“Duque es un mediocre, basta ver la economía y la salud en Colombia”: Robledo

El senador Jorge Enrique Robledo quien se abrió del Polo para proponer una alternativa con el Movimiento Dignidad que será lanzado este viernes, explica en esta entrevista

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marzo 24, 2021
“Duque es un mediocre, basta ver la economía y la salud en Colombia”: Robledo
Foto: Leonel Cordero

A sus 71 años, el senador Jorge Enrique Robledo hizo una movida arriesgada. Siendo su mayor elector, tomó distancia del Polo y de los sectores más radicales que muy seguramente acompañarán las aspiraciones presidenciales de Gustavo Petro, para darle vida a un nuevo movimiento: Dignidad, una propuesta política que forma parte de la Coalición de la Esperanza. Robledo estará en el abanico de los candidatos presidenciales y en esta entrevista analiza el crítico año de la pandemia y del gobierno de Iván Duque, incapaz de enfrentar “la catástrofe por la que atraviesa el país”.

Ricardo Angoso:¿Qué cambios a va a provocar esta pandemia en el mundo y en Colombia?

Jorge Enrique Robledo: Empiezo por Colombia y en lo que atañe a la salud, que le ha dado muy duro en esta crisis, que ha dejado muchas secuelas en fallecidos y afectados. Sin embargo, a pesar de esta crisis, lo que sí va a impactar en el largo plazo es el aspecto económico, que será brutal, y que agravará la misma, que ya venía de antes de la aparición de la misma. Esta crisis se ha presentado en un momento muy difícil para el país porque nuestro nación ha tenido una política social y económica que ha sido un desastre por años. Yo le resumo este asunto con un dato: cuando comienza la pandemia en Colombia nosotros tenemos un producto interior bruto (PIB) por habitante de unos USD 6.500, mientras que los países desarrollados estaban en 30, 40 0 50 mil dólares por habitante, y, entonces, contemplamos la enorme desigualdad con la que enfrentábamos el problema.

Y luego, como guinda de la tarta, está el desempleo y nos encontramos que entre el oficial y los informales, los que ya no buscan empleo o están en la economía sumergida, la cifra puede llegar a los doce millones de personas, a las que hay añadir otros cinco millones de colombianos que se han ido del país. Entonces, resumiendo, estamos hablando de casi 17 millones de colombianos que no pudieron trabajar. Si es cierto que la riqueza y el progreso de un país viene de la riqueza y usted tiene doce millones de personas que no pueden producir, entonces tiene ante sí un país que es un desastre. Estamos, como conclusión, ante una catástrofe y lo demás, incluido lo que diga este gobierno, son cuentos.

En el capitalismo tenemos dos tipos de países. Uno formado por los países desarrollados, entre los que se encuentran los de Europa, los Estados Unidos y muchos de Asia, como Japón y Corea del Sur, por destacar algunos, que son países de rentas por encima de los 30.000 dólares americanos, altos salarios, elevado nivel desarrollo técnico y tecnológico y niveles de corrupción aceptables, y luego nosotros. Los países de América Latina soportamos unos niveles de corrupción que son algo realmente inaceptables y nauseabundos, como sucede en Colombia, y en buena parte del mundo subdesarrollado. Esta situación, ya de por sí difícil para Colombia y otros países en vías de desarrollo, se agrava con la pandemia y ahora estamos pagando las consecuencias, con altos costes sociales y económicos que son visibles en las calles.

Colombia lo que ha tenido es una elite que modernizó algunas áreas de la sociedad, pero que no fue capaz de modernizar a todo el país, dejando un sistema capitalista que yo denominaría premoderno y sin permitir avanzar al 80% de la sociedad, algo casi feudal, y que podríamos calificar como subdesarrollado y atrasado. Y todo este estado de cosas se agrava con esta crisis sanitaria de la pandemia, a la que, además, le añadiría la globalización que nos ha venido impuesta en los últimos treinta o cuarenta años, y es obvio que esta situación le vino bien a las grandes poderes globales para apretar aún más las tuercas a todo el planeta, tal como esta pasando ahora con el asuntos de las vacunas.

Analizadas así las cosas, entonces, me muestro muy pesimista con respecto al futuro de Colombia, ya que los grandes poderes y corporaciones van a aprovecharse para hacerse con el control de nuestros países y del mundo subdesarrollado al que llevan explotando desde hace décadas. O cambiamos o nos impondrán su modelo por décadas.

 

R.A.:¿Cómo juzga la forma en que ha gestionado la crisis de la pandemia el presidente Iván Duque?

J.E.R.: La crisis ha sido gestionada de una forma bastante mediocre porque teníamos los antecedentes que ya le relaté antes; no es lo mismo gestionar una crisis de esta características cuando tienes un PIB como el alemán que el colombiano. Se ha gestionado mal porque Duque se ha empecinado en seguir al pie de la letra el Consenso de Washington y lo que le ordenaban la OCDE y el FMI. Luego, en segundo lugar, porque el gasto público en Colombia ha sido de los más mediocres del planeta durante el periodo de la pandemia.

Estábamos en el mundo en el puesto 96 como país en gasto público para atender las necesidades generadas por la pandemia. Y en salud, para qué hablar, habiendo sido el país del mundo en el puesto 79 en empezar a vacunar, lo cual dice todo acerca de nuestro nefasto sistema de salud. Si uno examina el estado de la economía y luego de la salud en Colombia durante esta crisis, llega a la conclusión que la gestión de Duque ha sido muy mediocre.

R.A.:¿Cuáles son sus propuestas programáticas para Colombia como candidato presidencial para las elecciones del año 2022?

J.E.R.: Lo fundamental, para mí, es crear fuentes de empleo. Tenemos que ser capaces de generar un desarrollo industrial y agropecuario. Cuando digo crear fuentes de empleo estoy diciendo que los empleos no se crean solos, sino porque hay una decisión productiva y cuando un empresario decide tomar un emprendimiento y producir, creando empleos y riqueza, hay que apoyarle desde la administración.

Esta propuesta, en lo político, debe atender a las clases medias, a los empresarios comprometidos con el desarrollo social y económico de Colombia y a los emprendedores que se quieran incorporar a este necesario proceso productivo para generar empleos. Haría falta, como ya he hablado antes, de un gran pacto nacional sobre esas bases y que se adecuara a las normas que han seguido pactos similares en las economías de los países desarrollados. No se tratar de copiar al pie de la letra lo que han hecho otros países desarrollados en el mundo, sino de ser capaces de desarrollar la economía propia, y con nuestras características, para generar empleo y riqueza para todos. De lo contrario, seguiremos estancados e incapaces de salir del subdesarrollo.

R.A.:¿Cómo va a definir la izquierda a su candidato de cara al 2022 para llegar unidos a esas elecciones y derrotar a la derecha?

J.E.R.: Yo prefiero superar esa geometría, por llamarlo así, de izquierda, centro o derecha, sino analizar las cosas desde otro prisma, desde otro punto de vista. Lo que es seguro que los que apoyan a Duque querrán afianzar y colocar a un candidato de su cuerda, lo que yo digo siempre de los mismos con las mismas. Otros, sin embargo, desde la oposición estamos planteando algo diferente, un cambio. Para las elecciones del 2022, tal como lo veo yo, habrá dos grandes bloques, en uno de los cuales me encontraré yo mismo y doy otros nombres de los que nos estarán acompañando junto el mío, tales como Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Angela María Robledo y otros más. Y seguramente habrá otro tercer bloque diferenciado de la derecha. Nosotros, como apuesta por el cambio, esperamos pasar a la segunda vuelta y también que me candidatura lidere ese proyecto esperanzador para Colombia.

R.A.: Soplan buenos tiempos para la izquierda en América Latina, pero en cada país tiene sus características propias, ¿en qué izquierda del continente se mira su proyecto político?

J.E.R.: Yo no funciono con esos rótulos porque en Colombia eso crea unas confusiones terribles. Nuestra propuesta política, desde luego, no pasa por estatalizar la economía, como han hecho otros, y tampoco va en contra del desarrollo empresarial ni contra la propiedad privada.

Cuando yo hablo de un pacto nacional estoy hablando de una alianza entre las clases medias, los trabajadores y los empresarios y que tiene ver con el desarrollo productivo y la soberanía nacional, de tal forma que nos relacionemos con el mundo sin que nos avasallen desde fuera. Por ejemplo, yo llevo mucho tiempo hablando que creo que es necesario renegociar los tratados de libre comercio (TLC) con otros países y lo digo porque si no paramos de importar todos los productos del exterior, tal como ocurre ahora, es muy difícil contribuir al desarrollo del país. Nosotros queremos contribuir al desarrollo productivo de Colombia para generar empleo y riqueza nacional, compitiendo y siendo competitivos.

Otros aspectos fundamentales de nuestro programa serán la lucha contra la desigualdad social y la corrupción, uno de los mayores flagelos de Colombia. Luego es absolutamente urgente poner en marcha reformas democráticas en salud, educación y medio ambiente y el monopolio del Estado, sin mácula de duda, sobre las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad, para evitar las violaciones de los derechos humanos y algunas monstruosidades que se cometieron en el pasado. Pero sin dejar de lado que nuestra atención se pondrá sobre el problema fundamental del país, que es el enorme subdesarrollo de nuestra economía de mercado, algo que es es una vergüenza y que ha empujado a millones de colombianos a salir del país. Cinco millones de colombianos se han ido porque el Estado colombiano ha sido incapaz de darles un trabajo, que es lo mínimo que un país debe garantizar a sus ciudadanos.

R.A.: ¿Qué medidas concretas se podrían tomar para acabar con la corrupción?

J.E.R.: Lo primero que hay que hacer es no reelegir a Duque en cuerpo ajeno, tal como pretenden algunos de seguir con los mismos con las mismas y continuar con este juego interminable de la política de siempre en este país. Colombia es uno de los países más corruptos del mundo y el origen de la misma viene derivado de ese pacto que dio paso al Frente Nacional, en 1960, robándose las elecciones, literalmente. Si eso sigue así, aquí no hay nada que hacer. El grado de descomposición de quienes nos han gobernado hasta ahora es realmente espantoso. Pero es muy importante que no haya una continuidad de los que hasta ahora nos han gobernado, como el presidente Duque.

R.A.:¿Qué reformas políticas necesita Colombia para mejorar su calidad democrática?

J.E.R.: Yo ya presenté, en su momento, una propuesta de reforma del Consejo Nacional Electoral, que es una genuina muestra de la partidocracia nacional, y que es una entidad vinculada a todos los problemas que le referí anteriormente, es decir, que en vez de representar a la partida burocrática se represente a los intereses de la sociedad y se le dé representación a la misma, teniendo como primer propósito que no se roben las elecciones en Colombia, tal como ha sucedido tantas veces en nuestro país. Luego hace falta una reforma a fondo de la Justicia, en muchos sentidos y aspectos, porque si muchas veces no se le pone freno a la corrupción en Colombia es porque las instancias judiciales no funcionan.El fraude y la corrupción en nuestro sistema político tienen mucho ver con el mal funcionamiento de la Justicia, y yo, personalmente, tengo muchas propuestas en mi programa para hacer lo que considero un cambio de rumbo fundamental.

R.A.:¿Qué expectativas tiene la izquierda para las próximas elecciones en Colombia?

J.E.R.: Le quiero recordar que nosotros, como proyecto político, ya hemos roto con el Polo y hemos conformado una nueva opción denominada Dignidad, que está en pleno trabajo político para ofrecer a la sociedad nuestras propuestas. Tenemos relaciones cordiales con el Polo, pero estamos constituyendo una nueva fuerza política y defendemos un gran Pacto Nacional, del cual le he hablado, que abogamos por un pacto nacional entre trabajadores, empresarios y clases medias para reconstruir el país. Buscamos un proyecto para Colombia inclusivo y exitoso que se inspire en los de otros países que les haya ido bien pero con nuestro propio sello y buscando el desarrollo productivo del que le hablaba antes.

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