Duque moderado, enfrentado a los radicales de su partido

El exsenador del Partido Verde, que aspira competir por la alcaldía de Bogotá, analiza los primeros 100 días del gobierno de Iván Duque

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noviembre 13, 2018
Duque moderado, enfrentado a los radicales de su partido
Foto: Presidencia / Las2orillas

El exsenador Antonio Navarro Wolff representa a la izquierda más conciliadora y moderada del espectro político colombiano. Pese a provenir de la guerrilla y haber defendido en su momento la vía armada desde las filas del M-19, está muy lejos de los años de "plomo". Trabaja desde la Alianza Verde en la refundación de una verdadera alternativa de centro izquierda para su país al margen de los dos extremos que hoy polarizan Colombia y aspira ahora a la alcaldía de Bogotá.

Ricardo Angoso:¿Cómo examina los primeros pasos dados por el gobierno de Iván Duque, vamos en la buena dirección?

Antonio Navarro: Le deseo a Duque que le vaya bien porque si le va bien al presidente le irá bien al país. No lo tiene fácil por varias razones. En primer lugar, porque la situación de la economía no es buena porque seguimos dependiendo del precio petróleo, debido a que el aparato productivo no reaccionó en su momento cuando se produjo el alza en los precios del petróleo. Aumentaron las importaciones, que se encarecieron, y nuevamente se mostró que el aparato productivo no estaba en capacidades de reaccionar oportunamente. Pero, definitivamente, dependemos de que el precio del petróleo siga subiendo para que nuestra situación económica mejore, algo que es una dificultad para una economía tan dependiente de esos precios, como ya he dicho antes. Esa es la primera dificultad que tiene Duque.

También tiene problemas fiscales que tendrá que resolver con una reforma fiscal, que no es un tema fácil, como todo el mundo sabe. Se gastó mucho en la época de la bonanza petrolera y ahora hay que ajustar el gasto. No será fácil encontrar nuevas fuentes de ingresos para crear nuevos impuestos o subir los que ya tenemos, sobre todo porque la economía no está en uno de sus mejores momentos.

Por otra parte, también tiene problemas con su partido porque es muy heterogéneo y hay un sector muy a la derecha que, a mi entender, no coincide con la forma de pensar de Duque. Creo conocer algo al presidente porque estuve trabajando con él en el Senado y sé que es un hombre de talante moderado, aparte de inteligente y sensato. Sin embargo, dentro de su partido hay un sector muy radical que no es fácil de manejar. Entonces, tiene un escenario que no es fácil. El presidente hizo un gabinete técnico sin fuerzas políticas concretas y ahora tendrá que enfrentarse a temas muy delicados como la reforma tributaria y los cambios en el sistema de pensiones, que tiene poco recursos y encima mal distribuidos. Los subsidios del sistema de pensiones están muy mal distribuidos y atienden más a los que más tienen que a los más débiles en la sociedad. De manera, que veo que tiene problemas y grandes retos, pero atentos a ver cómo los enfrenta y qué planteamientos tiene frente a esos desafíos.

R.A.:¿Qué ha sido de todo este asunto de la consulta anticorrupción y de las medidas que iba te anunciar el gobierno para luchar contra la misma?

J.E.R.:Obtuvimos un gran resultado en esta consulta contra la corrupción, a pesar de no haber obtenido financiación estatal ni grandes apoyos por parte de los partidos si exceptuamos a los verdes, es decir, a nosotros mismos. Llegamos al 33% del censo electoral, que es una votación muy alta. Luego Duque anunció que promovería varios proyectos de Ley que tendrían cierta consonancia con los siete temas que se planteaban en la consulta, pero en el legislativo realmente solamente ha avanzado uno de ellos pero sin concretarse. Pese a todo, no ha habido grandes avances después de la consulta con respecto a los temas planteados y, sinceramente, tampoco veo al gobierno demasiado comprometido para sacarlos adelante esos proyectos.

R.A.:¿No cree que es la seguridad el principal problema que ahora preocupa a los colombianos?

A.N.: Si nos referimos a la seguridad nacional, creo que estamos en un buen momento y sin que se vislumbren grandes amenazas. Sin embargo, hay dos problemas graves y complejos  que atañen a la seguridad. Uno de ellos tiene que ver con las zonas donde hay cultivos ilícitos de drogas, más concretamente de coca, que han aumentado mucho en los últimos años y donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido reemplazadas como el agente que regulaba el negocio por otros grupos de carácter ilegal que ahora son denominados como las disidencias de las FARC. O han sido reemplazadas las FARC por bandas criminales o carteles internacionales que ahora manejan en ese negocio y yo diría que hay zonas, como en el Tumaco, que la situación es peor que cuando estaban las FARC. Ese es, creo yo, el primer problema que ahora tenemos y que va a requerir una política efectiva que disminuya los cultivos ilícitos y que ahora mismo no se vislumbra como se va a proyectar.

Otro problema que está sobre la mesa es la seguridad urbana, la de las ciudades, más relacionada con el hurto y otros pequeños delitos que son penados por la ley pero que tienen más que ver con los gobiernos de las ciudades que con el gobierno nacional. Tampoco en esta asunto hay por ahora una estrategia clara de cómo se va a enfocar. Los gobiernos locales deben encarar este problema de los pequeños delitos porque mientras ha habido una disminución en el número de homicidios en el país, otros delitos menores, sin embargo, aumentaron. Los hurtos aumentaron y también aumentó el consumo de drogas, sobre todo entre los más jóvenes e incluso entre los menores de edad. Creo que el problema está ahí pero no se están tomando medidas adecuadas para hacerlo frente, a pesar de que el gobierno ya ha anunciado que incautara en las calles las pequeñas dosis de droga a aquellos que las porten y sean encontrados con las mismas. Quizá esas medidas puedan ayudar a detener a los pequeños distribuidores y evitar que el problema vaya a más, pero sigo sin ver, por otra parte, una estrategia clara para luchar contra el narcotráfico y los grandes distribuidores de droga que son los que verdaderamente manejan el negocio. Creo que se está luchando contra los pequeños distribuidores mientras no se busca una estrategia contra los grandes que manejan el consumo, por tanto aunque baje algo el consumo la oferta seguirá ahí, en las calles, y el narcotráfico, presente en nuestra sociedad.

R.A.:Parece que Duque mantendrá la estructura fundamental y los acuerdos alcanzados con las FARC, en definitiva que el proceso de paz sigue adelante, ¿no cree?

A.N.: La realidad es que hubo un discurso más radical durante la campaña y ahora uno mucho más realista, por parte de Duque, cuando ha llegado al gobierno, eso está claro para todos. Yo creo que el gobierno ha entendido que pese a las diferencias con respecto a lo que se pudo negociar y se acordó con las FARC, esa negociación era el camino y era buena en términos fundamentales. Creo que ese proceso y así lo ha entendido también el gobierno dio buenos resultados para el país y fue positivo para la colectividad.

Ahora, pienso, el gobierno de Duque trata de que la mayor parte de los miembros de las FARC se mantengan dentro del acuerdo y que no se vuelvan grupos disidentes o residuales, como los llaman ahora a los que no han abandonado las armas. Pero, creo, hay un problema que está sin resolver y es el de las extradiciones. Si el gobierno extradita a miembros de las FARC, habrá tensiones y problemas, seguramente. Ese escenario auguro será muy complicado. Está primeramente la extradición del señor Santrich y que es probable que se produzca. Pero otros miembros de las FARC están en el punto de mira para ser extraditados, lo que ya ha generado que algunos miembros de esta organización estén ahora ilocalizables, fuera del radar del Estado, por el temor a que sí se extradita a Santric después sean ellos extraditados. Creo que este asunto de las extradiciones de miembros de las FARC, por ahora, es el principal riesgo que tiene el proceso de paz y que puede crear problemas en un futuro para la continuidad del mismo.

R.A.:¿Cómo examina el estado de la salud en Colombia?

A.N::Creo que este asunto de la salud lo tenemos que juzgar en su justa medida. Hay cosas que funcionan bien, otras regular y otras claramente mal. El sistema de salud aquí es el de aseguramiento con compañías aseguradoras privadas. Y algunos aseguradores privados funcionan muy bien y la gente lo dice y lo reconoce así, pero otros funcionan muy mal; creo que esa diversidad de aseguradores es el principal problema que tiene el sistema de salud. Incluso un par de aseguradores que fueron intervenidos por el Estado porque funcionaban muy mal han continuado  prestando malos servicios a sus asegurados. Así, yo diría que no se puede hacer un juicio uniforme acerca de estos aseguradores, sino que algunos de ellos prestan un servicio de salud muy deficiente a sus asegurados.

R.A.:¿No cree que los resultados que obtuvo Petro, con ocho millones de votos, le convierten en el líder moral y político de la izquierda colombiana?

A.N.:Colombia está llegando al punto al que han llegado otras sociedades en el mundo, más concretamente en las del Occidente democrático, por decirlo de alguna forma, en el sentido de que la política se mueve pendularmente, en el sentido de que gobierna la derecha o el centro derecha y si le va bien se mantiene, pero si le va mal hay un giro pendular hacia la izquierda, hacia el otro lado. Petro lideró ese movimiento acá, en cierta medida, pero también hay un centro izquierda que encabeza Sergio Fajardo que también está jugando en la política del país y sacó millones de votos en las elecciones

Pero creo que Colombia ya se instaló en esos movimientos pendulares propios de la democracia y hay que ir acostumbrándose a ese fenómeno sin escandalizarse ni llevarse las manos a la cabeza. El país se moverá en torno a esos dos polos que pasan por un centro derecha y un centro izquierda. La apuesta de Petro ahora pasa porque al gobierno de Duque no le va ir bien, con el consiguiente desgaste que se producirá para el ejecutivo, y entonces la izquierda que él lidera tendrá chances de llegar al gobierno, algo que es propio y sucede en todas las democracias, como ya explique antes . Los ejemplos sobre este asunto son muchos, como los Estados Unidos que pasó de un gobierno de centro izquierda, que presidía por primera vez un afroamericano, Barack Obama, a uno de centro derecha o de  derecha populista que preside Donald Trump. Y no pasó nada en Estados Unidos, la democracia se mueve así y son los movimientos propios que se deben dar en el sistema. No creo que ningún país vaya a explotar por eso, sino que es la dinámica propia de un sistema democrático, así es cómo funcionan las democracias en el mundo contemporáneo, produciéndose los cambios de un movimiento hacia u otro. El mundo se mueve entre la derecha y la izquierda, que se alternan en el poder sin ningún problema dentro del orden democrático.

R.A.:¿Cómo examina la situación de Venezuela, la tragedia que padece este país?

A.N.:En Venezuela hay una dictadura, más concretamente una dictadura cívico-militar, que se configuró ya plenamente cuando después de los resultados de la Asamblea Nacional que ganó claramente la oposición, desde el gobierno de Maduro se empezó a desconocer esa victoria y la autoridad de los elegidos. Y luego reemplazó al legislativo, al que ya no reconocía como tal, por una asamblea constituyente "elegida" a su medida sin participación en las elecciones de la oposición. Tampoco dejó participar a las principales figuras de la oposición en la elección presidencial y convirtió al régimen en  una dictadura que se mantiene porque tiene casi el apoyo unánime de los militares. Pero Venezuela ya no es una democracia, eso queda claro. Ya no existe la división de poderes, la asamblea constituyente es un congreso de bolsillo del gobierno, el poder judicial no es autónomo, los militares apoyan al gobierno y el escenario, en general, es  caótico.

Luego están los pésimos resultados obtenidos por la gestión del gobierno por parte de la dictadura, lo que ha provocado una auténtica estampida por parte de los venezolanos buscando nuevas oportunidades de vida. Están llegando muchos profesionales a Colombia que tenían estudios y carreras en su país buscando trabajos de miseria para sobrevivir, como he conocido de primera persona porque he hablado con ellos. Es tan mala la situación de Venezuela que prefieren venir aquí a ganar menos del salario mínimo que lo que ganaban en su país. Entonces, claro que sí tenemos una situación muy complicada a la que hay que añadir que no se ve una fácil solución porque el gobierno venezolano mantiene el control político y militar del Estado, mientras esa dupla político-militar a la que me refería antes siga funcionando, pero ese sistema no es una democracia, claramente lo digo. Es una forma de gobierno de hecho más que de derecho que está generando una situación muy complicada para todos sus países vecinos, habiendo provocado un éxodo de miles de venezolanos que vienen hasta aquí u otros países para buscar una forma de sobrevivir. Nosotros no podemos cerrar nuestras fronteras pero tampoco podemos cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo en el vecino país, al tiempo que no se percibe en el corto plazo una solución a lo que está pasando.

 

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