A los 25 años, una llamada inesperada cambió para siempre la vida de Alberto Saavedra. Hasta ese momento, el actor de Vecinos había construido su historia personal sin cuestionar su origen, sin sospechar que la verdad había estado cerca durante años.
La revelación llegó tras la muerte de un hombre cercano, alguien que había tenido un papel importante en su vida, aunque nunca fue identificado como su padre. Fue la hermana de ese hombre quien lo citó y, sin rodeos, le dio la noticia: compartían la misma sangre.
“Una persona que había sido muy especial conmigo, pero que yo no había tomado por otro lado, murió. Al día siguiente de su deceso, su hermana me llamó y me dijo: ‘Tenemos que compartir la tristeza… porque Augusto es tu papá’”, relató.
Ese episodio ocurrió en 1970, cuando Saavedra vivía en Bogotá. Tenía 25 años y apenas comenzaba a consolidar su camino en el mundo artístico. La noticia no solo redefinió su pasado, también abrió una serie de preguntas sin respuesta que lo han acompañado durante décadas.
El actor de Vecinos que aún busca a su madre biológica
Durante su infancia y juventud, Saavedra nunca recibió información sobre su padre. El tema simplemente no existía dentro de su entorno familiar. Según su propio relato, tampoco sintió la necesidad de indagar: creció aceptando su realidad tal como se le presentaba.
Sin embargo, tras conocer la identidad de su padre biológico, surgió una segunda revelación aún más compleja. La mujer que lo había criado le confesó que tampoco era su madre biológica, una verdad que guardó durante años y que expresó con dificultad en la etapa final de su vida.
Esa confesión no estuvo acompañada de detalles. No hubo nombres, ni pistas claras. La identidad de su madre biológica quedó en silencio. La mujer que lo crio murió en la década de los 90 sin aportar más información, cerrando una posible vía para reconstruir su origen.
“Me hubiera gustado saber quién era mi mamá, conocerla. Para ella (la madre adoptiva) fue muy duro reconocerlo, me lo dijo de un modo confuso y cargado de dolor. Creo que, en sus años finales, esto la mortificó bastante”, contó.

Desde entonces, Saavedra ha vivido con una incógnita persistente. La ausencia de datos concretos convirtió su historia en una búsqueda incompleta, marcada más por preguntas que por certezas.
Antes de conocer la verdad, su vida ya había tomado distancia de su familia. Desde muy joven dejó su casa, impulsado por la falta de apoyo a su vocación artística. Esa decisión lo llevó a abrirse camino en la radio en los años 70, donde su voz le permitió interpretar múltiples personajes en radionovelas.
Con la llegada de la televisión, su carrera se extendió a producciones que marcaron época. Ha participado en títulos como Don Chinche, Vecinos, Vuelo Secreto, Nuevo rico, nuevo pobre; y La Suegra, construyendo una trayectoria de más de cinco décadas en la industria.
“Me gustaría conocerla”
A pesar de ese reconocimiento, su historia personal siguió desarrollándose en paralelo. El descubrimiento de su origen no generó rupturas públicas ni confrontaciones, pero sí dejó un vacío que no ha logrado llenar.
Hoy, cerca de los 80 años, Saavedra mantiene viva la inquietud por saber quién fue su madre. Sin embargo, no cuenta con registros, testimonios ni documentos que le permitan avanzar en esa búsqueda.
“Sopeso mucho las cosas, pienso mucho en mi origen a raíz de eso, pero sin ningún rencor ni molestia. Más bien siento curiosidad: ¿quién fue mi padre?, ¿con quién estuvo?, ¿por qué nunca me lo dijeron?, ¿por qué mantuvieron todo en secreto?”, dijo.
Su historia se sostiene en dos momentos clave: una llamada que reveló su pasado y un silencio que aún persiste. Entre ambos, se ha construido una vida marcada por la actuación, pero también por una identidad incompleta.
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