Opinión

El alto de Letras

En el ascenso a la primera vuelta presidencial, el centro empieza a reponerse del golpe de las elecciones parlamentarias y las consultas de los extremos

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Abril 06, 2018
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El alto de Letras
Las aguas parecen estar regresando al centro sereno y seguro de la Coalición Colombia, liderada por Sergio Fajardo

Mucha gente había dado por terminada la carrera presidencial, pero eso no pasa sino en el Tour de Francia donde la última vuelta por los campos Elíseos es un mero formalismo, espectáculo para turistas que se deleitan viendo vueltas y vueltas sin relevancia porque ya todo está decidido. En esta carrera, en cambio, las decisiones se dan el último día, frente a las urnas, cuando cada elector puede decidir con su voto como quedará el podio.

Lo que está sucediendo a un mes y medio de la primera vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia es importante pues apenas se están conociendo las propuestas de los tres candidatos opcionados, Fajardo, Petro y Duque. Empiezan los debates en los que escucharemos de viva voz lo que van a hacer con temas como la paz, la infraestructura, los impuestos, la salud, la educación, la justicia o la seguridad. Y por supuesto afloran grandes diferencias entre los extremos, derecha e izquierda y el centro representado por Fajardo. No solo diferencias de fondo, doctrinarias, sino de forma donde la tranquilidad y la ecuanimidad deja muy lejos ese viejo país que todos queremos olvidar, esa Colombia de odios que nos sumergió en una guerra fratricida por cincuenta años.

No estoy segura de que las cosas vayan a cambiar de aquí al 20 de mayo, pero lo que si parece una realidad es que la propuesta del Centro, como dijo Sergio Fajardo, empieza a luchar en ese Alto de Letras de la vuelta a Colombia que es la primera vuelta presidencial. La encuesta del Centro Nacional de Consultoría de esta semana muestra una tendencia interesante: Duque y Petro bajan, Fajardo sube y Vargas Lleras queda en sus platas, por allá en el 6 %. Esto quiere decir que el centro empieza a reponerse del golpe de las elecciones parlamentarias y de las consultas de los dos extremos donde se monopolizó la votación entre Petro y Duque.

 

Si la alianza con De la Calle no se puede dar formalmente por decisión del CNE,
poco importa para la sumatoria de los votos
pues a nadie le importa el permiso de ese organismo a la hora de votar

 

Por un lado, la excesiva dependencia de Iván Duque de su mentor se hace más clara con las propuestas calcadas de Álvaro Uribe. Que voy a perseguir a los noticieros, voy a reducir las Cortes, voy a rebajar los impuestos a los más ricos, etc., etc. Es un libreto aprendido al que solo le falta lo de aplazar el gustico y perseguir la dosis personal para que el “mozalbete” del que hablaba Fernando Londoño quede reducido a un Uribe remozado.

Por otro, la prudencia conque Petro intenta ocultar su chavismo no convence. En sus declaraciones se escapan los términos temidos por muchos y soñados por otros: terratenientes, oligarquía, imperialismo, mafiosos etc., etc. Gustavo es un socialista que seguirá generando temor, no claramente justificado, entre los electores que se han tragado el cuento de que con él llegaremos a ser una Venezuela. Mas cerca estaríamos de un Brasil o un Ecuador que de la patria de Chávez porque Petro no es tan imbécil como Maduro, ni Colombia tan rica como Venezuela, así que nuestro socialismo sería como la Bogotá petrista del 2014-2016. Esa ciudad que ni fu, ni fa, ni rica, ni pobre…

La piel del lobo de izquierda y de derecha se está dejando ver por lo que las aguas parecen estar regresando al centro sereno y seguro de la Coalición Colombia, donde lo único que asusta es la voz algunas veces destemplada de la aguerrida Claudia López.

Si la alianza con Humberto de La Calle no se puede dar formalmente porque el CNE decidió que la consulta del Liberalismo ya se realizó, poco importa para la sumatoria de los votos pues a nadie le importa el permiso de ese organismo a la hora de votar. Aquí de lo que se trata es de Colombia, de un futuro que no nos condene a más años de confrontación sino que despeje el panorama para el crecimiento dentro de una democracia real, sin amenazas para la gente que piense de una u otra manera… y eso es el centro, pero no el Democrático de Uribe que solo es extremismo, sino el Centro de Fajardo, el verdadero.

 

www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus

 

 

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