El amigote de Jorge 40 enterró su pasado mafioso, y disfruta ahora Barranquilla

Miguel Ángel Villareal, el brazo financiero del exjefe paramilitar pagó condena en EEUU y Colombia, ahora se mueve como un vecino más en el barrio El Prado 

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octubre 28, 2021
El amigote de Jorge 40 enterró su pasado mafioso, y disfruta ahora Barranquilla

El 25 de noviembre de 2019, los habitantes del tradicional barrio El Prado de la ciudad de Barranquilla conocieron a un nuevo vecino, se trataba de Miguel Ángel Villareal Archila, alias Salomón, pero nadie lo reconoció. Durante años fue el hombre de confianza de Rodrigo Tovar Pupo más perseguido por las autoridades. Hoy, después de haber pagado una condena de 7 años y 10 meses en una cárcel de máxima seguridad en Miami, Salomón, oriundo de San Gil, Santander, se convirtió en un barranquillero “de bien”, vive en el barrio más emblemático y uno de los más prósperos de la capital del Atlántico. El Prado está adornado por casas de estilo republicano y modernas mansiones, todas con inmensos jardines.

En el año 2016, un Salomón de 49 años aterrizó en el Aeropuerto El Dorado como hombre libre después de purgar su pena por narcotráfico. La extradición fue el mejor trato para él, aunque le dieron una condena de 17 años, se la redujeron a la mitad por colaborar con la DEA a pesar de su largo prontuario criminal. Sin embargo, la felicidad le duró poco cuando las autoridades colombianas lo capturaron por tener un proceso abierto por homicidio, concierto para delinquir y porte ilegal de armas. Durante 3 años desfiló por La Picota de Bogotá, La Modelo de Barranquilla y La Tramacúa de Valledupar hasta que, en 2019, un juez le otorgó la libertad condicional. Por su parte, su exjefe Jorge 40, quien regresó a Colombia en 2020, está detenido en la cárcel Picaleña de Ibagué.

                           Migue Ángel Villarreal pagó 7 años y 10 meses de prisión en EEUU

Antes de cruzarse con el jefe del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y presentarse bajo el alias Salomón, Miguel Ángel Villarreal era un estudiante sobresaliente de su promoción, apreciado por la gente de San Gil pues sus padres, José Villarreal y Evelia Archila, eran unos honrados negociantes del pueblo. En los años 90 Miguel Ángel se enlistó en la Policía y llegó al cargo de subteniente del Gaula, pero fue expulsado de la institución en 1999 por mal comportamiento. Las necesidades económicas por las que pasaban sus cuatro hijos y su esposa Verónica Ariza Morales, lo obligaron a buscar alternativas de trabajo. Se contactó con Henry Arbey Patiño Hurtado, alias Felipe, un suboficial retirado del Ejército que conoció en su paso por las Fuerzas Armadas y quien se convirtió en el jefe de sicarios de Jorge 40 en Barranquilla. Su trayectoria como policía fue su carta de presentación para entrar en la estructura paramilitar del Bloque Norte de las AUC.

Salomón fue subteniente del Gaula antes de convertirse en hombre de confianza del jefe paramilitar

Salomón empezó desde abajo en las AUC hasta convertirse en el cerebro de las finanzas. Cobraba puerta a puerta el impuesto de los cargamentos de drogas que transitaban por los puertos de la Costa Atlántica. Se movía como pez en el agua, no dejaba huella en Barranquilla, el puerto de Cartagena o en la petrolera gringa Drummond en Ciénaga, Magdalena. Se metió al bolsillo a miembros de la policía, el extinto DAS, CTI, Sijin, gobernaciones, alcaldías y empresarios y sus conexiones eran de tan alto nivel como las de Jorge 40. Sagradamente cada quincena le consignaba una cuantiosa suma a sus informantes a cambio de información privilegiada sobre redadas, capturas, allanamientos y posibles extradiciones.

Su impecable apariencia, finas facciones, altura y cuerpo erguido le sirvieron como fachada para camuflarse como un empresario. Era conocido como ‘El Cachaco’, un hombre que aterrizó en la Costa para comerciar mercancía. Hoy, su apariencia todavía le sirve para moverse con facilidad sin levantar sospechas. Para el 2003 ya había amasado una gran fortuna y poder al punto de ser el segundo al mando del Bloque de Norte y mano derecha de Jorge 40, quien depositó su entera confianza en él. Se reunían cada mes en la Sierra Nevada de Santa Marta, Salomón le rendía cuentas a su jefe con documentos perfectamente diseñados y adornados con gráficas de Excel, nunca se le iba un cero de más o un cero menos.

El 13 de mayo de 2008, Jorge 40 fue extraditado a Estados Unidos

La Ley de Justicia y Paz le abrió el camino a Jorge 40 para desmovilizarse con el Bloque Norte de las AUC. Sin embargo, su estructura militar se convirtió en una banda urbana que ya no tenía bloques, sino que se dividía por comisiones, una de ellas comandadas por Salomón. Sin embargo, su jefe ya no era Jorge 40, aunque le seguía rindiendo cuentas en la cárcel de Itagüí, ahora debía acatar las órdenes de Los Mellizos, Miguel Ángel Mejía Múnera y Víctor Manuel Mejía Múnera.

Las autodefensas del Bloque Norte pasaron de ser las ‘AUC’ a ser ‘La Banda de los 40’, en honor al jefe paramilitar. Se concentraron en el Atlántico, Sucre y Magdalena. En la nueva estructura, Salomón continuaba manejando las cuentas del narcotráfico, dejando el trabajo sucio a sus hombres que extorsionaban a comerciantes y ganaderos, un gremio que pasó de ser aliado de los paras al blanco de sus amenazas.

El ascenso de la Banda de los 40 incomodó a los Paisas y Nevados, grupos criminales que exterminaron a los herederos de Jorge 40. Durante 8 meses cometieron 300 asesinatos, el intento de Salomón por mantener vivo su imperio fue en vano, y cayó en 2007 en Bucaramanga. Tras pagar su deuda con autoridades norteamericanas y colombianas, Salomón hoy es un barranquillero más.

En 2016, Salomón fue deportado a Colombia en donde pagó 3 años de cárcel

En el pasado quedó enterrado lo dicho por narcos como Pablo Escobar, que era preferible una tumba en Colombia a una celda en Estados Unidos. Como Salomón, otros miembros del extinto Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia están en libertad y se mueven por el área metropolitana de Barranquilla, como también es el caso de John Alexander Posada Vergara, alias Johnny Cano, a quien el Ministerio de Justicia le perdió la pista después que fue deportado por Estados Unidos a Colombia.

Salomón es reservado, lo único certero es que disfruta de su nueva vida en el barrio El Prado en Barranquilla en donde los Costeños, una organización que recogió las cenizas de su antigua Banda 'Los 40' se encuentra más viva que nunca. Aunque en 2019, quedó en libertad condicional, se desconoce si continúa vinculado a un proceso judicial o si retomó sus viejas andanzas.

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