¿Educación en casa o presencial?

Reflexión personal de un docente colombiano sobre las medidas educativas de abarque a la contingencia del COVID-19

Por: Henry Gallego Bedoya
mayo 19, 2020
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¿Educación en casa o presencial?
Foto: educacionbogota.edu.co

La educación durante la época de pandemia, me lleva curiosamente como profesor a hacer una reflexión sobre la educación pública en tiempo normales, la que hasta hace 70 días suspendimos. Me refiero a que las reflexiones sobre la educación desde casa se han multiplicado, pero una de ellas deriva directamente en la educación presencial, por varios motivos.

Se leen decretos desde el Ministerio de lo que es la educación desde la casa, que debe ser flexible en sus diferentes momentos: currículo, didáctica y evaluación, lo cual es cierto. También se escuchan quejas de los padres de familia en cuanto a la cantidad de tareas y que aumentó la carga académica mientras disminuyó el aprendizaje, lo que me parece verdadero en las zonas urbanas (con conectividad). Pero no he visto que el Ministerio, ni los padres ni los docentes hablen o escriban sobre la educación presencial, la normal, la que estaba y la que vuelve. Mucho menos hacen foros donde el tridente padre-gobierno-docente sea llamado a reflexionar. Para todo el mundo la educación 100% presencial, es la normal y así debe seguir siendo. Pues no, porque observo en ella grandes fallas, no digamos en cuanto a temas sindicales, salariales, de atención en salud docente, de dos estatutos divididos, no…me refiero a cosas fuera de eso, además de esas, aunque no desconectadas.

Por ejemplo, por la cantidad de estudiantes por salón, en las zonas urbanas y algunas rurales, los profesores están reducidos principalmente a ser cuidadores y no docentes. Conocimiento "líquido" se imparte quizás un 10% de la clase, lo demás es atención a 40 o más personas cada una con necesidades diferentes en el mismo momento (el baño, el lápiz robado, la puerta, la pregunta absurda, la falta de concentración, los problemas que traen de casa, etc.). A eso hay que adicionar los “no entiendo esa parte” o “no entendí nada” o levantar la mano para preguntar la hora. la congestión o hacinamiento baja y mucho la calidad de la educación presencial.

En segundo lugar, abusando de la presencialidad cotidiana, los estudiantes se convierten en "perdedores de tiempo" en el colegio, es decir, se acostumbran a dejar parte del trabajo para la casa, desaprovechando que el profesor no quiere atiborrarlos de tareas, entonces pierden 10, 15 minutos del trabajo en parejas o incluso individual descansando o socializando, lo cual no es malo, pero sumen 10 minutos por clase. El estudiante no sabe aprovechar el tiempo en el colegio, tal vez por la misma congestión, y es una de las razones por las cuales los enemigos del aumento de la jornada tienen razón. Un mayor tiempo en el colegio no aumenta per se el aprendizaje. Y aunque no fuera por ese postergar el trabajo, más temas por día tampoco lo incrementan.

En tercer lugar, el padre de familia, abusando de la cotidiana cobertura presencial del maestro, se va alejando del acompañamiento en casa al estudiante más y más, hasta que ya ni siquiera va por las notas y se entera de la pérdida el día “D”. No saben de los problemas o preocupaciones, talleres, ni de los exámenes ganados o perdidos, no sabe ni las materias que les enseñan, o escasamente ven a sus hijos, cuando sabemos que es responsabilidad principal de los padres la educación ética. Decía el uruguayo Mojica que los padres de ahora delegaron en los maestros la formación moral de sus hijos abandonando esa responsabilidad. Ahora la naturaleza le está enseñando a ser creativos y buenos padres en casa, ahora han comprendido los padres por qué los hijos pierden.

Si los colegios no fueran guarderías, como me parece que lo son en más de un 50% de su función pública (y de ello son el gobierno colombiano), entonces tal vez el estudiante pudiera acostumbrarse a aprovechar el tiempo en el colegio seis horas (en mi caso de bachillerato) y posiblemente no insistiría el gobierno y muchos padres de familia en más tiempo de mala calidad para no tenerlos en casas o esquinas, y si el padre no se olvidara de su función pedagógica también en casa en cuanto al acompañamiento moral y en lo posible académico de sus hijos, entonces la educación presencial tal vez sería mejor, sería buena. Quizás la pandemia deje algún aprendizaje y se modifiquen las prácticas, con métodos b-learning, con conectividad universal para conjugar trabajo sincrónico con trabajo asincrónico, con menos preocupación, rectores, directivos, secretarios de educación por la cantidad en lugar de la calidad.

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