El aporte del cine mexicano al lenguaje popular

Recogió las palabras y expresiones del pueblo, y de esta manera ayudó a diversificar y enriquecer a la lengua española

Por: Alberto Luna Avila
mayo 11, 2021
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
El aporte del cine mexicano al lenguaje popular

El cine mexicano, en su época dorada, que se enmarcó en el período comprendido entre 1936 con la realización del filme Allá en el Rancho Grande hasta 1960, se caracterizó por sus grandes aportes al arte y la cultura latinoamericana. Iniciando por brillantes realizaciones fílmicas como Los Olvidados, La Cucaracha, Doña Bárbara, La Perla, Salón México, Tizoc, Macario, Aventurera, Maclovia, Nazarín, Enamorada, María Candelaria, entre otras, y que dio origen al surgimiento de grandes actores. Varios de ellos famosos cantantes que se convirtieron en indiscutibles ídolos populares en el mundo de habla hispana como Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix, Cantinflas, Tin-Tan, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Sara García, Ignacio López Tarso o Arturo de Córdova. Brillantes directores de cine como Emilio “El Indio” Fernández, Luis Buñuel, Roberto Gavaldón y Julio Bracho, y directores de fotografía como Gabriel Figueroa o Alex Philips.

Otra expresión artística que dejó el cine mexicano en su época de oro fue la música, aires musicales como la ranchera, el bolero y hasta el mambo que es de origen cubano, pero que se popularizó realmente allí a través del celuloide. Se apropiaron del gusto del público latino. Hasta la concepción cultural del machismo, del macho mexicano, parrandero y mujeriego, dejó su huella en la idiosincrasia nuestra. Pero hay una faceta del cine mexicano en blanco y negro poco conocida, pero que también cumplió un papel fundamental al enriquecer el acervo cultural latino, fue el aporte al léxico popular.

Palabras, términos, frases y expresiones populares, que se trasladaron de la pantalla al lenguaje cotidiano de nuestros pueblos. Algunas de ellas de vida corta, otras más duraderas, que todavía siguen vigentes. Muchas no pasaron de la jerga popular, de los barrios urbanos marginales, otras llegaron a extenderse a otras capas de la población, a la sociedad en su conjunto.

Una de las películas, ícono del cine mexicano, que más aportaron a ese enriquecimiento del lenguaje popular fue el filme Nosotros los pobres de 1948, con la actuación estelar del ídolo del cine manito Pedro Infante y dirigida por Ismael Rodríguez. Inicia con un mensaje que sintetiza ese aporte cultural: “Habitantes de arrabal … en constante lucha contra su destino, que hacen del retruécano, el apodo y la frase oportuna, la sal que muchas veces hace falta a su mesa”.

Allí se utilizan palabras o frases como cantón, que todavía tiene un uso popular como significado de casa. Simón igual a sí. Lana o dinero. Vale, amigo muy allegado. Bote, cárcel. Fufurufo, que se cree superior a los demás o finge ser de la clase alta. Murió, terminó, acabó. Cortar, terminar una relación. Mano o manito, amigo cercano, compadre. Jefa, madre. Relajo, desorden. Chamaco, niño, muchacho. Maracas, dinero en efectivo. Píntese, váyase. Güey o wey, término que, aunque se popularizó después de los años 70, ya se utilizó en esta película del 48 y tiene varios significados, puede ser sinónimo de amistad o de insulto, amigo o estúpido. “El de atrás paga”, una frase que pronuncian los amigos desarrapados de Pepe el Toro o Pedro Infante al ingresar a un sitio donde se debe pagar y como no tienen dinero, se van colando, pronunciándola, que también es muy utilizada en Barranquilla por la misma situación de escasez económica o por mamadera de gallo.

En el clásico del cine Ahí está el detalle de 1940 que lanzó al estrellato al mejor actor cómico mexicano de todos los tiempos, Cantinflas, junto a otras de sus películas como El gendarme desconocido de 1941, también hubo unos aportes importantes con palabras como madrugar, adelantarse a algo. Cantar, confesar, declarar. Chamba, empleo, trabajo. Filo, hambre. Tirria, envidia, rabia. Echarme al pico, matar a alguien. Se queda picado, quedarse con la curiosidad o el deseo de saber sobre un asunto que se estaba contando y quedó interrumpido por algún motivo.

Otro popular actor cómico, Tin-Tan, en los filmes Calabacitas tiernas de 1948 o El rey del barrio de 1949, en su jerga utiliza términos como azotea, cabeza. Miguel, mi. Yolanda, yo. Nos vidrios, nos vemos, adiós. Naranjas o naranjas agrias, no. Mango, una mujer hermosa. Suavena, tranquilidad, calma. Carátula, cara. Vacilón, fiesta, jolgorio. Mosca, dinero. Chota, policía. Esa jeringa, esa cosa, ese lío. Sonarle, pegarle. A volar, fuera, salir. Lo corrieron, lo despidieron de su trabajo.

Clavillazo en Ahí viene los gorrones de 1953 y el Chismoso de la ventana de 1956 emplea palabras como birria para referirse a una adición a un juego. Darle chicharrón, como matar a alguien. Resbaloso, atrevido, insinuante con las personas de otro sexo.

En películas como “Esquina, Bajan” de 1948, “Yo quiero ser hombre” de 1949, “Los tres alegres compadres” de 1952, se encuentran expresiones como desplumar, robar, dejar sin dinero. Pesado, cansón. Fregar, molestar. Degollar, referente a la suspensión temporal de su ruta al conductor de un bus urbano en otras, carretillero o sinónimo de persona mentirosa.

En conclusión, podemos afirmar que hay una deuda con el cine mexicano en su época de oro, al recoger las palabras y expresiones del pueblo a través de la pantalla y de esta manera diversificar y enriquecer a la lengua española.

-.
0
400
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Nota Ciudadana
Halley: un cometa del cine de terror

Halley: un cometa del cine de terror