Opinión

El bigote rosa

Difícil prueba para la familia del general Palomino, sea cual sea el resultado de las investigaciones de la Procuraduría

Por:
febrero 17, 2016
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 La homosexualidad en efecto no es ventaja alguna, pero no es nada vergonzoso, ni vicioso, ni degradante, simplemente no puede clasificarse como enfermedad
Sigmund Freud

Si la sola connotación de que el general Palomino sea gay resulta escandalosa en un país como el nuestro que apenas está aprendiendo a convivir con la homosexualidad, mucho más lo es por tratarse de la cabeza de una organización que lucha por proteger a sus ciudadanos, pero presuntamente también la cabeza de “La comunidad del anillo” que prostituye a sus integrantes por ascensos o por el mero gusto homosexual de quienes lo conforman.

Este escándalo de inmensas proporciones, tiene a la esposa y los hijos del General en la primera fila de las víctimas. Descubrir tras la sindicación del  escarnio público no solo que su esposo y padre tiene preferencias sexuales que no salen para nada con su bigote y menos con su cargo, sino también al posible director de una organización homosexual-criminal, no debe para nada fácil. Ese sí que es un sapo duro de tragar.

Esto me recuerda a un peluquero viejo que trabajaba en uno de los salones en los que me arreglaban en mi época de presentadora de noticias. Él era muy afeminado, muy quebrado como se diría popularmente. Un día, llegó a la peluquería una pareja de adultos jóvenes y saludaron: “Quiubo papá”. Cuál no sería mi sorpresa cuando quien respondió al saludo fue el estilista que les cuento. Imagínense esto en sentido acento cantado de amaneramiento: “Hola hijos, cómo les va”. Quedé como el legendario Condorito, ¡Plop! Me impresionó mucho e inmediatamente me puse en el lugar de los hijos. Ellos lo saludaron con mucha naturalidad y cariño, pero cuánto les costaría aceptarlo, cuánto matoneo se aguantaron… No sé, pero mientras todo el mundo mira el lado del gay o del señalado, yo miro la otra parte; el lado sorprendido y afectado, y volviendo al caso del general Palomino, el punto es la familia y las consecuencias que para ella trae semejante situación: no solo la de descubrir tras lo público a un papá posiblemente homosexual, sino posiblemente delincuente al mando de la institución que lucha contra crimen. ¿Duro no? Siento mucha compasión por la familia del general Palomino y por lo que está enfrentando, sea cual fuere el resultado, porque todos sabemos que la duda queda.

Duro no solo descubrir tras lo público
a un papá posiblemente homosexual,
sino posiblemente delincuente al mando de la institución que lucha contra crimen

Nadie entiende por qué el general Palomino no se retiró desde el primer señalamiento para evitarse y evitarle a su familia, a la institución y a él mismo semejante cosa. Claro, implícitamente –para la mayoría- estaría aceptando los señalamientos, las acusaciones, pero también se estaría ahorrando para él y para todos el desgaste que en todo sentido está enfrentando. Si uno se pone en sus zapatos y si las acusaciones no son ciertas, no debe ser nada fácil botar al traste toda una vida de carrera; pero si son ciertas y a como dé lugar las quiere tapar, o se cree que con el poder se pueden ocultar, me parece un precio demasiado alto para todos, incluida la misma Policía Nacional.

Sea cierto o no todo lo que se dice, en lo particular me cuesta mucho imaginarme al general Palomino con ese espesor de bigote dándose un pico con otro uniformado, o fraguando cómo negociar favores sexuales a cambio de ascensos o del sexo mismo, pero la decisión de irse o quedarse debe ir más allá de su propio orgullo.

¡Hasta el próximo miércoles!

 

 

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