personas del mundo político cada vez son menos.

Londoño sabe que son aguas espesas y prefiere mantenerse alejado, en su búnker, desde el que se alista para nuevas batallas. No es un secreto que su emisora pasa por un momento difícil en términos de pauta y publicidad, que la investigación de la Superintendencia a la cadena Super puede terminar con su programa, pero el exministro ya tiene planes y una buena audiencia y lectores que lo siguen. Se inauguró como Youtuber y ya lleva tres videocolumnas que han logrado más de tres millones de visitas, pero que también le han costado nuevas amenazas que se toma muy en serio. Fernando Londoño dice que tiene una sentencia de muerte por parte de las Farc, dice que ‘’la mafia no perdona", pero está a acorajado y desde su búnker todas las mañanas madruga a dar sus peleas desde el micrófono, y ahora desde sus videos escuchados devotamente por sus seguidores: los mismos del expresidente Álvaro Uribe.

*Publicado originalmente el 23 de marzo de 2016

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